2001: Odisea del Espacio

Tobías quiere hacer películas algún día, pero por mientras se dedica a verlas, diseccionarlas y desentrañarlas. Está convencido de que las historias son lo más importante del mundo. ¡Síguelo en Twitter!

Hay cosas que a uno lo persiguen. Y desde ayer, “2001: Odisea del Espacio” me ha estado molestando como piedra en el zapato. Estrenada en 1968, es una película que ha generado detractores y fanáticos por igual, acérrimos de sus propios puntos de vista y que vienen peleando con dientes y uñas desde entonces, como una extensión de la visión de la humanidad propuesta en la película. Y es que todo el mundo quiere entenderla, o incluso que se la expliquen. Los fanáticos, la mayoría de las veces, parecen tener miedo de dar su opinión por no estar muy seguros o, simplemente y de forma muy sabia, porque no la han pensado tanto. Los detractores, en cambio, alegan que se han aburrido, lo que es comprensible, y que no la han entendido, por lo que exigen explicaciones, aunque muchas veces no están dispuestos a cambiar de opinión2001 odisea en el espacio.

Y desde la profundidad, aún se oye la voz de Stanley Kubrick diciendo “son libres de especular, del modo que quieran, sobre el significado filosófico y alegórico de ‘2001’”. Y esto es muy importante tenerlo claro desde el comienzo.

Los que me conocen, saben que soy de la idea de que las películas no tienen por qué estar explicadas. Por el contrario, una película que termina con la bajada de los créditos es mediocre, mientras las verdaderas obras maestras son aquellas que perduran en la psiquis por un tiempo, mientras más, mejor. Pues bueno, digan lo que digan de “2001”, lleva 40 años dándonos de qué pensar y discutir. Solo eso es señal de que algo debe tener.

No voy a hablar de su calidad técnica porque es en lo único en lo que todos concordamos: es fenomenal. Y eso se nota al ver también las otras películas de Kubrick, al que talento técnico y estilo fotográfico le sobraban.

El gran tema de esta película, y que nos tiene a todos dando vueltas desde hace décadas, es su significado. A pesar de ser muy críptico, a muchos nos han dado ganas de desentrañarlo, de buscar, ya sea al interior de nosotros mismos o en interpretaciones ajenas, aquello que nos quería decir el director. Dato freak pero interesante: Juan Pablo II tenía esta película entre sus favoritas, porque era, en su opinión, la única que explicaba la verdadera naturaleza de Dios.

Les advierto a quienes no han visto la película que lo siguiente es una interpretación personal de ella, por lo que voy a hacer lo que nunca hago: contar algunas de sus partes. Ya lo advertí, no se enojen después si les arruiné el cuento.

Escudriñando los signos

Vamos por parte. Primero que nada, en la novela homónima de Arthut C. Clarke (co-guionista de la película y que escribió la novela con posterioridad), la trama es más simple y el significado son más simples. Vida inteligente extraterrestre ha puesto los monolitos cerca de los hombres para provocar y estudiar su evolución, idea que queda más o menos clara en la película.

Sin embargo, Kubrick nos proporciona una posición privilegiada, un punto de vista lejano y omnipresente sobre nuestras propias vidas o sobre nuestra propia especie. El comienzo de la película, unos 5 minutos de pantalla negra y un zumbido inquietante en el fondo, es la contemplación privilegiada del vacío anterior a la creación del universo, lo que nos deja en una posición inequívoca para el resto de la película.

Y al estar tan lejos como observador, es natural que la perspectiva sea más científica que emocional. Los espectadores nos convertimos en dioses contemplando ratones de laboratorio.

2001 odisea en el espacio explicacionSiguiente cuadro, el hermoso aparecer del sol detrás de la Luna y de la Tierra, de nuevo mirando desde lejos, con la sublime música de Richard Strauss, “Así habló Zarathustra“. Otro dato importante: más allá de la sublimidad de esta obertura, no se trata de cualquier pieza. Se trata de Zarathustra. Es bien sabido que Kubrick era un detallista meticuloso y hasta maniático. No creo que haya escogido esa música solo porque la encontraba ad-hoc. Es parte del componente filosófico de “2001”, que, en mi opinión, es una película por completo nietzschiana.

Aquí aparece por primera vez el elemento más desconcertante y que tiende más a confundir que a aclarar. El monolito, que en la novela es la causante de la evolución, en la película tiene un significado mucho más ambiguo, pero que conduce a la mismo: todos los saltos evolutivos que vemos en la cinta – 4 en total – están vinculados, aunque sea de forma presencial, con el monolito.

La ambigüedad de este elemento se puede relacionar con la misma perspectiva o, acotándose a la novela, a la responsabilidad de la vida extraterrestre en nuestra propia evolución. A mí me gusta más guiarme por la primera opción y creer que se trata de señales superiores o divinas, si se quiere llamarlas así, para la especie humana, destinada a evolucionar y convertirse en un ente superior entre los existentes en la Tierra. Es entonces cuando el ahora-humano ex-mono empieza a tomar control sobre el mundo alrededor, a intentar dominar la naturaleza y ponerla a su servicio, a querer decidir sobre la vida y la muerte. En fin, se convierte en algo que nos parece muy familiar.

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El siguiente acto abre con el salto de la especie humana a lo que está más allá de su propio hábitat. Este ser humano, que ha logrado un nivel de dominio y armonía – expresado con “La Vals” de Ravel – con su mundo ahora intenta ir más allá. La misma herramienta de dominación (el hueso) aparece metamorfoseada en una nave espacial, que es metáfora de esas intenciones de expansión e instrumentalización. Ese equilibrio, sin embargo, será roto por la nueva aparición del monolito, esta vez en la Luna, que culmina con la muerte de una gran cantidad de simios evolucionados. ¿Por qué la primera vez evolucionan y la segunda mueren?

El tercer acto es el más largo y, según muchas opiniones, el más tedioso. Una de las quejas más comunes es que los personajes humanos carecen de interés y de acción dramática, mientras que HAL 9000, el robot central que controla la nave, se roba la película. Esa es la idea: contemplar, siempre desde nuestra posición científica, el desvanecimiento de la raza humana en un ser autómata, que se ha dejado sobrepasar por sus propias creaciones e instrumentos.

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HAL 9000 es el primero de una larga lista de robots con complejo de Pinoccio, que quieren pasar de ser máquina a ser humano, y que creen que están vivos. Es también el primero de muchos robots que encabezarán la rebelión de la máquina contra el hombre (cuyo último descendiente es AUTO, el computador central del Axiom, en “Wall-E”). Esta batalla, que es la gran inquietud histórica de la Ciencia Ficción, es parte de la lucha por el siguiente paso de la evolución, en la que el ser humano debe alcanzar el siguiente escaño evolutivo o perecer bajo el yugo de su propia creación, cual dios crucificado por el hombre.

Sin embargo, esta pelea acontece en un terreno desigual. HAL juega de local, ya que es una máquina diseñada y creada para el espacio, mientras que el hombre está fuera del lugar que le corresponde. Esa es la idea de la angustiosa escena en la que uno de los astronautas se aleja despacio a la deriva en el espacio, mientras escuchamos su respiración apagándose.

Una vez vencida la máquina, viene el encuentro con el tercer monolito, que lleva al astronauta Dave a encontrarse con su siguiente paso evolutivo. Es aquí cuando uno se cuestiona la función del monolito que, como ya dije, resulta muy ambigua. Hay versiones que dicen que es el causante de la evolución, o un detonante, o una especie de prueba, algún tipo de comunicador con vida extraterrestre… en fin, muchas versiones. La visión teológica – que es la que más me gusta – lo entiende como un catalizador. Metaforizando, una especie de ángel que entrega un misión que debe ser cumplida so pena la perdición eterna – y así se entendería la catástrofe del segundo monolito. En este viaje a través del espacio-tiempo (otra secuencia muy criticada hoy en día, que resulta anacrónica y muy larga, además de mareadora) el ser humano se dirige a enfrentarse a la última prueba antes de su siguiente paso evolutivo.

2001 odisea en el espacio soundtrackCuarto acto, lejos una de las secuencias más discutidas de la historia del cine, con la cual mucha gente se ha sentido ofendida al creer que Kubrick les estaba tomando el pelo. En una habitación extraña – que solo puede ser entendida como una dimensión ajena – el astronauta se ve envejecer por etapas. Una interpretación que me gusta es cuando, comiendo con torpeza como los ancianos, bota sin querer una copa de vino, y se queda mirando el contenido desparramándose más allá de la cáscara rota. Por último, sentado en su lecho de muerte y encerrado en el frágil y efímero cuerpo humano, se enfrenta de nuevo al monolito, que lo mira desde lo alto, como si esperase una última acción.

Así habló Zarathustra

Es entonces cuando ocurre el último paso de la evolución. En un corte sorpresivo, nos encontramos de nuevo en el espacio, mirando de lejos la Tierra en nuestra posición privilegiada, y vemos, una vez más al compás de “Así habló Zarathustra”, aparecer un embrión humano, un feto que creciendo en medio del espacio. Es la versión mejorada, renovada y más evolucionada del ser humano. Un ser diseñado para abordar el espacio, para ir más allá de sus propios límites materiales – como la muerte, la herramienta y el cuerpo – para poblar el mismo universo.

Como ya dije, es una película muy nietzschiana, que habla – dentro de sus múltiples acepciones – de la evolución del hombre como ser espiritual que, al igual que el super-hombre de Nietzsche, debe ir más allá de su nihilismo y volver al estado más primigenio y básico de sí mismo para alcanzar el siguiente nivel, ser consciente de que su contenido permanecerá – el vino – por sobre su contenedor efímero – la copa rota. Recordemos que el super-hombre es un niño, tal como lo vemos al final de la película.

odisea en el espacio 2001

Más acá de las interpretaciones

Es muy difícil entender esta película. La interpretación recién presentada es solo una y no tiene ninguna intención de ser definitiva. En parte, esa era la idea de Kubrick. Si no, no habría lanzado su advertencia. Tampoco es necesario que todos tengamos una interpretación. Las película no hay que entenderlas; hay que verlas, digerirlas, aprehenderlas orgánicamente y dejar que el tiempo en el cuerpo decida si nos han gustado o no.

odisea en el espacio 2001 posterEn el caso de “2001”, llama la atención que una película necesite de tanta información extra para ser comprendida. Habría que entenderla al verla. Se explican muy pocas cosas, quizás con la intención de que el visionado sea más orgánico y no tan intelectual, pero la misma interpretación posterior exige una racionalización profunda. Muchos afirman que Kubrick pecaba de frío. Yo creo que el punto de vista es adecuado; de ninguna otra forma podríamos ser capaces de contemplar nuestra propia evolución. Sin embargo, el problema no tiene que ver con la distancia o la intensidad de la acción dramática, si no con la intención del contenido. ¿Es intelectual o es espiritual? Parece muy racional para ser espiritual, cuya vía es el éxtasis y no el razonamiento filosófico. Si es ambos, es una mezcla difícil, por lo que el intento es, por decir lo menos, audaz.

Me he preocupado de no decir si está película me gusta o no, ya que no quiero influenciar a nadie, por ser una película en particular conflictiva y polémica. Sin embargo, y remitiendo al espíritu original del blog, es un filme que sí considero imprescindible de ver si uno se considera cinéfilo, aunque la vayas a odiar o amar. Y si al Papa le gustó… Por cierto, para otro punto de vista, visitad www.kubrick2001.com

2001: A Space Odyssey (1968)

  • Director:Stanley Kubrick
  • Guión: Stanley Kubrick, Arthur C. Clarke
  • Productor: Stanley Kubrick
  • Fotografía: Geoffrey Unsworth
  • Edición: Ray Lovejoy
  • Dirección de Arte: John Hoesli
  • País: Estados Unidos, Reino Unido
  • Ranking AFI: #15
  • Ranking IMDb: #87
  • Ranking Sight & Sound Magazine: #6
  • Incluida entre las 100 mejores del National Society of Film Critics de EEUU.

 

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