Avatar

Tobías quiere hacer películas algún día, pero por mientras se dedica a verlas, diseccionarlas y desentrañarlas. Está convencido de que las historias son lo más importante del mundo. ¡Síguelo en Twitter!

Desde hace bastante tiempo que el cine se divide entre dos bandos: los mal llamados “cine comercial” y “cine arte”. En el primero entran todas aquellas películas que, a priori, son entretenidas y no dejan gran cosa. Al segundo grupo adjudicamos todas aquellas que son muy interesantes, pero aburridas.

Afiche Avatar Y, hay que reconocerlo, los principales culpables de esta mal lograda distinción son los críticos de cine. Porque en la búsqueda de los excelso, lo artístico, lo refinado, nos olvidamos de una de las principales verdades del cine. En el comienzo fue el espectáculo.

Mucho antes de que el cine fuera considerado arte, era solo un medio de entretenimiento. Llenaba salas, producía dinero, trabajo y aficionados. Y solo cuando ese público le dio permanencia, los más estudiosos lo volvieron un arte.

Pero al César lo que es del César. Primero fue espectáculo.

Eso es lo que tiene “Avatar”. Es el entretenimiento, calculado para no tener que hacer ningún tipo de proceso digestivo y para dejar a su público clavado en el asiento por más de dos horas y media, lo que no es poco mérito.

El asunto “Pocahontas”

Más allá de la calidad impresionante de sus imágenes, sonido, animación y 3D, conquistar la atención de cualquier persona por tanto tiempo es todo un logro. Y eso se debe también a su historia. Ya hay varios debates en internet que hablan de la burda copia a la versión de Disney de “Pocahontas”. Pues sí, “Avatar” es la misma historia, pero con un ligero y trascendental cambio: está contada desde el punto de vista de John Smith, o Jake Sully, en este caso (¿notaron que son las mismas iniciales?).

Pero este cambio está lejos de ser cosmético. Porque “Avatar”, incluso en su liviandad, pretende entregar un mensaje conscientizador, ecológico y humano, por muy pre-digerido que venga.

Ya no se trata de empatizar con el salvaje, de generar sentimientos de culpa en los blancos conquistadores que son cultura dominante. Se trata de ver un mundo anterior desde los ojos de ese blanco W.A.S.P. (White, Anglo-Saxon, Protestant) y del proceso de toma de consciencia de ese personaje. Por lo tanto, Pocahontas no nos sirve, por muy trágica y romántica que haya sido su historia. La nuestra, es la historia de reconocer nuestros propios errores.

Crear avatarEs cierto que, por otro lado, la película se reduce a esa historia, que los personajes son simples y estereotipados – sobre todo el antagonista – y que muchos de los diálogos dan risa (aunque algunos nos recuerdan a cierto ex-presidente norteamericano, lo que no debe ser casual). Pero es difícil creer que James Cameron pretendiera que su público hiciera un gran trabajo cerebral para entender su película.

Además, hay que reconocer que la montaña de efectos especiales no se transforma en una avalancha, como sucedía en “Titanic”, en la que había fácil una innecesaria hora de agua entrando al barco. Por el contrario, la gráfica es de tremenda belleza, repleta de eye-candies, siempre apoyando la construcción de este mundo más idílico que fantástico. Al igual que el polémico 3D, que por lo general saca las cosas de la pantalla, pero que aquí se usó para darle más profundidad a las imagenes, lo que resulta mucho más amable.

No sé si valdrá la pena hacer una trilogía. No puedo afirmar que sea una obra maestra del cine, en general. Sí afirmo que es bueno, muy bueno, que salgan películas como “Avatar”, que son ambiciosas pero dentro de su propia liga. No es una película que pretenda ser intelectual o profunda. Solo es un gran, gran espectáculo. De los que mantienen vivo el cine, igual como fuera al comienzo.

Escrito por Columnista Invitado

3 Comentarios en “Avatar

  1. Bárbara González Responder

    Enero 15, 2013 at 3:19

    A decir verdad, y pese a que es cierto que es todo un mérito mantener al espectador concentrado por tanto tiempo, tengo que admitir que, en lo personal, Avatar es una de las películas que nunca he podido disfrutar. La encontré latera, básica, demasiado simplona y pre-digerida en sus “cimientos”; me aburrí como ostra mientras intenté verla en la casa (porque ni siquiera pensé en irla a ver al cine) y al final, mis amigos y yo, que ya estábamos quedándonos dormidos, cambiamos la tele y nos tomamos un trago. Pese a que está muy bien lograda gráficamente y es un despliegue increíble de talento en el diseño del ambiente de Pandora, más allá de ser una película visualmente bonita (y por qué no decirlo, barrocamente decorada), no me gustó. Me abrumó tanto efecto especial, porque, siento decirlo, creo que la fortaleza de ésta película es precisamente eso y el resto deja mucho que desear. He visto muchas otras películas llenas de efectos especiales (Inception, La trilogía de Batman, Prometheus, The Avengers, etc.) y no sentí lo mismo que TRATANDO de ver Avatar. En las otras el hilo argumental tenía mucha más fuerza y que dos hombres pelearan mientras flotaban por un pasillo era lo de menos mientras esperaba a saber si el equipo iba o no a lograr su cometido.

    Para mí, personalmente, Avatar no funcionó y peor aún, me cargó y casi me quedé dormida. Supongo que es porque en realidad a los efectos especiales no les doy gran importancia cuando la historia es buena, pero si ésta falla, no hay gráfico bonito que lo cubra.

    • Boolture Responder

      Enero 15, 2013 at 3:35

      Muchas personas encontraron Avatar idéntica a Pocahontas. No puedo opinar al respecto porque no he visto Pocahontas xD.

      Creo que la película es simple en sus personajes, Más allá de su capacidad, los actores estaban metidos en personajes tan cuadrados y estereotipados que resultaba obvio en todo momento qué es lo que iban a hacer. La historia avanza sin sorpresas, es como leer un libro infantil.

    • Asterisca Responder

      Enero 15, 2013 at 9:51

      Donde hay colores y naturaleza, yo disfruto. Me encanta “observar” esa película.

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