Ciclovías

En mis breves vacaciones, tomé como rutina hacer un trayecto en bicicleta todos (o casi todos) los días, usando la ciclovía que une, en tres tramos y a pocos metros de la playa, La Serena y Coquimbo. El camino es una delicia, porque tienes el mar a pocos metros, una agradable brisa, sol pero no demasiado calor y muchas chicas guapas en bikini tomando el sol o paseando. También hay viejas, pero a esas no hay que mirarlas.

Sé que todavía no está dentro de la cabeza de muchas personas que las ciclovías son un tipo especial de camino. Como un aporte educativo, les dejo algunas recomendaciones a los estúpidos que no entienden que es una ciclovía y para qué sirve:

  1. Las ciclovías no son para peatones, menos si se quedan parados en la mitad sacándose fotos con el mar de fondo.
  2. Las ciclovías no son para que los niños aprendan a andar en bicicleta ni para pasear al perrito.
  3. Un buen promedio de velocidad sobre la bicicleta es de 30 km/h. Un cuerpo sólido viajando a esa velocidad y que choca con un imbécil que no mira antes de cruzar la ciclovía es una muy mala idea.
  4. Las ciclovías funcionan como una calle normal: circule por la derecha, adelante por la izquierda con precaución, no zigzaguee, no se cruce, no sea tarado.
  5. Si tiene un problema técnico en un automóvil, no se pondría en mitad de una autopista de alta velocidad a revisar los neumáticos, ¿verdad? Salga de la ciclovía para resolver la situación, pelmazo.
  6. La ciclovía no es un estacionamiento de bicicletas, estúpido montón de basura.