Piedad

Soy un defensor de los animales. Para mí, la crueldad con ellos es innecesaria y brutal. Encuentro estúpido desollar vivos a algunos para hacer abrigos de piel, carteras o cinturones. De hecho, considero que los animales no deberían sufrir para servirnos de alimento, ni ser criados en condiciones miserables.

Ayer salí con mi hermano. Apenas salí de la casa, recordé haber olvidado algo así que entré a buscarlo. Cuando volví a la reja, lo vi mirando el suelo. Tenía una expresión entre asco y vergüenza.

-¿Qué te pasó?-pregunté.
-Mira…-me indicó con el dedo-pisé un pichón de paloma.

Miré hacia abajo y vi un pequeño montón de pequeñas plumas. “Cosas que pasan”, pensé. De cualquier modo, ya por el sólo hecho de haber caído de su nido estaba condenado a la muerte.

-Está vivo – dijo mi hermano.

-¿Cómo lo sabes?
-Acaba de mover la cabeza.

Le puse más atención y era cierto. El ave tenía la mitad inferior destrozada, pero se movía un poco.

-Písalo -le dije.
-¡No! -me respondió.

Así que hice lo que consideré correcto. Levanté el pie y le di un pisotón lo más fuerte que pude. Sentí la misma sensación que al aplastar una cucaracha (multiplicado por tres o cuatro), y pedazos de carne quedaron adheridos a la suela. Mi hermano me miró con expresión de perplejidad.

-¿Ibas a dejarlo ahí, sufriendo? – le dije, y empecé a caminar.