16 cosas que me tomó 50 años aprender

Dando vueltas por ahí encontré esto, y aunque todo el mundo las aprueba con afectación y una sonrisita, tengo mis dudas. Es cierto que últimamente ando flojo para postear, así que al menos es para mantener ocupado al robot de Google.

1. Nunca, bajo ninguna circunstancia, tomes una píldora para dormir y un laxante la misma noche.

A menos que uses pañales. Fin del problema.

2. Si tuvieras que definir con una sola palabra, por qué la raza humana no ha aprovechado y nunca lo hará, su total potencial, esa palabra sería “reuniones”.

No. La palabra es “humanidad”.

3. La línea que separa a “hobby” de “enfermedad mental” es muy delgada.

Y la que separa “enfermedad mental” de “genialidad” es igualmente delgada.

4. Las personas que quieren compartir sus puntos de vista religiosos contigo casi nunca quieren que tú compartas el tuyo con ellas.

Sí quieren que los compartas, siempre y cuando te  conviertas  a los suyos al final de la charla.

5. Nunca debes confundir tu carrera con tu vida.

Ni  llamar “vida” a la actividad cognoscente de un montón de carne y tripas.

6. A nadie le importa si no bailas bien. Levántate y baila.

Falso hasta Dinamarca. A la gente SÍ le importa si alguien no baila bien, y le arroja tomates (o chistes si no hay tomates) a la cara.

7. Nunca lamas un cuchillo de carne.

Hay muchas cosas en el mundo que no se deben lamer, eso incluye  las cosas cochinas que están pensando. :Tampoco es buena idea lamer alambre de púas, el quemador de la cocina o hielo seco.

8. La mayor fuerza destructiva del universo son los chismes/cotilleos.

Nopes, la mayor fuerza destructiva es la burocracia.

9. Nunca encontrarás a alguien que pueda darte una razón clara y contundente a favor de los cambios horarios para ahorrar energía.

Sí la encontrarás, probablemente en el gobierno.  Aunque es posible que esté mintiendo, su razón parecerá clara y contundente.

10. Nunca debes decir nada a una mujer que pueda significar remotamente que piensas que está embarazada a menos que estés viendo a un bebé salir de ella en ese momento.

Falso, no sólo debes hacerle notar que sabes que está embarazada, sino amenazarla con pedir una prueba de ADN para verificar tu paternidad. Si estás absolutamente seguro que el bebé no es tuyo, da lo mismo si comentas que parece embarazada o no.

11. Hay un momento en el que debes dejar de esperar que tu cumpleaños sea algo relevante para el resto de la gente. Ese momento es cuando tienes 11 años de edad.

Demasiado optimismo, la edad tope es 6 años. Al menos así se estila en mi familia. Old School.

12. La única cosa que une a todos los seres humanos, sin importar edad, sexo, religión, estatus económico o etnia, es que, muy profundamente, todos creemos que somos mejores conductores que el resto.

Bueno, es no es cierto. Yo soy mejor que el resto, ustedes también son mejores que todo el resto menos yo. Y así.

13. Una persona que es agradable contigo, pero trata mal a un camarero, no es una persona agradable.

Esta es verdad. Como ex-mesero sé muy bien que la gente que trata mal al personal de servicio suele ser una mierda de persona. Pero recuerden siempre que retar de mala manera a las personas que llevano preparan tu comida es una muy mala idea. Muy mala. Un escupo no se nota en la mayoría de las comidas, menos si está revuelto. Lo mismo pasa con mocos, tierra o semen.

14. Tus amigos te quieren a pesar de todo.

Como si les debiera plata, no los invitara cervezas o no fuese una fuente inagotable de buen humor, diversión, ideas ingeniosas, consejo desinteresado y cultura.

15. Nunca tengas miedo de probar cosas nuevas. Recuerda que un amateur solitario construyó el Arca. Un gran grupo de profesionales construyó el Titanic.

El Titanic tenía orquesta, camarotes de lujo, salones y a Di Caprio con Winslet tirando en un auto. El arca tenía olor a zoológico, sin ventanas,  con camarotes compartidos.  Si el Titanic se hundió fue porque tenía un capitán idiota. Moraleja: no seas idiota.

16. Pensamiento del día: Los hombres son como el buen vino. Comienzan siendo uvas, y depende de las mujeres quitarles a golpes lo que sobra hasta que quede algo aceptable con lo que acompañar una cena.

Si alguna vez mi esposa me considera una uva, yo la dejaré de considerar mi esposa.