Periodistas despedidos de Copesa: una buena noticia

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Manuel hizo algunas aclaraciones muy interesantes sobre este artículo en los comentarios, en particular sobre los motivos reales de los despidos. En resumen, no tiene que ver con que el personal despedido haya sido de bajo valor para la empresa (que es mi argumento principal), sino sencillamente una reducción de costos donde se eligieron personas al azar hasta cumplir una determinada cifra de “ahorro en sueldos”.

El número exacto depende del medio que consulten, pero el resumen es simple: Copesa despidió a más de 50 trabajadores en un solo día, en línea con su férrea intención reducir costos para seguir siendo rentable (o al menos, por el momento, reducir las pérdidas). Por supuesto, el gremio de los periodistas hizo notar su molestia al respecto (al menos lo hicieron en Twitter, que es la red social que más uso) y el comentario generalizado era “esta una tragedia para el periodismo“.

Nada más alejado de la verdad. Estas son buenas noticias.

¿Buenas noticias? ¿Cual es tu maldito problema?

Adivino la reacción de la mayoría al leer estas palabras. ¿Cómo puede parecerme bien que tantas personas pierdan su trabajo? ¿Es que acaso no soy solidario con ellos y sus familias?

Lo primero que debo decir es que no conozco (creo) a ningún periodista o trabajador de Copesa que sepa haya perdido su trabajo en esta ocasión (conozco o al menos tengo referencia de cientos de periodistas, aunque no con todos ellos mantengo contacto). No me alegro porque alguno de ellos en particular esté ahora actualizando su currículum y llamando a sus contactos para ver si en algún lado necesitan a alguien. Sin embargo, al mirar el panorama general estoy convencido que esto es una buena noticia para el periodismo en Chile y la industria de medios en general. Por supuesto, tengo algunos argumentos que pueden leer a continuación:

Sus medios están muertos

Llevo desde 2008 escribiendo sobre la industria del periodismo en Chile. No es que yo sea un adelantado a mi época, es solo para tratar de ilustrar que lo que pasó con Copesa -y que pasó con La Nación, Terra, La Segunda, Agencia UPI y que pasará sin duda con otros medios- no es una novedad. No debe sorprender a nadie, y si lo hace, es que ha vivido debajo de una piedra y hasta merece que lo despidan (como un peatón que cruza con rojo sin mirar merece que lo atropellen). Si eres un periodista que trabaja en un gran conglomerado y no estás preparado para lo que va a ocurrir, es tu responsabilidad. Solo tuya y de nadie más.

Los grandes medios de comunicación, como los conocen, ya están muertos. Es sólo que no se han dado cuenta. Son dinosaurios, viendo como la comida se acaba a su alrededor, incapaces de evolucionar a algo distinto, más ágil, más pequeño, más eficiente. Los periodistas que trabajan en ellos son parte de una estructura muerta. No agónica: muerta. Todavía queda algo de carne entre los huesos como para alimentar a los buitres algunos años más, pero a menos que haya un apocalipsis zombie las cosas jamás volverán a ser como eran.

Muchos periodistas actúan como lo hicieron conductores de carruajes o fabricantes de herraduras, despotricando contra la industria automotriz porque los va a dejar sin empleo. ¿Saben qué? Es verdad. Van a quedarse sin trabajo. ¿Saben algo más? Eso es bueno. Es señal de progreso, señal que las viejas estructuras se están desmoronando para dar paso a cosas nuevas. Nuevos medios, nuevas noticias, nuevo contenido, nuevas formas de consumo de información.

Precarización del empleo

Periodismo-basura

Seamos honestos. El periodismo que están haciendo la mayoría de los profesionales de los grandes medios no cumple con los requisitos mínimos de lo que entendemos por periodismo. Motivos hay muchos, pero lo que importa es el resultado: gran parte de lo que aparece en los medios -grandes y pequeños- es simplemente basura. No me vengan con que su trabajo es excelente, porque acá no estamos curando el cáncer o acabando con el hambre en África: nadie, pero NADIE en Copesa estaba haciendo NADA de lo que esperamos de un periodista de verdad: investigar, informar con honestidad y ser el maldito Quinto Poder. No, amigos míos, no estaban haciendo eso, porque para hacer periodismo no basta con ser periodista.

“Van a reemplazarnos con estudiantes en práctica, porque son más baratos”,

Perdóname la franqueza, pero si un estudiante en práctica hediondo a leche y con cero experiencia puede quitarte el trabajo, entonces eres una mierda. Así de simple. Si te despidieron para reemplazarte por otro que cobra más barato, pues mala suerte: así funciona la economía. Te despidieron porque eres prescindible, indistinto, un commodity humano, carente de especialización y de valor añadido. Un producto mediocre, importado desde China y reemplazable por otro más barato. No te despidieron porque fueras capaz de realizar un trabajo único, te despidieron porque hay otro que puede hacer lo mismo a un costo más bajo.

Adivino lo que dirán, incautos. “Puedo hacer mucho más de lo que me piden, pero en mi medio no me dejan”. Pues entonces ¿qué estabas haciendo en un lugar donde no puedes desarrollar tu potencial? ¿Por qué estabas trabajando cincuenta horas a la semana haciendo un trabajo inferior a tus capacidades por una cantidad irrisoria de dinero? Espero que el motivo no sea porque no hay ofertas laborales en tu área de interés, porque eso significa que las cosas maravillosas que puedes y te gustaría hacer no tienen cabida en el mercado laboral porque no le interesan A NADIE, porque NO SE VENDEN y por lo tanto son INÚTILES.

Existe la idea que los medios de comunicación son un caso especial dentro del mundo, y que los periodistas, solo porque fueron lo bastante idiotas como para pasar cinco años en la universidad, merecen un trato distinto o especial. No es así. Los medios de comunicación son empresas como cualquier otra, y si es necesario reducir personal, pues se despide a los que hay que despedir y punto. No me digan que los periodistas de Copesa cumplen un rol social distinto al de intentar llenar de billetes los bolsillos a su patrón, porque no es verdad. Copesa es una empresa que debe ser rentable en un mercado competitivo: si no es capaz de hacerlo, debe desaparecer. Pedir cambios en la legislación para fortalecer a los sindicatos o hacer más difícil los despidos no cambiará que ciertas empresas son incapaces de adaptarse para sobrevivir.

Además, ¿no se quejaba todo el mundo mundo que Copesa es parte del duopolio de medios en Chile? Entonces, ¿Cual es el problema con que pierda relevancia, se achique o muera? Desde mi punto de vista, que una empresa en cierto sentido cuestionable desaparezca, es mejor para todos: un malo menos del que preocuparse. Díganme qué ha hecho Copesa durante los últimos veinte años por mejorar el país en que vivimos. (Pueden escribir “nada” en los comentarios).

Lecciones que aprender

Si eres periodista (con o sin trabajo), o estudiante de periodismo, esto debe ser una lección que aprender: las reglas cambiaron. No es que vayan a cambiar, ya lo hicieron. Estos despidos son la consecuencia de no adaptarse al nuevo tablero en que estamos jugando. Esto proceso no comenzó hoy, lleva años ocurriendo y todavía no se detiene. Quizás a algunos no les parezca, pero este cambio de paradigma es bueno para la sociedad en su conjunto. Puedes reclamar si quieres, taparte los ojos y negar la realidad, pero cuando te toque el turno de poner el cuello a la guillotina, no podrás culpar a nadie más que a ti mismo.