Cambio de casa

“Aproveché de despedirme del departamento”.

Había dejado a mi hermano ordenando cosas en mi departamento, mientras viajaba con mi cuñado moviendo las incontables cajas que aparecen en toda mudanza. Incluso un tipo sin plata ni lujos como yo se sorprende de la enorme cantidad de cosas que acumulamos sin darnos cuenta, incluso aunque trato de vivir con pocas cosas. Después, conversando, me dijo eso, que se había tomado un momento a solas para pensar sobre las cosas que había vivido él en ese lugar (que había dejado un año antes). Me dijo que, de alguna forma, había aprovechado de despedirse de ese lugar.

En la vorágine de las últimas semanas, entre el trabajo, la mudanza, los preparativos de mis minivacaciones y algunas otras cosas de menor importancia, ni por un momento me detuve a pensar si el cambio de departamento significaba algo para mí. Algo distinto a cambiarse de polera o calcetines. Algo importante.

Y parece que en realidad sí lo es. Pero no puedo definir el porqué.

En los tres años y medio que vivi en ese departamento pasaron algunas cosas malas pero también muchas buenas. En todo caso, es lo normal ¿no? vivas donde vivas es normal que en un período prolongado de tiempo pasen cosas en todo el espectro de posibilidades. Entonces esa pequeña melancolía que siento con respecto a irme a otro lugar no va por ahí.

Quizás tenga que ver con que acabo de cumplir 30 años, y el cambio de casa justo en esta fecha viene a ser el cierre de una etapa. ¿Qué etapa es esa? No lo sé con seguridad, pero supongo que es algo como “fin del período post universidad”, que abarcó alrededor de 4 años y algo. Porque suena raro, pero todavía me siento recién salido de la universidad (cuando ya ha pasado un buen rato desde entonces). Me siento libre de muchas de las preocupaciones de la vida adulta, incluyendo la presión social por casarme, tener hijos o un trabajo estable.

Cuando miré por última vez el interior vacío del minúsculo departamento, no sentí que me estuviera despidiendo de ningún objeto físico. El rey ha muerto, supongo, así que larga vida al rey.

Departamento vacio
Se ve más pequeño de lo que era en realidad. Cabían tres escritorios con sus sillas en el comedor.

Nota: Dejé este post sin publicar desde febrero, aunque no recuerdo el motivo. En fin, lo acabo de leer y creo que no hay mucho que agregar, salvo que en efecto, el cambio de departamento fue el inicio de algunos eventos muy importantes en mi vida. Eventos que son tema para otro post. Como digo cada cierto tiempo, voy a tratar de escribir más en mi blog.