Como editar textos

El proceso de corregir un texto ajeno es siempre complicado. Para los periodistas, es una tarea cotidiana. Los editores tienen como obligación corregir errores de enfoque en una noticia, cambiar un titular o mandar la nota a la basura sin ningún remordimiento y sin dar demasiadas explicaciones. Un periodista sabe que su trabajo puede sufrir mil cambios antes de que el editor la acepte, y que eso no debe tomárselo de manera muy personal. Es parte de la labor que desarrolla, y el orgullo debe mantenerse en un segundo (más bien tirado a quinto) plano.

Pero los textos narrativos son otra cosa. Cuando uno escribe, la mayor parte de las veces lo hace para el resto, para que le guste a alguien. Uno le pone empeño y corazón a sus relatos porque de alguna manera le importan. Mi trabajo en el diario es parte de un pasado que poco me interesa. Pero cada post de este blog y cada relato que sale de mi retorcida imaginación es algo importante para mí. Pareciera que si alguien corrige un texto narrativo es porque escribe mejor, porque ha publicado muchas cosas, porque es prácticamente un Nobel de Literatura en potencia. Parece bastante claro que esto no es así.

Por eso no me tomo la tarea de corregir textos ajenos a la ligera. Alguna vez alguien me hizo llegar algunos capítulos de una novela. Le pregunté cual había sido la opinión de las otras cuatro o cinco personas a las que se las había enviado. Las respuestas fueron algo como “Me gusta”, “No me gusta”, “Me presentaste la historia, ahora falta el desarrollo” y “No entendí muy bien de qué se trataba”.  Siendo honesto, me parece que se tomaron el asunto muy a la ligera. Quienes escribimos, o quien desarrolla cualquier expresión creativa, muchas veces no sabe porqué algo funciona y algo no y necesita escuchar opiniones y críticas.

Para mí es un asunto serio. Muy serio. De vida y muerte. Por eso tengo un modelo más o menos ordenado para corregir textos ajenos y sigue este orden:

  1. Leer la historia de principio a fin. ¿Gusta? ¿Entretiene? ¿Atrapa? ¿Hay giros interesantes? ¿Pasan cosas o son puras descripciones lateras?
  2. Correcciones del lenguaje empleado. Es una parte difícil porque de manera implícita se asume que quien corrige maneja mejor el lenguaje que el autor original. Eso no es siempre correcto, pero hay que hacerlo, y creo que lo hago mejor que la mayoría ¿Es coherente el lenguaje en relación a la época y contexto de la historia? ¿Son correctos los diálogos y sus atribuciones? ¿Hay palabras rebuscadas, ripios, clichés o cacofonías? ¿Hay que pasar la podadora?
  3. Relaciones de personajes y background ¿Parece teleserie venezolana? ¿Son verosímiles los personajes? ¿Tienen relación entre ellos o parece que aterrizaron sin motivo en una página cualquiera y se pusieron a conversar?
  4. Simbolismo, subtextos, interpretaciones ¿Hay algo más allá de lo evidente?

Cuando alguien me pide revisar algo, con toda seguridad se llevará de vuelta su relato impreso lleno de rayas, marcas, anotaciones, sugerencias, críticas e ideas. En muchos casos eso implica sentarse a conversar sobre el texto en sí y el proceso creativo por un par de horas con un café o dos de por medio.

Hace poco en el trabajo volvieron las poco agradables indirectas-bien-directas del tipo “nadie es imprescindible”. En el mundo corporativo, parece ser cierto. Si uno no está, cualquier empresa se las arreglará para seguir adelante con su incansable tarea de maximizar las utilidades. Esa noción de que cada ser humano es en realidad una pieza desechable es una de las mayores falencias del modelo económico actual, al menos desde mi punto de vista. La vida humana no es más que uno más de los muchos factores productivos en juego, y por tanto si te mueres, da lo mismo, algún otro podrán encontrar.

Sin embargo, hay cosas en las que uno es imprescindible. Lo que escribo, bueno o malo, es único. Nadie puede escribir lo que escribo. Alguien podrá tener un blog y tocar los mismos temas que yo, o escribir un relato con el mismo argumento general. Pero el resultado final (insisto, bueno o malo) es único porque es mío. Nadie puede reemplazar las historias que hay en mi cabeza. Nadie puede reemplazar mi manera de contarlas. Nadie puede reemplazar mi lenguaje, mis modos, mis errores. Escribir es algo que hago con la pretensión de gustar y de atraer, pero sea cual sea el resultado, es único.

Así pues, me he puesto en campaña para desempolvar los muchos borradores que están en las profundidades del disco duro. He  vuelto a releer Mientras Escribo, de Stephen King. Metal y WriteMonkey para escribir la primera versión sin distracciones. Lo curioso es que en poco tiempo siento que la sangre vuelve a fluir en mis venas. La ansiedad de tener una idea en la cabeza y no tener algo a mano para anotarla, porque tienes miedo de que se te olvide.

Si consigo mantener este ritmo por un tiempo, creo que puedo conseguirlo. Es sólo cuestión de voluntad. Y de creer.

9 thoughts on “Como editar textos

  1. Como algunos dicen que “una imagen vale mil palabras”, sólo bastaba con poner una reseña, un pequeño esquema, algo parecido a una muestra de lo que hablaste. Ojalá te animes a deleitarnos.
    @Alia: Creo que Kafka sufría de una inseguridad imposible y un mundo interior tan amplio que traslado su toda vida ese espacio intimo, por eso nunca publicó sus escritos y murió como cualquier persona, siendo uno de los mejores escritores del siglo que paso. Me pregunto, ¿qué significaba para él ser importante?

  2. Adelante, creo que tienes buenas cualidades de escritor. Me gustaria leer una novela tuya. Casi como obligación, debes mandarmela para que la pueda leer, por favor.
    Saludos,

  3. Gracias por sus expectativas. Sin embargo, la primera versión corregida creo que debe llegar a no más de cinco personas. En ese caso, más allá de sus conocimientos literarios, mi requisito es que se den el tiempo de leer. Parece tonto, pero no lo es.

  4. Mónica de los 7 Infiernos

    Tengo el nuevo libro de King… Under The Dome. Ahora sí que se fue al chancho, 1.000 páginas. Y terminé Duma Key. ¿Cuándo intercambiamos libros?

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