¿Cuanto deberían costar las entradas a los conciertos?

Resumen ejecutivo, si está apurado y no quiere leer:

Los conciertos en Chile deberían costar exactamente lo que cuestan. Ni más, ni menos.

Estoy seguro que más de alguno va a querer tirarme piedras después de leer lo que acabo de escribir. ¿Cómo se me puede ocurrir decir que los precios de los conciertos están bien? ¿Es que acaso tengo una cuenta bancaria llena de dólares que no me importa pagar de más? ¿O es que soy dueño de una productora y me convienen los precios elevados?

Ni lo uno ni lo otro. Voy a explicarlo lo mejor que puedo, pero debe leer el post completo para entender mis argumentos. No aceptaré críticas de personas que no hayan leído y sólo se dediquen a despotricar, así que voy a ultramoderar los comentarios, (hago el aviso).

Partamos por una aclaración conceptual: Costoso no es lo mismo que caro. Costoso tiene que ver con la relación entre precios, mientras que caro tiene que ver con la relación entre precio y valor.

Un Ferrari es costoso en comparación a, digamos, un Chevrolet Corsa (cuesta más). ¿Es más caro? Depende del valor que tenga para la persona que es dueña de uno u otro. Hay personas dispuestas a pagar fortunas por objetos de colección que para mí no valen un huevo, y todos somos dueños de algún objeto que tiene algún valor sentimental, más allá de su precio de mercado. Mientras más valor tenga algo para nosotros, más estaremos dispuestos a pagar para obtenerlo.

El ejemplo clásico de esto es la cadena Starbucks. ¿Por qué hay personas dispuestas a pagar tres o cuatro veces más de lo que costaría el mismo producto en otro lugar? Explicaciones hay varias, pero todas apuntan a lo mismo: de un modo u otro, el café de Starbucks es más valioso que el de Cafetería Luchito. Ya sea por su ubicación privilegiada, calidad de los productos, estatus que entrega a sus compradores, comodidad de sus instalaciones, o cualquier otra razón que se nos ocurra, el café de Starbucks tiene más valor que otros y por eso la gente paga más que lo que paga por los otros. Si sus clientes no encontraran que tiene un valor que justifica su precio, no lo comprarían, así de simple.

Tratemos ahora de responder a las siguientes preguntas:

  • Digamos que las entradas a los conciertos son costosas. ¿Costosas en relación a qué? ¿A las entradas a recitales en otros países? (depende del país) ¿A las entradas de otros artistas? (depende del artista).
  • Las entradas a recitales son caras ¿en relación a qué? ¿Al kilo de pan? ¿A la educación universitaria? ¿al gel para el pelo?

Estamos todos de acuerdo en que siempre querríamos pagar menos por todo, es un acto natural querer pagar lo menos posible por todos los productos y servicios que nos interesan. ¿Entonces, por qué las entradas cuestan lo que cuestan? Porque hay valor en asistir a un concierto, y ese valor es lo bastante elevado como para justificar el precio.

Por ejemplo, los libros, según muchos, son costosos. Tenemos que definir mejor eso, pero aceptemos la expresión “los libros son caros” como cierta para desarrollar el argumento. A título personal, compro libros todo el tiempo. Por lo general adquiero tres o cuatro libros al mes, y en ocasiones el doble. Durante el último tiempo también he comprado varias novelas gráficas (que suelen ser bastante más costosas que los libros promedio). Lo hago porque me gusta leer, ni más ni menos, y le doy a los libros y la lectura un valor elevado.

Si los libros son costosos y las entradas a los conciertos también, ¿por qué se llenan los recitales y no las librerías?

Muy simple: Porque hay más personas que encuentran valioso asistir a un recital en comparación a las personas que consideran que los libros son valiosos.

Lo mismo ocurre con el cine. Escucho con mucha frecuencia quejarse que las entradas al cine están caras. Cuatro mil pesos cuesta una entrada promedio, y en el caso de las salas en 3D o VIP, todavía más. ¿Son caras? En realidad depende del valor que uno le asigne a ir al cine (puesto que no ha visto la película, no sabe si valdrá la pena haber pagado hasta después, y por eso hay tanto valor en los sitios de crítica de cine o en la opinión de los amigos que nos recomiendan ver o no una película deteminada). Pero ¿cuando fue la última vez que fueron al cine y la sala estaba vacía? La gente hace colas para ir al cine, incluso para ver obras muy malas. Eso es porque encuentran valor en ir al cine, comprar palomitas y sentarse con otras doscientas personas a ver una película.

Estoy seguro que a alguien no le gustarán mis razones, pero estaremos de acuerdo en que basta con que yo no encuentre valor en algo para que tenga motivos suficientes para no pagar por aquello. Al revés es también cierto: si alguien decide de forma libre y voluntaria pagar por asistir a un concierto, incluso si quiere endeudarse para ello, (tal como lo hice para ver a Rammstein) es su decisión: asistir al concierto tiene más valor que gastar el dinero en otra cosa.

Por supuesto que quieres pagar menos. Yo también quiero pagar menos en todo: en arriendo, en electricidad, en ropa, en alimentos, en cerveza. Las productoras no podrían cobrar los precios que cobran si la gente no pudiera pagarlos o si no estuviera dispuesta a hacerlo.

Algunas respuestas a esto

  • “No tengo plata para pagar por ir a X concierto, es demasiado caro”: Bueno, yo no tengo plata para comprar un yate. ¿Y qué? Si no tienes plata, no vayas, mira tú que simple.
  • “¿Como que “¿Y qué?” La gente tiene derecho a la cultura”: Muy cierto, todos tenemos derecho a acceder a actividades culturales. Pero dime, de verdad no tienes ningún nivel de acceso a cultura porque no puedes pagar la entrada a un concierto? ¿No tienes acceso a libros, películas, obras de teatro, música en muchos formatos, conciertos gratuitos, entradas sin costo a museos? Hay que tener la cara muy dura para alegar que es un derecho humano ir a un recital específico que no puedes pagar.
  • “Con entradas tan caras, la gente tiene que endeudarse para poder ir”: Nadie se muere por no ir a un recital. La gente se endeuda por comprar una tele, un auto, un departamento, o cualquier cosa que considere que es valiosa y que quiera tener ahora y por la que esté dispuesta a pagar después. Además, que tengas que pagar algo en cuotas no significa que sea costoso, y si decides hacerlo, no es caro (tiene para ti una relación precio/valor que justifica adquirirlo).
  • “Es que las productoras ganan mucha plata”. Depende mucho de la productora (espero leer la opinión de algún dueño de productora en los comentarios), pero incluso pensando que hay algunas que tienen márgenes de utilidad muy holgados, ¿qué tiene eso de malo? Si no pudieran ganar tanto, no habrían tantos recitales y al final perderían todos, incluso aquellos que están dispuestos a pagar el precio que les pidan.
  • “Es que X banda o artista no va a volver a Chile en muchos años y no me lo quiero perder”. El valor de algo, en general, está determinado por su escasez. Pero, de nuevo, tiene que ver con la percepción personal del valor de asistir a un concierto. Si el dinero que tienes en el bolsillo vale menos que ver a tu grupo favorito en vivo, pagarás la entrada. De lo contrario no lo comprarás, de manera independiente a si la banda viene todos los años o cada veinte.

Como cierre, un ejemplo, que es muy personal. Asistí al concierto de Metallica de 2010. Pagué alrededor de $90.000 por la entrada a cancha VIP más el cargo por servicio. En abril de este año Metallica volverá a tocar y no asistiré, aunque el precio de la misma ubicación es el mismo. ¿Por qué? Porque considero que ese concierto es caro: la relación entre precio y calidad es deficiente de acuerdo a mi punto de vista.

Explicación: Metallica, para este tour, permite que las personas que compran su entrada voten por las canciones que quieren escuchar. En Chile las canciones ganadoras entran en la categoría de “Pop”: las más conocidas, las que han tocado cientos de veces. En lo personal, preferiría escuchar otras cosas. Además, cuando voy a un recital quiero estar cerca del escenario, no me interesa ver desde la distancia una pantalla gigante. Por eso no voy a pagar una de las entradas más baratas (que son las que tienen un precio inferior pero están mucho más lejos del escenario). Entonces, no veo razón suficiente para pagar, aunque Metalllica es una de mis bandas favoritas de toda la vida: ese concierto tiene muy poco valor para mí. Iría sólo si me regalaran la entrada (obtendría algo de valor a costo cero), o si la cancha VIP costara, digamos, la mitad.

9 thoughts on “¿Cuanto deberían costar las entradas a los conciertos?

  1. Según yo el tema es: los conciertos (y los cafés de Starbucks y otras leseras similares) valen lo que valen de acuerdo a lo que tu dices y es correcto. El punto pasa en como el chileno promedio valora las cosas.

      • Buenísima pregunta…en general creo que basta con ver como se comporta el consumidor promedio chilensis, a decir sus hábitos de informarse acerca de como adquirir bienes, sus prioridades a la hora de elegir que comprar(cosas útiles vs. accesorios y baratijas por ejemplo) y podríamos tener una idea. Si aplicamos las leyes básicas de oferta y demanda, llegamos perfectamente a la conclusión que apuntas tú.

  2. Aerosmith 1994. Velódromo Estadio Nacional.
    Costo de entrada, cercano a los 5 mil pesos.
    Estuve a metros del escenario, tanto que me trepé sobre los hombros de un desconocido para flashearle las pechugas a Steven Tyler.
    Que Steven Tyler te apunte en el escenario y te baile sólo a ti… No tiene precio

  3. Discapacitado sin talento musical, pero carismático

    Estoy de acuerdo con el 99% de lo aquí escrito, pero discrepo en un detalle: El costo de un producto/servicio no siempre es proporcional a su valor. Lo sería en un mercado sin colusión ni monopolización, pero Chile no es el caso.

    Los precios de los medicamentos se ven afectados por el costo de fabricación y la demanda, pero la oferta sigue siendo una sola. Por supuesto, puedo comprarme mis medicamentos para el tratamiento de la huesitis en farmacias Ahumada, Cruz Verde, Dr. Simi o El Ahorro ¿Pero qué pasa cuando todos los dueños de las farmacias se ponen de acuerdo en cobrar más por dicho medicamento y así inflar su precio? Naturalmente, no dejaré de comprarme el remedio o la huesitis acabará conmigo; mi vida vale más que una botellita que un compuesto químico transparente. Sigo siendo yo quien le otorga el valor al producto en el mismo momento en que pago la cantidad que el farmacéutico me pide por adquirirlo, pero eso no legitima que el costo del producto sea tal. Puedo estar desvariando o no haber entendido del todo tu post, pero me parece que te faltó considerar ese detalle

    Ah, y asistir a los conciertos debería ser más costoso. Si las entradas para ir a ver a One Direction se agotaron en dos días, obviamente es porque su fanaticada pudo pagar mucho más ¿No?

    • Gracias por comentar. Sí, si vendes el 100% de tu capacidad, tienes un problema de fijación de precios: estimaste mal la demanda y podrías haber cobrado más. (Ya escribiré de esto más adelante).

      Sobre lo que comentas, la famosa colusión de las farmacias, es un problema serio que afecta el libre mercado. El libre mercado funciona bien en ciertas situaciones, regular en otras y pésimo en algunas, y por ese deben existir mecanismos regulatorios que impidan monopolios o acuerdos que impidan la libre competencia. La colusión de precios anula la competencia y los consumidores están obligados a pagar el precio que les pidan (sobre todo en el caso de productos de primera necesidad, como alimentos o medicamentos), lo que es una forma de chantaje (o me das tu dinero o te mueres).

      No ignoro esa situación, aunque al menos en el caso de los conciertos es improbable que ocurra (dada la gran cantidad de productoras que atienden a mercados distintos). Pero sí creo que podría ocurrir en las salas de cine, donde al menos en Santiago compiten unas pocas empresas. (Nota: Ir al cine, si bien satisface una necesidad cultural y espiritual, no es imprescindible -como los remedios-. Si hubiese colusión o monopolio y los precios subieran de forma importante, eventualmente parte del público considerará que las entradas no valen lo que cuestan y gastarán su dinero en otra forma de esparcimiento, como libros, teatro o videojuegos).

  4. yo creo que también la gente es libre de reclamar por lo caras que son las cosas =P, de hecho yo lo hago todo el tiempo, aunque luego del reclamo no compro no más. Respecto a las entradas a los conciertos, he tenido la suerte de que solo he querido a ver grupos dentro de mi presupuesto. Lo mas carito (o costoso, si prefieres llamarlo así) a lo que he ido fue a black sabbath, en cancha, creo que fueron como 30 lucas. Lo que a mi me pareció un precio sumamente justo porque además estaba megadeth, incluso lo encontré barato, pero igual la gente reclama, por lo mismo que dices, todos queremos pagar menos.

  5. mas alla del articulo, siempre disfruto mucho leyendo al Sr. que aquí relata y reflexiona. De hecho el post de hacer una tesis en una semana lo tengo como favorito, es un cra’, como diría por allí algún icono del fútbol.

  6. Saludos! aprovecho de adjudicarme la invitación a hablar desde el lado de las productoras, como lo hiciste.

    El negocio de los conciertos es igual que cualquier otro: no tiene nada de exclusivo o “tan” único. Están los peces gordos, y el resto. Esto es, que la mayoría de las productoras, encargadas de traer shows de nicho (con públicos para locales pequeños o medianos, digamos “teatro caupolicán” o gimnasios) hacen esfuerzos enormes por salir bien parados; lo que en el rubro de la música en vivo, nunca es seguro (ni aunque hayas hecho todo “bien”). Y sobre todo cuando se trata de trabajar con un solo artista, lo que resulta mucho más costoso, y -muchas veces- necesita de alianzas con otros países de la región para poder sacar adelante el evento a buen precio (y relación inversión-ganancia).

    La dinámica de esas productoras es apostar a la cantidad de espectáculos para conseguir rentabilidad a largo plazo (la mayoría viven en una constante deuda), por lo que agendan años completos. Hay eventos que resultan bien y otros mal… sumando y sumando, tenemos agencias o productoras de rango “pequeño-medio” que se han mantenido hace años en el mercado, así como muchas “callampa” que nacen y mueren el mismo año por hacer apuestas ciegas, y contar con experiencia insuficiente.

    Por el otro lado están las grandes productoras, que se preocupan de llenar desde el Movistar Arena para arriba. Megafestivales, contraros multimillonarios, y una externalización de costos en servicios interminable… Si hablamos de esfuerzos, aquí también hay muchísimo… pero, como se dice: “grandes inversiones, grandes ganancias”. No quiero justificar el mediocre trabajo de algunos personajes en el mundillo, pero no por nada están en el sitio en que están ahora. Algunos se dedican exclusivamente a algunos festivales o a traer shows de costo altísimo.
    A lo que apunto es que sí, a veces las ganancias son estratosféricas (conozco números que dejaría locos a muchos), pero puedo asegurar que está lejos de suceder siempre, o de ser la “constante”.

    No me quiero alargar más, espero haber aportado algo ;)
    Gran columna, estimado.

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