Cuatro clases de personas

Hace unos días estaba tratando de explicarle a alguien que se agnóstico no es lo mismo que ser ateo, y que incluso hay niveles donde una persona puede o no extender el protector manto de la lógica para entender y enfrentar la vida y otros donde simplemente queda la fe.

Digo esto porque Dios es un concepto universal, y donde todos tenemos más o menos claro que se trata de un problema de creer o no creer. Pero cualquiera pensaría que seguimos en el Medioevo si es que contamos a las cantidad de personas que creen en fantasmas o brujería. En eso la humanidad no ha evolucionado demasiado en los últimos quinientos años, sin importar el nivel educacional de los involucrados, que muchas veces es bastante superior al que uno creería.

Nivel Uno: Fanáticos Religiosos y Crédulos al extremo

Fanaticos Religiosos
¡Yihad!

Que mi Dios sea el único que existe es algo a lo menos discutible. Que tengas que adorarlo lo es todavía más. Que tengas que regir tu vida por sus mandatos o morir en el fuego terrenal para llegar al fuego infernal es ridículo. Pero hay varios millones de barbones en el mundo que creen eso y están dispuestos a ponerse un cinturón de dinamita para asegurarse que tu también lo creas. Los fanáticos religiosos son el tope de línea de personas que no razonan absolutamente nada y que se guían por mandatos sostenidos por nada más sólido que un cheese pop.

En este grupo también entran muchos provincianos, que creen cualquier cosa que les digan o hayan escuchado y que construyen a su alrededor un mundo de cosas paranormales donde para protegerse hay que usar amuletos de pata de conejo y quemar webaditas varias para alejar “las malas vibras”. Son el tipo de personas que ven un capítulo de “Misterios sin Resolver” y les da un ataque de diarrea. Cuando uno piensa en que no hay nadie tan idiota para pagarle a un falso chamán por usar “magia blanca y unir a tu pareja aunque no quiera, esté en otro país y se esté sirviendo a una finlandesa millonaria”, nos damos cuenta que sí, sí existen.

Nivel Dos: Crédulos y Creyentes Convencionales

Tarot

Si usted cree en Dios pero no está dispuesto a matar a nadie por eso, pertenece a este nivel, al igual que la mayor parte de la población mundial. Creen en Dios pero nunca van a misa y rara vez rezan. No creen en el chupacabras pero sí en almas que penan. No creen en el Infierno pero sí en un Paraíso. Si se les rompe un espejo se compran otro, pero brindan mirándose a los ojos (o si no son siete años de mal sexo), y cuando alguien menciona algo malo, golpean los nudillos contra algo de madera.

Esta es la gente que pagar de vez en cuando por verse las cartas o que lee el horóscopo y encuentra que lo descrito se aplica a su propia situación.

Es un grupo bastante inofensivo, y la mayoría de las veces no están en condiciones de debatir o argumentar sobre sus creencias. Sólo las creen y ya.

Nivel tres: Agnósticos y Probabilistas

¿Existe Dios?  No lo sabemos y no hay manera de comprobarlo. Aférrate a la creencia si te sirve como salvavidas emocional al saber que somos incomparablemente pequeños, perdidos en la inmensidad. ¿Hay vida en otros planetas? Es muy posible, dada la cantidad de espacio disponible, pero que sean inteligentes, que lleguen hasta nosotros (o nosotros a ellos), que sean formas de vida más o menos entendibles y que podamos tirar con sus hembras es poco probable.

¿Fantasmas? No parece que existan, no he visto ninguno y la evidencia “científica” no es concluyente.  Existen modelos matemáticos con más de cuatro dimensiones desde hace mucho, por lo que es factible creer que hay energía “fantasmal” en alguna de ellas. ¿Pagar a un cretino que puso un aviso en el diario prometiendo “unión de parejas”? Gimmie a break.

Este grupo es el más relativista. También el más entretenido, porque se pueden establecer argumentos y debatir sobre diferentes ámbitos más o menos trascendentales de la existencia.

Grupo Cuatro: Ateos e Incrédulos

Acá están aquellos que creen que no existe nada más allá de los propios sentidos y el propio pensamiento. Dios no existe, y no porque lo haya matado nadie, sino porque jamás hubo ningún Dios. Las historias de espíritus, espectros o almas perdidas son cuentas de viejas. Ciencia pura y dura, cualquier teoría innovadora es un montón de mierda hasta que haya sido suficientemente comprobada. Los seres humanos somos de carne y huesos, sin ningún motivo trascendental. El principio antropocéntrico* es la regla general.

*El principio antropocentrico dice que la causa de que el universo sea como es, es que si fuese distinto no estaríamos aquí para observarlo.

Escrito por Boolture

3 Comentarios en “Cuatro clases de personas

  1. Myriam Responder

    Julio 20, 2009 at 6:25

    Hay muchos ateos que terminan pareciéndose a los fanáticos y terminan siendo igual de dogmáticos. Es cierto, el tercero es el grupo más entretenido, donde menos piel ultra sensible se encuentra y, por ende, se puede bromear más :twisted:

    El 90% de los judíos no puede ni podría pertenecer a ese grupo , tienen la piel sensible genéticamente parece :twisted:

  2. Monica Responder

    Julio 20, 2009 at 10:19

    ¿Los indiferentes caerían como un subgrupo de los grupos 3 y 4?

  3. Boo! Responder

    Julio 20, 2009 at 11:48

    Creo que son parte del grupo 3, pero sin interes por debatir.
    El grupo 3 es el de maxima liberalidad de pensamiento, pero eso no implica que todos pasen todo el tiempo relativizando y analizando dogmas y supuestas verdades.

    Son quienes duermen mas tranquilos, creo yo.

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