Demonio de la Perversidad

Estamos al borde de un precipicio. Miramos el abismo, sentimos malestar y vértigo. Nuestro primer impulso es retroceder ante el peligro. Inexplicablemente, nos quedamos.”

El Demonio de la Perversidad. Edgar Allan Poe

Supongo que todos hemos hecho muchas veces cosas que sabíamos que no debíamos. Nuestra moral, ética o sentido común nos anunciaban un desastre. En el relato de Allan Poe un hombre comete un crimen que termina confesando de manera casi ridícula. Pasa algo similar con la célebre novela Crimen y Castigo, o aquel cuento de Ray Bradbury donde un hombre se vuelve loco limpiando las huellas digitales que cree lo acusan de un asesinato. El asunto es que en estos relatos se planeta la pregunta filosófica de porqué hacemos cosas que sabemos que están mal. Sabemos que son incorrectas, que nos perjudican a nosotros o a alguien que nos importa. Uno puede preguntarse entonces por qué fuma o come hamburguesas, por qué no hace deporte, por qué ingiere toneladas de pastillas o drogas de cualquier clase. Una opción muy razonable es que preferimos un placer inmediato en lugar de un sacrificio que promete una futura recompensa. Las personas respondemos a incentivos, y es posible que un incentivo perverso inmediato sea más atractivo que uno benéfico de largo plazo.

La respuesta de Poe es El Demonio de la Perversidad, algo así como un vicio del espíritu, una especie de catalizador de la fatalidad inherente a todos nosotros (y llevándonos al destino trágico tarde o temprano, algo muy apropiado a los pseudo héroes de novela negra como yo).

Demonio de la perversidad

No voy a nombrar aquí cosas que he hecho en mi vida (si esta actividad celular cognoscente se le puede llamar vida) que no tienen otra explicación que la existencia del Demonio de la Perversidad, claro que usted puede llamarle inmadurez, huevonismo, imprudencia, egoísmo, lo que sea. Pero de verdad no se me ocurre una explicación mejor.  Es una falla de programación, código maligno inserto en nuestro cerebro, listo para desencadenar desastres.

Esto puede sonar a que estoy tratando de excusar mi responsabilidad del modo mas esquizofrénico posible: las voces me obligaron a <inserte algo malo aquí>, yo sólo soy el pobre tipo que escucha a un perro que le ordena matar. Pero no es así. El que cometió los errores fui yo. Así de simple. Aunque no queda claro el por qué, cuales son los motivos, razones o incentivos.

3 thoughts on “Demonio de la Perversidad

  1. La vida es un viaje en paracaídas y no lo que tú quieres creer.

    Vamos cayendo, cayendo de nuestro zenit a nuestro nadir y dejamos el aire manchado de sangre para que se envenenen los que vengan mañana a respirarlo.

    Adentro de ti mismo, fuera de ti mismo, caerás del zenit al nadir porque ese es tu destino, tu miserable destino.
    Y mientras de más alto caigas, más alto será el rebote, más larga tu duración en la memoria de la piedra.

    Hemos saltado del vientre de nuestra madre o del borde de una estrella y vamos cayendo.

    Ah, mi paracaídas, la única rosa perfumada de la atmósfera, la rosa de la muerte, despeñada entre los astros de la muerte.

    ¿Habéis oído? Ese es el ruido siniestro de los pechos cerrados.

    Abre la puerta de tu alma y sal a respirar al lado afuera. Puedes abrir con un suspiro la puerta que haya cerrado el huracán.

    Hombre, he ahí tu paracaídas maravilloso como el vértigo.

    Poeta, he ahí tu paracaídas, maravilloso como el imán del abismo.

    Mago, he ahí tu paracaídas que una palabra tuya puede convertir en un parasubidas maravilloso como el relámpago que quisiera cegar al creador.

    ¿Qué esperas?

    Mas he ahí el secreto del Tenebroso que olvidó sonreír.

    Y el paracaídas aguarda amarrado a la puerta como el caballo de la fuga interminable.

    Vicente huidobro (Altazor)

    El vertigo nos persigue como el hambre.
    y siempre nos quedamos (esto es mio)

    Lo has leido mi querido Don Boo?

  2. Alguien puede explicarme en que difiere la maldad de la perversidad?

    Resulta que siempre creí que la maldad era espontànea, que surgìa de improviso frente a una situación, pero he aprendido que existe la maldad programada, pensada, estudiada, a la que llamo perversidad porque tiene que ver con el espíritu que describe Allan Poe.

  3. Hay hechos asociados a una mal comportamiento que son espontaneos sin embargo, otros que resultan de una conducta mas calculada y pensada en un largo, plazo bajo total conocimiento y conciencia de quien los ejecuta y tienen un solo proposito, dañar. En fin, no se x que estoy opinando, mejor cargo mi arma para dispararle a los conductores que corren frente al edificio, se hace mas divertido. Se me hace algo confuso el concepto de mal y bien cuando el mal es espontaneo a diferencia de aquello solidario a la venganza por ej, en fin.

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