Empty Inside

  • Nota n°1: Por lo general no escribo cosas personales en el blog. Un motivo es porque sé que lo leen personas cercanas a mí, por tanto pierdo algo de libertad. También es porque me parece que la mayoría de los lectores viene por las verdades demoledoras bajo la forma de columnas de opinión, no para saber de mi vida. Por hoy, sin embargo, se joden.
  • Nota n°2: Este es un post muy personal, emotivo, mamón, emo o como quiera llamarlo. Por lo mismo piénselo dos veces antes de leerlo y tres antes de dejar un comentario.
  • Nota n°3: Desde algún tiempo tengo el propósito de escribir al menos mil palabras diarias de un relato/cuento/novela/lo que sea. Como hoy no tengo cabeza para escribir nada de eso, escribiré aquí.
  • Nota n° 4: “Empty Inside” es una canción de All That Remains que puede escuchar y leer la traducción en este enlace. No se me ocurrió otro título para este post.

Pedro de Valdivia

Saqué mi celular. Ya había dicho todo lo que podía, de todas las formas posibles, y no quedaba nada más que decir o hacer. De todos modos envié un mensaje de texto.

Te amo. Las cosas no deberían terminar así. Lo siento.

Departamento

Llevo varias semanas haciendo ejercicio en el comedor-oficina del departamento. Lo hago ahí porque este edificio no tiene habilitado el gimnasio. Una vez la vecina de abajo reclamó por el ruido y la vibración que provocaban mis saltos, y llegamos al acuerdo de no hacer ejercicio después de las diez de la noche. Eran casi las nueve, así que apenas llegué me puse zapatillas, y empecé.

Durante los 45 minutos siguiente, estuve concentrado en la rutina del día. Al terminar fui al baño y empecé a llorar. Un llanto en voz baja, con la garganta apretada, ahogado. Estuve ahí unos quince minutos, tratando de emitir algún sonido. Me caían las lágrimas, pero en silencio.

Me lavé la cara, respiré profundo y salí. Le pregunté a mi hermano si iba a comer, para calentarle comida. Puse un plato de lentejas en el microondas. Vi la hora y mis ojos volvieron a nublarse. Mi hermano salió de su pieza.

-¿Oye, estás resfriado que…? Oh.

Vio mis ojos rojos y cara de desgracia. Él sabía con quien había estado yo en la tarde. Sacó el plato y puso la mitad de la comida caliente en otro. Puso el queso rallado encima de la mesa y sirvió un vaso de Pepsi con hielo. Me preguntó como me había ido. Al tratar de hablar, de nuevo empecé a llorar. Llorar, y tratar de hablar, y llorar, llorar hasta dejar un montón de papeles arrugados, llorar hasta que te duele la cabeza, hasta que te sientas en el suelo y sigues llorando. Por lo que fue y por lo que no será, por lo que hiciste y por lo que no.

¿Qué está mal dentro de mi cabeza?

En mi escasa experiencia en relaciones de pareja estables, la infidelidad fue una constante. No estoy seguro de haber conseguido muchas cosas buenas de eso, ni siquiera el consuelo de “lo comido y lo bailado no me lo quita nadie”, porque aunque nadie me quiera creer, siempre tuve miedo de ser descubierto y siempre me sentí culpable.

¿Por qué alguien querría vivir con miedo y sentimientos de culpa? Teorías tengo varias. Si bien todas tienen sentido, no hay ninguna que me haga “clic” dentro de la cabeza. Alguna vez traté de explicar algunas de mis acciones a través del Demonio de la Perversidad.  Poético y profundo, claro, pero irrelevante porque no responde de verdad la pregunta. ¿Como es posible que repita durante años un comportamiento nocivo que me daña a mí y a otras personas, incluso personas que quiero? ¿Qué diablos anda mal dentro de mi cabeza que a pesar de considerarme poseedor de una pizca de inteligencia (o al menos de no ser un completo imbécil), no dejo de hacer lo mismo una y otra vez?

Estas son algunas de mis teorías. Estoy tan molido por dentro, que seré honesto y escribiré todo lo que salga de mi cabeza.

  • Competencia 

Una vez estábamos en la casa de J. Diré que es J para proteger su identidad, aunque las personas involucradas sabrán a quien me refiero. Ese día hubo una junta en su casa. En algún momento solo estábamos nosotros tres: J, mi ahora-ex y yo. En ese momento J estaba soltero y con ganas de no estarlo, pero no le estaba resultando fácil encontrar a alguien. Mientras Ex y J conversaban del tema, yo me sentí inmensamente superior a J. ¿Qué importaba que fuese un profesional de reconocido prestigio en su área, con un buen trabajo, que ganaba buenas lucas, con auto y departamento, con muchos buenos amigos y querido por muchas personas, con esto y lo otro, si no podía encontrar una pareja? Yo podía envidiarlo -sanamente o no- por haber alcanzado muchas cosas de las que yo estaba -y estoy- a años luz de conseguir, pero de todos modos el Macho Alfa era yo. No solo porque tenía una pareja, sino porque podía tener a tantas como quisiera. ¿De qué te sirve todo lo que tienes si estás solo? ¿Ah?

Mirando el asunto en retrospectiva, es inevitable para mí pensar en “¿Qué mentalidad tan retorcida hace pensar que que uno es superior a alguien por algo tan tonto”? ¿Como es posible que eso me hiciera sentir bien conmigo mismo? Porque en algún momento yo tenía el premio al más mala persona del mundo mundial, y era un título que llevaba con orgullo. Sí, con orgullo.

Como corolario, tiempo después J encontró a alguien y se va a casar muy pronto. El que ríe último…

  • Miedo a la soledad

Al amar a alguien con todo mi ser y siento que estoy en una posición vulnerable por eso,  podría querer tomar el control de eso, pensando algo como “Si me mandan a la cresta, de todos modos no estaré solo porque encontraré a alguien más muy pronto”. Si siempre hay alguien más, nunca estaré solo.

  • Inseguridad

Esta es la clásica excusa que sirve para todo.  De todos modos puede ser válida en mi caso. Si no me considero lo bastante bueno/cool/importante, podría tender a reafirmar mi autoestima dejando que otras personas me encuentren el tipo más increíble que ha pisado la tierra. Dada mi escala de preferencias, es mejor que esas personas sean mujeres y no hombres, y no importa mucho que yo no me sienta tan bien conmigo mismo si ellas me repiten una y otra vez lo estupendo que soy.  Según mis investigaciones, la inseguridad puede venir de cualquier lado, desde un detalle del aspecto físico hasta un trauma de infancia.

  • Miedo al compromiso

Esta no creo que aplique a mi caso. Se supone que cuando uno no se quiere comprometer se las arregla para sabotear la relación de modo tal que la otra persona no tiene más remedio que terminarla.

Entre los muchos borradores de artículos no publicados que tengo en este blog, hay uno que se llama “Arroz con Leche”. Es del 2010 2009 si no me equivoco. Copio un fragmento:

Supongo que decir “hola a todos, me caso en un año con mi polola, manden regalos” no es una sorpresa para nadie, o al menos nadie que haya leído este par de post sobre los hombres y el compromiso, o la nota al pie en un post que no tiene nada que ver con casarse, sino con una iglesia. Que son de un año atrás, días más días menos. Sí, digamos que ya llevamos un buen tiempo planeando esto.

¿Por qué nunca publiqué ese post? Creo que por miedo al fracaso, no al compromiso en si mismo. Por cierto que le dije a Ex que nos casáramos, fuimos a una ExpoNovios y cotizamos mil cosas inútiles, como partes de matrimonio y cotillón. Fuimos a escuchar un grupo para que tocaran en la iglesia. Elegimos la iglesia. Pensamos como resolveríamos el problema de un matrimonio católico cuando ni siquiera estoy bautizado. Hicimos una lista de invitados. Averiguamos qué programa de novios era mejor. Buscamos nombres a las posibles guaguas futuras. ¿De donde iba a sacar la plata para todo eso? En ese momento estaba partiendo un negocio con un amigo y en mi ingenuidad creí que nos iría tan bien que podría costear todo sin problemas. Por cierto no fue así y ver que el tiempo pasaba sin que las lucas aparecieran fue lo que me detuvo de hacer pública esa decisión. Además porque ya conocía a varias parejas que se comprometían pero nunca pasaba nada y no quería formar parte de ese grupo.

Hace poco vi las fotos del matrimonio de un amigo al que fuimos juntos en febrero. Ella agarró el ramo de la novia. Recuerdo eso y de verdad siento que me falta el aire.

Pensar y ver los días pasar

Sé que las penas de amor pasan. Es cosa de tiempo. Uno se siente miserable, de a poco empieza a recuperar el buen ánimo, e incluso llega el momento en que puede saber que la otra persona tiene una nueva pareja sin sentirse mal al respecto. Lo sé, y todos sabemos también que cuando uno se siente pésimo se consuela pensando en un futuro mejor.

Mi problema con eso es que siento que incluso ahora mismo, que tengo los ojos llenos de lágrimas y que me cuesta escribir porque lo único que pienso es en dejar una sentida nota suicida y tirarme por el balcón, no podría asegurar que he cambiado. Lo digo porque más de una vez, sin que nadie me pillara o me exigiera nada, yo mismo me prometía no volver a dejar que pasara. Y durante un tiempo era así, pero tarde o temprano volvía a caer en la tentación de ampliar el séquito de admiradoras.

Todavía no puedo responder la pregunta que me tuvo llorando al punto tal que mi hermano me tuvo que abrazar y sostener mientras me sentía tan mal que ni siquiera podía articular palabra, porque todo lo que salía de mi boca era sollozos. Mi hermano chico, el que sacó los genes buenos, que me dice su visión de las cosas con una franqueza brutal que le acepto a muy pocas personas.

¿Como es posible que una mujer sexy, inteligente, con una familia que me adoraba, y mucha paciencia decidiera que por mucho amor que sintiera por mí, que aunque fuese el tipo que la había hecho más feliz en su vida, lo mejor para ella era alejarse? ¿Como dejé que eso pasara? ¿Como es posible que después de años, no pueda dejar de tropezar una y otra vez con la misma piedra? ¿Cual es mi maldito problema?

El año pasado tuvimos un quiebre por el mismo motivo. Como parte de mi intento por seguir juntos fui al psicólogo durante ocho o diez sesiones. También pensaba que me podía servir para tratar algunas trancas familiares. No avanzamos mucho, y por ese motivo dejé de ir. ¿Me serviría ahora? No lo creo.

No quiero caer en la autocompasión, o al menos no caer demasiado. Tampoco quiero se me acerquen con intenciones de consolarme o darme golpecitos en la espalda. Tampoco quiero que nadie diga una imbecilidad como “A lo hecho pecho” o “¿No te gustó el hueveo? Asume entonces”. Mucho menos que vengan a tratar de convencerme de lo especial que soy ni mucho menos que alguien piense que estoy “disponible”. Puedo estar hecho mierda, pero sé que hay muchas cosas buenas en mí, y que salvo el “pequeño detalle” de mi infidelidad, como pareja soy más que aceptable. No es que haya caído del cielo, pero se entiende la idea. Soy un gran tipo con un gran problema que resolver.

Mi tarea ahora, además de tratar de seguir funcionando es descubrir qué pasa dentro de mi cabeza, entender qué provoca este comportamiento autodestructivo (muy similar a la adicción a las drogas o al alcohol), corregirlo, aprender de todo esto y mejorar. La parte romántica de mí quiere creer que en un plazo no tan lejano nos volveremos a encontrar y podremos estar juntos sabiendo que todo estará bien. La parte lógica, en cambio, dice algo como “asume que la perdiste, keep calm and carry on”. En este momento, solo puedo pensar  “fuck logic”,  porque de alguna manera muy idiota sigo creyendo que we’re meant to be.

Pedro de Valdivia

Saco mi celular. Ya he dicho todo lo que podía, de todas las formas posibles, y ya no queda nada más que decir o hacer. De todos modos envío un mensaje de texto.

Te amo. Las cosas no deberían terminar así. Lo siento.

Poco después recibo esta respuesta:

Lo sé. Pero en este momento es lo mejor que podemos hacer. Gracias por todos los momentos lindos. Te amo.

Leo ese mensaje y siento que mis piernas no me sostienen. Respiro hondo y me subo apretado al metro. La conozco hace nueve años y pasamos los últimos cuatro y medio juntos. ¿Cómo dejé que esto pasara?

Sé que no existe, pero la única expresión que hace justicia es decir que me duele el alma. Tengo muy claro que este dolor recién comienza.

4 thoughts on “Empty Inside

  1. Sólo diré que es hora de que te pongas tu cinturón y llenes la cantimplora, Pistolero, porque te toca seguir sin un ka-tet y el camino es largo y complejo, pero los paisajes valen la pena.
    Saludos.

  2. Chale, sí que es feo todo pero bueno, reconocer que la onda viene de una adicción parece ser un paso [aunque también parece ser cinismo]. Self control, es la cosa. Recién supero algo similar: él genial, ésta coqueta :( Pero me ha perdonado; yo nos fracturé y de a poco nos reconstruimos… E imaginar la vida sin él– qué te puedo decir! lo comprendo, comprendo tu dolor y comprendo no comprendas el porqué del autosabotaje. Es la calentura, no hay otra, al menos así me lo he explicado. Ni hablar, soy solidaria, sigue llorando pero no te avientes por el balcón. Va un sol ?

  3. loco necesito conectarme con vos mi caso es muy similar pero lamento no encontrar respuesta para el caso de todos modos espero poder charlar con vos para concluir en esa libertad de mente que nos merecemos .buscame en el face como edgar piriz

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