Escuela de Perros

Fui a ver la obra “Escuela de Perros”, en el centro Cultural Sidarte. Pensé que Sidarte era una sigla de “Sidosos por el Arte” o algo parecido, pero en realidad es del “Sindicato de Actores de Chile”. No sé quien los habrá asesorado para la elección de tal nombre, pero creo que deberían pedir un reembolso de su dinero.

Debo decir que después de Cerca de Moscú, fui a ver un par de obras más, de las que no escribí nada. Una fue Maldito Amor, (simpática y muy metida en la realidad contemporánea chilena) y La Cosa, una obra extranjera que unía diferentes historias a partir de un único punto de encuentro. Si no me tomé la molestia de escribir algo al respecto fue por flojera y no porque no fueran buenas obras.

Este será un post corto. Escuela de Perros es una obra que no vale la pena ir a ver. Ese es el resumen de todo lo que tengo que decir y pueden proceder a pinchar en la publicidad o volver a la fútil banalidad de sus quehaceres cotidianos. Gracias por leer.

Escuela de Perros

¿Siguen aquí? Bueno, ya que insisten, escribiré algunas palabras más para referirme a esta obra.

Escuela de Perros es una obra ambientada en la Alemania Nazi, en plena segunda guerra mundial. Se trata sobre el proyecto de una academia de Perros Parlantes, dedicada a, adivinaron, entrenar perros que hablan. Estos canes, una vez entrenados podrían realizar todas las tareas mecánicas y aburridas de la vida diaria que agobian al hombre, para que la humanidad se liberara de ellas y pudiera, en teoría, dedicarse a actividades más elevadas y gratificantes. Como lo que hacen los chinos hoy en día, pero con perros.

Por casualidades del destino en esta escuela reciben el encargo de enseñar a hablar al perro del hijo de un oficial nazi de alto rango. El problema es que el perro sólo hace lo que un prisionero polaco le dice. La directora de la escuela y su equipo se ven en la situación de tener que entrenar a un perro tonto, suplicar a un polaco por ayuda y rezar para que los oficiales nazis se traguen el fracaso de la escuela. Bajo este contexto se producen relaciones de poder, amistad y amor entre los personajes.

Se supone que esta es una obra llena de profundas sutilezas, una comedia delirante, una demostración del absurdo de la búsqueda del poder, la trivialidad de la vida, la inmortalidad del cangrejo y el ser y la nada. Pero en realidad tiene un par de chistes sueltos, un guión digno de cine arte francoprusiano, y un final que mezcla un descarado Deus ex Machina con “Rebelión en la Granja”, de Orwell. Al terminar la obra salí con una sensación mezclada de incredulidad y aburrimiento. Algo así como “¿De qué se trataba en realidad esta obra?”.

Cito de una reseña de la obra:

La compañía Tacto siempre ha buscado combinar lenguajes experimentales con una vocación por llegar a un público amplio, no necesariamente acostumbrado a asistir a espectáculos teatrales.

Quizás me falta ver muchas más obras para llegar a apreciar la  profundidad  de esta, o es que mi cerebro no carbura, pero me quedé con la idea que en realidad hubiese sido mejor gastar el dinero de la entrada en cerveza o algún libro. Creo que soy el público objetivo ideal de esta compañía: alguien que va de vez en cuando al teatro, pero con un gran interés de aprender más, entretenerme, disfrutar y, creo que lo más importante, dispuesto a pagar por una entrada. Entonces creo que esta obra no cumplió al menos con lo que esperaba, al menos no en términos de “llegar a los legos en la materia”.

Debo decir que me pareció que las actuaciones eran buenas. De hecho, bastante buenas. Los actores hicieron un trabajo excelente, cada uno interpretando a varios personajes de  características  muy diversas. Un punto a favor por eso. Los efectos de sonido fueron también muy potentes, dándole fuerza a la acción. Incluso usaron una marioneta, que si bien no fue un tremendo aporte, al menos me pareció una propuesta interesante. El problema, insisto, es que el guión no va a ninguna parte. O, más bien, va en una dirección bien definida: un precipicio como en los que caía el Coyote persiguiendo al Correcaminos.

One thought on “Escuela de Perros

  1. Cuek. Parece que el arte con nazis involucrados ya no impacta tanto como hace treinta años, exceptuando su participación la pornografía fetichista (implicando que el porno es arte)

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