Guerra Mundial Z

Cuando supe de la adaptación al cine de Guerra Mundial Z, la novela de Max Brooks, me emocioné bastante. Leí la novela (y el Manual de Supervivencia Zombie) hace un par de años, justo al principio de la oleada de Zombies, que incluía juegos, libros, cómics e incluso series de televisión (como la soporífera The Walking Dead). Es sin duda una de mis novelas modernas favoritas, un producto cultural de múltiples referencias y que sirve para animar las conversaciones ñoñas en los carretes. Tiene un estilo ágil que hace que incluso que personas que no son asiduas a leer queden enganchadas con los relatos. No todos los capítulos son excelentes, pero en general el conjunto es muy coherente y entretenido.

Uno de los puntos más fuertes de la novela es que presenta una una visión social, política, cultural y económica de la guerra contra los no muertos en diferentes países. Describe en detalle como falló todo el aparato militar por no estar preparado para un enemigo no convencional, como algunos fueron capaces de actos de heroísmo para salvar a otros mientras algunos se enriquecían en medio del desastre. Presenta con verosimilitud y creatividad un escenario plausible de apocalipsis zombie y de como se puede estar preparado para cuando suceda.

Guerra Mundial Z

Entonces llegó Brad Pitt y compró los derechos para ser el protagonista de una obra que pasará con algo de pena y casi nada de gloria al anaquel de las múltiples películas del género.

Dejemos claro que la película no tiene relación con la novela, no más allá de compartir el nombre y que tiene zombies. Porque ni siquiera son zombies similares. En la película los zombies son rápidos. Corren. Trepan. Sólo les falta bailar. Los contagiados se reaniman como zombies pocos segundos después de una mordida (en lugar de enfermarse por varias horas o días) y son capaces de moverse con una facilidad pasmosa para no tener funciones cerebrales. Incluso parecen tener cierto grado de emociones. Se enojan cuando matan a otro zombie, porque es parte de la “colmena” (El enojo es una función cerebral que requiere de ciertas glándulas que suelen dejar de funcionar tras la muerte. Un zombie enojado es un oxymoron, al menos si tenemos en cuenta la idea clásica de zombie o, al menos, el que emplea Brooks).

Si te gustó el libro, olvida que vas a ver cualquier detalle de los que te hicieron disfrutar la novela. No hay lobotomizadores, no hay Batalla de Yonkers, no hay un submarino chino con misiles termonucleares lleno de refugiados. No hay refugiados estadounidenses escapando en balsa a Cuba, no hay canibalismo ni señores de la guerra. No hay un reality show de “como se salvan los famosos”, especuladores que ganan fortunas ni un doloroso proceso de reconstrucción. No hay Plan Sudafricano, diezmos en Rusia ni masacres en el subsuelo de París. No, nada de eso. Si quieres ver una buena adaptación de un libro, puedes olvidarte de esta. No es que hayan eliminado unos pocos detalles en función del tiempo y de los costos, es que se trata de dos obras separadas por completo entre sí.

Digamos que te enteras de lo anterior, tal como yo, pero decides darle una oportunidad a la película de todos modos. Quizás pienses que es una adaptación en donde por razones de tiempo y costo hubo que sacar muchas cosas, pero que de todos modos puede valer la pena verla en el cine. Digamos además que te dio el momento burgués de la semana y pagas por verla en 3D.

¿Vale la pena ver Guerra Mundial Z?

No. No vaya a verla al cine, y si quiere verla, espere que salga en DVD (o torrent). Menos en 3D, porque no fue filmada con cámaras estereoscópicas, sino que la tercera dimensión fue obtenida en la post producción usando retoques digitales. Eso significa que los efectos de profundidad son mediocres en el mejor de los casos, y poco relevantes desde el punto de vista de los encuadres y la estética en general. No gaste su dinero en una obra tan incompleta en todos los sentidos de la palabra, porque el guión es endeble, y no hay más personajes relevantes que el de Brad Pitt. Todo el resto del elenco son actores de segundo orden que pasan por la pantalla y se olvidan de inmediato.

Es una película con un argumento débil y cuyo desarrollo es predecible, con Brad Pitt corriendo de aquí para allá, saltando y de vez en cuando disparando. Es el único protagonista y el resto de los personajes son irrelevantes. Nadie tiene muy clara la profesión de Gerry Lane (el nombre del protagonista), pero se supone que es un tipo muy entrenado en operaciones militares (sin ser un soldado). GMZ Es una película de acción, pero de las malas, de las que podrían protagonizar Steven Seagal o Jean-Claude Van Damme. No tiene giros inesperados, no corre a gran velocidad, no hay drama ni momentos emotivos. Son casi dos horas de mediocridad donde lo que más destaca es la banda sonora, porque la fotografía es sólo decente y los efectos especiales nada del otro mundo.

Uno se pregunta de porqué si Peter Jackson pudo estirar un libro como el Hobbit a una trilogía, no era posible lo mismo con Guerra Mundial Z.Espero que Brooks haya vendido los derechos a un precio suficiente como para no querer cortarse las gónadas con una katana tras ver el resultado de la adaptación (dicho sea de paso, una katana es la mejor arma para combatir zombies de acuerdo a los libros, algo que por supuesto no aparece en la película). Quizás para las personas que jamás han visto o leído mucho sobre zombies la puedan encontrar entretenida y mirable, por lo liviana, anodina y simple que es.

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