La calma después de la tormenta

Atención! (Disclaimer)

Este es un post largo y lleno de paja molida. Si le da flojera leer, no lea. Pero no se queje en los comentarios de que es fome o que leer más de mil palabras le quema los ojos. Advertido está.

No escribí nada relacionado con Tengo un Secreto después del molesto episodio de la PDI tocando la puerta. De hecho, las conversaciones con diferentes personas, análisis y pensamientos relacionados con el sitio y todo el asunto en cuestión me consumieron bastante tiempo y energía mental, incluso al punto de saturarme y darme de ganas de quemar el sitio en una bonita y llamativa hoguera virtual, con fuegos artificiales incluidos. Sólo ahora, más de una semana después, me siento con el ánimo suficiente como para explayarme al respecto.

Creo que la mejor manera de explicar como funciona todo esto es bajo la forma de un educativo FAQ.

¿Por qué creamos el sitio?

Esta es una de las preguntas fundamentales. Lo creamos porque existe un sitio similar en Chile, pero que tecnológicamente es el equivalente al Ford T. Es decir, un sitio mal diseñado, poco atractivo, un maldito asco, pero que la gente visita de todos modos. Nos preguntamos ¿Podemos hacer algo mejor? La respuesta fue obvia: Sí carajo, claro que podemos. Y vamos a hacerlo.

Nos abocamos a hacer un sitio con la misma idea central (permitir que usuarios anónimos enviaran secretos) pero agregando un montón de chorezas que cualquier sitio decente en esta época debe tener: página en Facebook, Twitter, URLs amigables, etiquetas, categorías, comentarios, con un diseño si bien no espectacular al menos decente, y con la pretensión de desbancar al único competidor en el mercado chileno (TuSecreto.cl), algo que hemos logrado en parte.

Tengo Un Secreto
Tengo Un Secreto: Historias reales de chilenos y chilenas

Además de lo anterior, que puede parecer nada más que un montón de trivialidades digitales, decidimos incorporar dos pilares fundamentales: primero, corregir la gramática y ortografía de los secretos que llegaran para mejorar la calidad del producto (a pesar de que nos requeriría mucho tiempo adicional de trabajo) y permitir publicaciones que en muchos otros lugares son prohibidas por resultar “inmorales”.

¿Por qué se llama “Tengo un Secreto? ¿Qué entienden por “Secreto?

Esta es una buena pregunta. Podemos discutir diferentes acepciones de la expresión “Secreto”, incluyendo las obligatorias visitas a la RAE o un análisis profundo de lo que el inconsciente colectivo entiende como un secreto, pero el punto central de elegir el nombre del sitio es que no era posible comprar un dominio que abarcara todas las posibilidades de contenido que sabíamos iban a llegar. No podíamos tener un sitio que se llamara “Tengo un Secreto-Anécdota-Problema-Situación Insostenible-Confesión Aberrante-Deseo-Fantasía-Alegato No Expresado-Idea Estúpida.Cl”.

¿Tienen una idea distinta de lo que es secreto? Para mí, al menos en un principio, la idea de secreto corresponde a “cualquier cosa que no le diríamos a todo el mundo”. Sin embargo, también hay que entender que cuando uno crea un espacio para la comunidad, una cosa es lo nos proponemos y otra muy distinta lo que efectivamente pasa. Es decir, por ponerle un nombre uno define algo, pero en Internet no hay nada definitivo, y el nombre puede perfectamente no reflejar lo que las personas hacen con un sitio. Es ingenuo pensar que cada persona que escribe algo quiere hacerse responsable “cara a cara” de lo que escribe. En el último tiempo he escuchado mucho sobre aquello de “responsabilizarse”, pero cabe la posibilidad de que yo no comparta ese concepto de responsabilidad, que no la exija a los demás y que no me quite el sueño si alguien escribe algo sin hacerse responsable de sus palabras. Si esa conducta no es humana ¿qué es entonces? ¿Animal? ¿Anti-humana? No lo sé, y creo que tampoco me quita el sueño saberlo.

¿Cuál era el objetivo?

Si todo hubiese salido como lo esperábamos, habríamos conseguido al menos un par de notas en LUN.com o algún sitio parecido, lo que habría traído una avalancha de visitas, y la posibilidad de ganar dinero mediante la publicidad. Es decir, crear un sitio “grande”, con muchas visitas, muchos comentarios y que fuese atractivo para los avisadores.

Como es de suponer, lo que ocurrió no fue precisamente eso. Sin embargo, salvo el dilema económico que nos obliga a buscar las maneras de volver rentable al sitio, no me quejo en lo absoluto. Recibimos ayuda de usuarios voluntarios para corregir los secretos, tenemos más de 80.000 visitas mensuales en una curva de crecimiento que sigue subiendo como cohete. De algún modo esto también pude ser rentable, puesto que permite llamar la atención de potenciales clientes interesados en un curso de posicionamiento web, por ejemplo.

¿Qué es eso de la Libertad de Expresión?

Si hay algo que mi largo paso por la universidad marcó con fuego en mi cabeza es el derecho a la Libertad de Expresión (aunque a la mayoría de mi ex compañeros de carrera no les importe un huevo). La Libertad de Expresión es la expresión concreta de la Libertad de Pensamiento. Cito el artículo 10 de la declaración de Derechos Humanos:

Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

¿Hay un límite a la Libertad de Expresión? Me parece que no, al menos no desde mi manera de entender el concepto. Limitar la libertad de hablar, escribir u opinar es crear una línea mental que no debe cruzarse. Es coartar el pensamiento, la crítica, la imaginación, la creatividad. Me opongo sistemática, radical y violentamente contra cualquier persona o institución que trate de decirme que hay algo que no puedo pensar (y por tanto decir), incluso si es por mi “propio bien”.

Mi idea de libertad de pensamiento/libertad de expresión implica la posibilidad de debatir acerca de todos los temas, sobre todo aquellos que callamos u ocultamos en la cotidianeidad. Y también de hacerlo con insultos, que son parte del lenguaje, parte de lo humano. Un insulto dice más de quien lo expresa que quien lo sufre.

Hay que entender también que cualquier persona que participa en el sitio como “autor de secretos” o como comentarista lo hace de manera libre y voluntaria, sabiendo que otras personas podrán criticarlo, aconsejarlo, mofarse o ignorarlo. No hay nadie que visite el sitio obligado, Internet está lleno de otras páginas donde la gente puede participar, si una no le gusta, pues busque otra. Así de simple: si el exceso de libertad lo abruma, busque un lugar donde las aguas estén más tranquilas.

Pero ¿Y los pedófilos? ¿Por qué los proteges?

Yo no protejo a nadie más ni menos que al resto. Hasta antes de que llegara la PDI a joderme el día, el anonimato era parte de las políticas del sitio. Ahora hay un anonimato parcial. Las mismas reglas para todos, ley pareja no es dura.

Hay que entender que la libertad de expresión es un derecho humano. Como estoy convencido de que no tienen idea de qué hablo, les invito a leer la maldita declaración de derechos humanos. Derecho a la vida, a la propiedad, a la libertad de pensamiento, a la no discriminación, a la libre expresión, a la presunción de inocencia. No importa si se trata de de un criminal, torturador, abusador o asesino, para mí toda persona tiene el derecho a decir lo que piensa. Incluso si no está en línea con lo que yo mismo pienso o lo que creo correcto.

No toda experiencia es humanizadora, estamos de acuerdo en eso, pero sí todo acto de habla es humano. Desde el momento mismo de la enunciación, tenemos por fuerza que aceptar que hay un ser humano que es el responsable de ello. No legitimo ningún abuso al permitir que alguien escriba qué delito cometió y qué motivos tuvo para hacerlo. No legitimo ningún abuso al permitir que alguien exprese una fantasía narrativa, por mucho que leer sobre un delito o una fantasía sea desagradable.

¿Qué pasa con la gente que envía secretos?

Hay de todo. Mi opinión es que se mezclan personas que se sienten genuinamente solas, o que tienen la idea de que nadie las apoya o quiere esucharlas. Para otros es un lugar donde jactarse de sus logros. También es un lugar donde se da rienda suelta a ciertas fantasías, ya sea para saber si otras personas las comparten o por mera diversión, un confesionario virtual.

No tengo ninguna apreciación particular sobre la miseria humana que se desarrolla en el sitio. De algún modo me sirve para reflexionar sobre qué es “humano” y que cosa no lo es. Como suelen afirmar los medios “las opiniones contenidas en el sitio son de exclusiva responsabilidad de quienes las escriben, y no representan necesariamente mi pensamiento”. Mi labor es técnica, no moral. No impongo mi moral ni mi ética  nadie, no soy un predicador, o al menos no uno que se cierre a escuchar a otros. Es fácil ser tolerante y abierto de mente cuando se trata de temas livianos, pero a muchos les cuesta hacerlo cuando de verdad se necesita.

¿No crees que la gente que escribe secretos (O algunos de ellos) están enfermos?

¿Hago lo correcto al tratar de promover el debate, que la gente use la cabeza y piense, en dejar que todos opinen, en darle espacio a los marginados, a los indeseables, a la escoria de la sociedad? Quizás alguien dirá que no es mi labor, pero entonces ¿de que quien es? ¿De los psicólogos? ¿De los terapeutas, de los psiquiatras? ¿De aquellos que inventan nombres para lo que les parece ajeno a una “normalidad”, lo catalogan, escriben y definen en un libro de 1500 páginas que se llama “Manual de Enfermedades Psiquiátricas”? ¿De aquellos que usufructúan de personas que deben “curar” su mente de los males que sus propios sanadores crearon? Pues bien, que hagan un sitio, lo levanten, trabajen por él y hagan la tarea que estiman que les corresponde por el que creen legítimo derecho. Los espacios públicos (y estaremos de acuerdo en que Internet es un espacio mayoritariamente público) pertenecen a quien los usa, y al crear un sitio web desarrollo un espacio donde los terapeutas también podrían, si quisieran, participar, ayudar o prestar consejo. Desconozco los motivos de porqué ningún psicólogo o psiquiatra ha llegado al sitio a participar o a solicitar un espacio publicitario (dudo que le falten clientes), pero tampoco me siento en la obligación de ir a buscarlos.

Para finalizar

Cuando la humanidad aún se cubría con cueros de animales, en las épocas de hambruna las bandas nómades se comían a los infantes para sobrevivir. Se los comían. Canibalismo por supervivencia. ¿Matar y comerse a un niño es bueno o malo? Desde mi punto de vista no tiene un valor intrínseco, al igual que el robo, porque depende de las circunstancias. Si no hubiesen procedido de ese modo brutal, las bandas habrían muerto de hambre y desaparecido. Entonces, por el bien de la futura humanidad, hicieron lo correcto. Hubo una época en la que comerse niños era lo correcto.

No defiendo a ningún abusador, que eso quede claro. Pero, ¿podemos hablar al respecto? ¿Podemos conversar de por qué nos parece malo? En Chile hace un par de generaciones todavía casaban a niñas de 14 con tipos de 40 años. Y eso mismo sigue pasando hoy en día en India o en Medio Oriente. Podemos pensar que son millones de personas que viven en una cultura equivocada, pero de algún modo es necesario comprender qué es lo que ha pasado histórica y culturalmente que llegamos, como sociedad y sin proponerlo, a determinar que ciertas actitudes son negativas o indeseables. Creo con honestidad que ese tipo de reflexión en relación a muchísimos temas es necesaria, incluso imprescindible. No pongo las manos al fuego para asegurar que el sitio sirve precisamente para eso, pero no veo muchos otros lugares donde se permita una tal reflexión.

Escrito por Boolture

4 Comentarios en “La calma después de la tormenta

  1. Alfredo Jacques Responder

    Julio 19, 2010 at 5:46

    Es simple…así como no se puede acusar al “Chacotero Sentimental” de alimentar el deseo impuro de sus radio-escuchas, no se te puede culpar de lo que terceros escriben…no es tu labor generar un debate respecto a lo que es ético o socialmente aceptado…por lo demás, cualquier persona razonable entiende que secreto es aquello que uno esconde por vergüenza o protección, por ende no lo dices por radio o por internet…
    El hacerse responsable es asumir que compartes información y que dichas declaraciones pueden llevar a que alguien siga tu rastro…si quieres hacerte el bacán por violarte a una cabra chica, sea verdad o mentira, asume que los dioses pueden caer sobre tu cabeza, es parte del juego…
    Y creo, que al resto de tus compañeros de universidad no es que no les importe la libertad de expresión…es que no son capaces de asumir el devenir de la vida en sus manos y creer que por rezarle a la virgen de cualquier nombre o apellido, ganarán un pedacito de cielo y no se quemarán con cualquier futuro empleador…un chiste, Boo…

  2. Tronia Responder

    Julio 19, 2010 at 2:53

    No sé que tan sustancial es el argumento de: “tus declaraciones pueden llevar a que alguien siga tu rastro” ya que precisamente la gracia de T1S es (era) el anonimato.
    Muchos usuarios han encontrado en el sitio, respuestas a interrogantes que los han perseguido por años, y apoyo en circunstancias adversas… Y no pocos usan el sitio y sus comentarios para reflexionar de diversos temas. ¿Por qué? Por la garantía que te da el anonimato…
    Se me hace que quienes tengan dramas reales con el tema de la pedofilia desaparecerán del sitio una vez que cambien las condiciones de uso.
    ¿Será bueno o malo eso? Habrá que verlo con el tiempo
    Un abrazo
    Tronia

  3. Ric. Responder

    Julio 20, 2010 at 12:02

    Y al final ¿que vas a hacer?

  4. Boo! Responder

    Julio 21, 2010 at 1:22

    @Alfredo Jacques: Por eso prefiero ser mi propio empleador. Así además mantengo la plusvalía de mi trabajo y mi capital (Que Marxiano sueno, no me reconozco). Un gusto que pases por acá.

    @Tronia: Al parecer a la gente no le importa y sigue mandando secretos. Me parece bien, el sitio sobrevivirá.

    @Ric: Adaptarme y seguir. Como siempre.

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