La cultura del esfuerzo

La situación, al menos como concepto, es típica: pasar la noche estudiando para que al día siguiente en la prueba pregunten cualquier cosa, menos lo que estudiaste. O preparaste un resumen para ayudar a tus compañeros, les explicas los detalles y obtienen una mejor nota que la tuya, que 9 de 10 veces es un “reprobado”.

Los ejemplos de este tipo de “injusticias” son infinitos, y se resumen, en pocas palabras, a la noción de considerar el esfuerzo aplicado a algo como un “bono adicional” al resultado. Que si nos desvelamos, nos cuesta, sufrimos y dejamos cosas importantes de lado, nos merecemos, invocando una especie de justicia divina, algo adicional, un “extra” a lo que obtenemos.

Cuando uno dice frases como “me lo merezco”, “me he sacado la cresta por”, “pasé toda la noche haciendo…”, y otras parecidas, es evidente que estamos pensando en que el esfuerzo es la base del éxito y los resultados. Esto tiene también un tinte de melodrama: quejarse es algo que a muchos les resulta satisfactorio al tratar con otras personas, porque así reciben la atención que no obtienen de otro modo.

Quizás sea parte de una concepción fatalista del Destino (concepto ya fatalista en sí mismo), una cruz establecida por la moralidad cristiana, un defecto del espíritu. No lo sé. Pero muchas personas tienen la idea de que entre más se esfuercen, mientras más cosas dejen de lado por algo, más merecen obtenerlo.

Lamentablemente, mis amigos, la vida no es justa. El premio al esfuerzo es algo que se deja de dar más o menos en 3º básico, y se lo llevan los más flojos, no los que más se esfuerzan. Los resultados obtenidos en nuestras vidas no tienen nada que ver con lo mucho o poco que nos hayan costado.

Hay una versión de un famoso programa de TV llamado “¿Quien merece ser millonario?”. Se trata de una especie de competencia de sufridos personajes anónimos que usarán el dinero que puedan ganar para algún fin “noble”, como pagar deudas, el tratamiento que requiere algún familiar contra una enfermedad terrible o los estudios del esforzado hijo mayor que quiere romper el círculo de la pobreza estudiando criminalistica*. Pero ¿podemos decir que alguno de ellos merece más el dinero que otro? Si no puedo responder alguna de las preguntas del juego ¿hace que mi necesidad sea inferior a la del que sí supo responder?.

Bueno, lamento decirles que no merecen nada. Si llegan tarde al trabajo, se van temprano, le tocan el culo a alguna secretaria, merecen exactamente lo mismo que el tipo que se levanta a las 6:15, sufre dos horas de martirio viajando en Transantiago, trabaja horas extras, tiene una úlcera por estrés y no ve a su familia ni siquiera los fines de semana. No importa nada más que sus resultados, y esa es la única medida de lo que van a recibir.

*Sí, es humor negro.

Escrito por Boolture

8 Comentarios en “La cultura del esfuerzo

  1. Alia Responder

    Octubre 11, 2008 at 8:25

    Si algo ha salido mal o bien los musulmanes dicen “Dios lo quiso”, o sea se hacen los weones en cuanto a la responsabilidad y resultado de las acciones.
    Definitivamente no creo que Dios se preocupe de tonterias… ni de cosas importantes.
    Ojala(quiera Dios) que se halla entendido.

  2. leyo Responder

    Septiembre 21, 2009 at 11:19

    suponer que los resultados determinarán la medida del éxito no es igual de ingenuo que creer que el esfuerzo lo determina?

  3. Boo! Responder

    Septiembre 21, 2009 at 12:28

    Lo que quiero dejar en claro es que:

    a) La ecuación “mucho esfuerzo = resultados” es falsa.
    b) Mucha gente valora al resto en la medida de sus esfuerzos y no de sus resultados. De hecho para algunos ser “gente de esfuerzo” es un valor destacable.

  4. Jota Be Responder

    Junio 5, 2010 at 5:25

    Al parecer eres de la camada de los periodistas no convencionales. Esos que son odiados por no seguir las ideas que a vista de todos son las indicadas. No es la primera entrada que leo (y dudo que vaya a ser la última) pero esa “acidez” (?) con la que tratas los temas no queda mucho hoy en día. Se agradece eso de vez en cuando.

    Saludos “jefe”

    PD: Si, soy el mismo intento de editor en T1S :smile:

  5. kakaman Responder

    Octubre 17, 2010 at 2:37

    te encuentro razón, el esfuerzo está muy sobrevalorado, y además el algo tal vez subjetivo ya que sólo depende de cómo lo vea el involucrado… por otra parte, el resultado es algo completamente objetivo, si es malo o bueno es reconocible por todos, por lo tanto sólo ahí se sabe si se tuvo éxito o no, lo cual no necesariamente depende del esfuerzo… uno puede esforzarse mucho para lograr algo que al final resulta como la soberana mierda o que tal vez resulte excelente

  6. Seba Responder

    Mayo 13, 2011 at 3:51

    Siempre pensé, como tú, que el esfuerzo sólo por ser esfuerzo es fútil. Nada más que decir, así que me remito a narrar una anécdota más o menos unrelated que me pasó hace un tiempo en la U:
    Había que hacer un trabajo para X ramo, y una compañera me dio una linda oferta, consistente en que, si yo hacía el trabajo de ella, me pagaba cinco lucas (cinco millones en $ estudiante), con independencia de la calidad de aquel; y además, si ese trabajo tenía una nota superior a 4.0, me daba otros $5000. ¡La raja! El problema era que faltaba un día pa’ la entrega, jajajaja, así que me desvelé para hacer los dos trabajos (el suyo y el mío, pues yo tampoco lo había hecho). Tenía al día siguiente los dos trabajos listos y designados, y cuando estaba imprimiendo el que iba a ser para mí, llegó mi amiga con las primeras 5 lucas y me dijo que estaba apurada y que porfa le pasara el trabajo al tiro; como estaba sin ni uno, le pasé el trabajo que ya estaba impreso… el mío. Me dejé el que iba a ser para ella en principio, y lo fui a entregar, feliz con mi Gabriela.
    Días después, ya en la clase, la profe entregó los trabajos revisados, no sin antes felicitar… ¡a mi amiga! por haber tenido el único siete del curso. Me tuve que conformar con un 6.
    Por pena/risa me dio 10 lucas extra, en vez de cinco.

    Saludos.

  7. Seba Responder

    Mayo 13, 2011 at 4:06

    Rechuchas, cabe destacar que estaba transcribiendo los trabajos en los PCs de la U, por eso no estaban listos los dos al tiro.
    No sirvo pa’ hacer trabajos en el computador, siempre divago. Creo que este post sirve de ejemplo de eso.

  8. LaMagaSinE Responder

    Agosto 19, 2014 at 5:52

    Y la gente se saca la mierda esperando que el “algo” que no sabe que lo premie. Para después cuando por esas cosas de la vida les va bien decir: ¡Dios y la vida me recompensaron, gracias señor por ser tan bueno!
    Somos una raza muy tonta.

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