La Princesa Prometida

Tobías quiere hacer películas algún día, pero por mientras se dedica a verlas, diseccionarlas y desentrañarlas. Está convencido de que las historias son lo más importante del mundo. ¡Síguelo en Twitter!

Estrenada en 1987, en Estados Unidos fue, seamos honestos, un fracaso de taquilla. Pero debemos recordar que son los años, y nadie más que los años, los que le dan a una obra su trascendencia.

Y así, The Princess Bride es ahora una película de culto. Exquisita, entretenídisima y cargada de cuento, de mito, de historias y de referentes subterráneos, sin olvidar las dos o tres escenas inmortales que tiene.

La princesa PrometidaEmpecemos por lo simple y entretenido. Los rostros delante y detrás de la pantalla. Cuando vemos la película sabemos que hemos visto esas caras antes pero no estamos seguros dónde. El protagonista, Cary Elwis, puede ser recordado por Robin Hood; Men in Tights de Mel Brooks o como la contraparte de Jim Carey en Liar Liaro, mejor aún, como el Dr. Lawrence Gordon en la primera entrega de Saw. Robin Wright Penn, la actriz que interpreta a la princesa Buttercup, es la novia de Forest Gump, Jenny Currin, además de ser la actual esposa de Sean Penn. Mandy Patinkin, el inolvidable Iñigo Montoya, estelarizó en millones de series televisivas de bastante éxito, como Chicago Hope, Law& Order o Dead Like Me. Fred Savage es quizás el que más salta a la memoria como el niñito de Los años maravillosos. Y lo más insólito, Chris Sarandon, el de los 6 dedos, pasará a la historia del anonimato como la voz de Jack Skellington del ya clásico de Tim Burton, The Nightmare Before Christmas.

Como pueden ver, es un reparto de caras esporádicas, que aparecieron muy de vez en cuando en la pantalla pero que, sin duda, dejaron huella en el inconsciente. Otro dato curioso: la mayoría de estos actores (Elwes, Sarandon y Patinkin) contribuyeron con sus voces a los doblajes al inglés de las películas de Hayao Miyazaki.

El director, Rob Reiner, tiene, además de esta, dos películas inolvidables: la anterior y la posterior a The Princess Bride. When Harry met Sally es la posterior y la más conocida de las tres (al menos de nombre), ya que fue un éxito de taquilla y de crítica y posicionó a Billy Crystal (que, a todo esto, tiene un notable papel secundario en The Princess). La anterior es otra película de culto del cable; Stand by me es esa típica película de 4 amigos que viajan siguiendo una línea de tren buscando el cadáver de un adolescente de su pueblo. Un clásico de la media tarde.

La inmortalidad del cuento

Pero lo importante de The Princess Bride no son las caras, a cualquiera de los lados de la pantalla, si no el hechizo encantador de su mágica historia, de sus momentos cúlmines, de sus héroes y princesas. En resumen, de su mito.

No por nada en la película, al igual que el libro original de William Goldman (que, de paso, es el guionista), la historia es presentada por el abuelo de un niño enfermo (Savage), que atrapado en su aburrimiento hace poco más que ver televisión. El abuelo (Peter Falk, Columbo, ni más ni menos) lo saca de esa alienación, obligándolo a escuchar el cuento que le va a contar. Y nos vemos trasladados a esta fábula maravillosa, entretenida, dramática y cautivadora.

La eterna espera de la princesa Buttercup por el regreso de su desaparecido amado, Westley, nos remite de inmediato a la bella Penélope que hace y deshace el tejido en espera de Odiseo. La fascinante historia del Pirata Robert, el villano inmortal que atacó el barco en el que iba Westley, y que ahora ha venido al reino a rescatar a Buttercup de un grupo de asesinos contratados por su novio, el principe Humperdinck. Y la secundaria pero imprescindible historia de Iñigo Montoya, el espadachín español que busca al hombre que mató a su padre para cobrar venganza.
Todas esas historias tienen resonancias más profundas de lo inmediato y aparente. Están cargadas de un sentido primigenio, contadas en su forma original: Un cuento de hadas.

Hay escenas inolvidables: el duelo de espadas y habilidad entre Iñigo Montoya y el Pirata Robert, seguido del duelo de astucia contra Vizzini. O el asedio de tres hombres – Iñigo Montoya, el gigante Fezzik (André, el gigante) y un recién resucitado e inmóvil Pirata Robert – al castillo de Humperdinck. O mi favorita, la escena en la que Iñigo Montoya enfrenta al asesino de su padre, que lanzó a la inmortalidad la frase “Hello, my name is Iñigo Montoya. You killed my father. Prepare to die”.

Está bien que se noten los desperfectos técnicos, que los efectos especiales sean limitados, que los “roedores de tamaño inusual” (rodents of unusual size, del pantano del fuego, gran escenario) sean feos y falsos. No tendría el mismo encanto si fuera un drama realista. Debemos casarnos con la fantasía y el encanto de escenas, diálogos y personajes. Es ahí donde reposa la trascendencia de esta película.

Hay pocas historias tan bien contadas como ésta, que contienen en su versión cinematográfica un dinamismo difícil de igualar, que conjuga aventura, romance, suspenso y comedia a partes iguales y equilibradas, que no se contrapesan, si no que se sostienen.

Puede que la parte técnica deje mucho que desear, pero eso no nos compete en este momento. Lo importante es tener en cuenta por qué hoy, 20 años después de su fallido estreno, The Princess Bride es una película de culto, de mucho mayor éxito y estima del que sus creadores alguna vez pensaron que podría tener. ¿Cuál es el secreto enterrado en la película? Pues es el secreto de la inmortalidad, el mismo que guardaba el Pirata Robert, y el mismo que encierran todos los genuinos cuentos de hadas.

The Princess Bride (1987)

  • Dirección: Rob Reiner
  • Producción: Andrew Scheinman, Rob Reiner
  • Guión: William Goldman
  • Música: Willy Deville, Mark Knopfler
  • Fotografía: Adrian Biddle
  • Reparto: Cary Elwes, Mandy Patinkin, Chris Sarandon, Christopher Guest, Wallace Shawn, André el Gigante, Fred Savage, Robin Wright Penn, Peter Falk
  • País: Estados Unidos
  • Duración: 98 minutos
  • Ranking IMDB: 170
  • Ranking AFI 100 Passions: #88 entre las mejores historias de amor de los últimos 100 años

Escrito por Columnista Invitado

Un Comentario en “La Princesa Prometida

  1. jlmansilla Responder

    Noviembre 16, 2013 at 8:35

    Un clásico, no me acordaba de lo atrapante que es esta película, hoy día mismo la consigo para verla con mis hijas, nota aparte los medio músicos que hicieron el soundtrack

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