Las mentiras estadísticas

Los matemáticas no mienten. Los números no mienten. Par es par, impar es impar. Dos más dos es igual a cuatro*. Siempre. O casi siempre.

Los números y las diferentes ciencias que los usan se fundamentan siempre en que los números no mienten. En que tienen una propiedad de verdad inherente que impide refutarlos. Una opinión, incluso la emitida por el más experto y reconocido profesional de un área es sólo eso: una opinión. Subjetiva, parcial, incompleta. Pero los números no mienten. Son objetivos. Y con este aliado, uno puede medir y etiquetar el mundo. Cuantas personas, cuantos niños, cuantos viejos, cuantas toneladas de CO2 al año, cuantos centímetros, el dónde** y cuando de todas las cosas. Vivimos rodeados de números y creemos que los números son una de las pocas cosas de las que podemos estar realmente seguros. En un mundo de relatividad moral, social y económica, los seres humanos nos aferramos a la certeza de lo objetivo como una tabla de salvación para darle sentido a nuestras ínfimas existencias.

Después de todo ese montón de cháchara introductoria, vamos al grano.

Aunque los números no son mentirosos… Las personas somos diferentes. La gente miente.  Todos lo hacemos. Cuando mentimos usando números, parece que nos sentimos más cómodos al hablar, porque no importa la estupidez que digamos, si tiene un número antes o después debe ser verdad.

La estadística es la ciencia de la mentira. Los promedios, las modas y las tendencias no son sino una manera de enmascarar realidades ficticias***. Si yo gano $200.000 al mes, y mi vecino $1.000.000, entonces nuestro promedio de ingresos mensuales es de $600.000.

¿Le parece razonable? A mí tampoco. Consideremos el casi mántrico reclamo sobre la distribución del ingreso en Chile. Si el ingreso promedio per cápita (con paridad de poder de compra, un concepto que no explicaré ahora) es de US$ 14.510 al año, eso significa que en promedio cada chileno gana $662.000 al mes. Fácil y bonito, al menos de acuerdo a las objetivas matemáticas.

Si diez personas ganan el mínimo, entonces usted supone que la mala distribución del ingreso implica que otras diez personas ganan “su parte” más la parte de los que tienen menores remuneraciones. Algo como:

Maldito gusano que gana el mínimo = $165.000
Afortunado que gana el promedio = $662.000
El que gana más para mantener el promedio = $1.159.000

Hasta aquí todo bien. Suponemos que el que gana el mínimo es una persona no cualificada que realiza labores de poca complejidad, como vender helados en un McDonalds. El promedio debería corresponder al salario de un técnico capacitado, y el que gana más, un profesional titulado.

Salario Etico
Chile, economía líder de Latinoamérica

Pero grandes empresarios y clase política nos está metiendo el dedo (y la mano completa, quizás también las gónadas) en la boca. Según este informe del INE****, la distribución del ingreso es algo un poco menos justa. Voy a ejemplificarlo con un ligero absurdo: Si extrapolamos el ejemplo anterior,  tendríamos lo siguiente:

Diez gusanos que ganan el mínimo = $1.650.000
Diez afortunados que ganan el promedio = $6.620.000
Diez de los que ganan más para mantener el promedio = $11.159.000

Pero la realidad chilena es más bien:

Diez gusanos que ganan el mínimo = 1.650.000

Diez afortunados que ganan “más o menos” el promedio = $3.500.000
Diez de los que ganan más que el promedio = $5.200.000
Uno sólo de los que realmente viven bien = $9.000.000

Cuando una sola persona obtiene el mismo ingreso que 54, se habla que la distribución del ingreso vale honguito. Viva Chile. Este es el tipo de números que se leen cada día en los noticieros, son los números que usa el gobierno para decir que está todo bien y los mismos que usan todos los que quieren ser gobierno algún día para demostrar que todo está muy mal. En promedio, 4 de cada 5 veces que vean una estadística, es que hay alguien burlándose de ustedes.*****

*Al menos en este universo.
**Un lugar puede ser representado por sus coordenadas matemáticas en el mapa: latitud y longitud.
*** Sólo por esta vez me perdonarán la aparente contradicción.
**** Espero que alguien note que estoy criticando el uso de estadísticas ¡citando al Instituto Nacional de Estadísticas!
***** Y que además termino el post con una estadística inventada!

Escrito por Boolture

5 Comentarios en “Las mentiras estadísticas

  1. hdur Responder

    Octubre 19, 2009 at 11:56

    Creo que el problema no es con los números, es con la estadística; y más aún, es con el mal uso de la estadística. Alguien dijo que la estadística era el arte de torturar a los números hasta que confiesen lo que uno quiere.

    Y ese es precisamente el origen de los problemas: cada quién usa las estadísticas como se les da la regalada gana, y cada quién las cree sin saber si los datos que se le presentan representan al menos verosímilmente la realidad.

    Más técnicamente, hay muchos casos de falencias asociados a no considerar muestras de tamaño adecuado o a no verificar si los datos se extrapolan como uno quisiera (como muestras tú). Y ahí es donde uno tiene que saber leer las cosas para que no le metan el dedo en la boca.

    Saludos, muy buen blogrs.

  2. Ric. Responder

    Octubre 20, 2009 at 11:06

    Me gustan las estadisticas. Con ellas, puedes disfrasar todo. Saludos,

  3. Ric. Responder

    Octubre 20, 2009 at 3:45

    PD: ¿EXISTEN DOS RIC EN ESTE BLOG?

  4. Boo! Responder

    Octubre 20, 2009 at 4:56

    @Ric: No, pero el listado se forma en base al correo electrónico, no según el nick. Y has usado dos correos.

  5. Alejandra* Responder

    Octubre 25, 2009 at 10:16

    Concuerdo con el primer comentador (comentante?).
    El tema está en usarlas bien.
    Se sabe que el problema que tiene el cálculo de la media es que se pasa por la raja valores extremos, produciendo justamente lo que planteas con el ingreso. Si publicaran también medidas de variabilidad sería un poco más realista.

    A pesar de que me la enseñó un viejo gay cara de tortuga, creo que la estadística es sabia a veces. Hasta predice el futuro! xD

    En fin, igual tienes razón. Entre 10 hacen la meta de la Teletón, al toque y sin sacrificios.

    Cof, cof, cof!
    :mrgreen:

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