Los “no cartuchos” y el video de la UAI

Hace un par de días grabaron a una pareja teniendo relaciones sexuales al aire libre en una fiesta universitaria. No es relevante el nombre de ninguno de ellos, ni tampoco que fuese en tal o cual universidad (salvo por el hecho de notar, mira tú que descubrimiento más loco, las niñas GCU que van a la Adolfo Ibañez también tiran). La historia, para quien viva debajo de una roca y no la conozca, es que dos tipos que estaban el la fiesta grabaron con la cámara del celular a la pareja en cuestión, les hicieron alguna talla y subieron al video a Internet, donde, por razones obvias, cientos de miles de personas lo vieron, bajaron y comentaron.

No iba a escribir nada al respecto porque no me interesa mucho. Pero alguien tuvo la “buena” idea de enviarme una columna de Rodrigo Guendelman, donde se matricula como pelotudo de marca mayor con sus reflexiones sobre la sociedad que juzga a esa pareja por la poco afortunada ocurrencia de no buscar un lugar más apropiado para sacarse las ganas. Cito:

¿De verdad puede ser condenable para alguien que una pareja de mayores de edad tenga sexo en una fiesta, escondidos detrás de un auto?

¿Tiene algo de malo juntarse un día con los amigos, tomarse unas cervezas y conversar de la vida? No, pero eso no es excusa para emborracharse hasta vomitar, armar una pelea en el bar, mear en la calle, seguir tomando y terminar en la clínica con un coma etílico. Defecar es un acto natural, pero no por eso nos vamos a cualquier rincón a echar una cagadita ¿verdad? Si me corto las uñas de los pies en el metro, lo más probable es que alguien me grabe, y sin duda el tarado sería yo por comportarme así en público.

Mi opinión es que no tiene nada de malo que dos personas disfruten de su sexualidad. Dicho eso ¿fornicar como perros en celo, en un lugar público, le parece a alguien una demostración de sexualidad plena y responsable? ¿Es algo bueno, normal, sano? ¿Es el tipo de cosas que crees que todos debiesen hacer porque son correctas y deseables? Tenemos claro que las pulsiones sexuales pueden nublarnos la razón (díganmelo a mí), pero ¿no se supone que es eso lo que nos diferencia de los animales?

A ver, a ver, Boo, ¿acaso nunca has hecho algo loco? ¿como tan cartucho?

Que cualquier persona, incluyéndome, haya hecho o no algo en particular no es el punto central de la discusión. Pero con la palabra “cartucho” se revela el problema mayor de esta situación. Porque en Chile el miedo a la muerte no es nada comparado con el miedo a quedar de cartuchos. A no estar IN, a no ser liberal, a no saber quien es JapiJane. En realidad, ese “no cartuchismo” (término que acabo de acuñar y que creo es autoexplicativo) no es más que otro modelo aspiracional a seguir, otra forma de buscar la aprobación del resto. Una forma de ser aceptado desde el punto de vista social, porque queda bien, porque te hace ver cool, porque te quita el peso de tener que argumentar algo y basta con decirle a alguien “eres muy cartucho” para ganar una discusión.

Ser lo contrario a ‘cartucho’ no significa carecer de valores, ni ser incapaz de definir entre lo correcto o incorrecto. Tampoco equivale a actuar de forma irresponsable o ignorar que cada uno de nuestros actos tiene consecuencias. No ser cartucho significa aceptar lo que (se) es, sin usar máscaras para tratar de parecer algo que no somos. Los “no cartuchos” temen que alguien los considere como tales, entonces ignoran su escala de valores (algo de ética deben tener), no se atreven a decir que algo está mal porque qué horror que otros piensen que eres un reprimido. De ese modo justifican cualquier comportamiento como algo aceptable. Como el emperador que va desnudo porque nadie se atreve a decirle que su traje que “solo ven los inteligentes” no existe, ¿eres tan mojigato como para considerar incorrecto copular en un evento público masivo? ¿Verdad que no?

Preparen sus cabezas para recibir otra dosis de verdad demoledora: estos “no cartuchos” buscaron en masa el vídeo, porque están llenos de curiosidad morbosa. ¿Qué, acaso no vieron el vídeo? ¿No se fijaron como apretaba los cachetes la flaca que hace rato no pasaba por la peluquería? ¿No trataron de ver de qué porte lo tenía el tipo? Claro que sí, lo hicieron. Lo buscaron, lo bajaron, lo vieron con el volumen bajito para que nadie se diera cuenta y después de ese acto se sentaron a pontificar sobre lo mala clase de los dos pelmazos que grabaron.

El morbo es una conducta natural de los seres humanos. Por cierto no es la más elevada o que nos llene más de orgullo, pero existe y a es transversal a toda la población. Negar que tenemos curiosidad morbosa es ridículo. Pero claro, el “no cartucho” niega su propio morbo. Espera que termine el vídeo para declarar que “no le interesa”.

Quienes grabaron el video UAI
Nadie ha dicho una sola palabra soble los anteojos de sol de estos tipos, así que lo haré yo: ¡Uta los lentes feos wn oh!

El par de jetones que grabaron el video no son repudiables, desde mi punto de vista, por haberlo hecho, sino por ser tan pajarones como para mostrar sus poco agraciadas caras: pusieron así de forma voluntaria su cuello ante la guillotina social. Pero los entiendo y comprendo, yo mismo hubiese hecho lo mismo: sacar mi teléfono y grabar. Una lástima que tuvieran un teléfono tan callampero que no grabara en HD, pero bueno, son cosas que pasan.

Pregunta al margen, responda en los comentarios: ¿Qué hubiese hecho usted de haber sido uno de los testigos de esta situación? ¿Se habría limitado a observar? ¿Se hubiese alejado, para volver después? ¿Los habría increpado por su comportamiento? (Quinto dilema de la conciencia, Nietzche-Style)

De todos modos estos camarógrafos voyeuristas jamás van a pasar un sólo día presos, porque al estar en lugar público, la pareja renunció a cualquier tipo de protección de su vida privada. La ley 20.050 elimina la expresión “pública” en el ámbito de lugares donde no está permitido grabar o fotografiar (esto para facilitar la labor de los periodistas, por supuesto).

Así como la homofobia es el miedo del que la expresa a encontrarse con su propia homosexualidad, esta inquisición a dos pendejos gozadores es el miedo de ellas a encontrarse con su propia puta interna, es la envidia de ellos porque jamás han estado con una guapa como la del vídeo.

Con esto Guendelman se gana una medalla de imbécil de campeonato. Es el típico comentario de un “no cartucho”. Si no vas a las marchas del Orgullo Gay, entonces tienes que ser un fleto reprimido, como si todo el mundo odiara aquello que por dentro en realidad le gusta. ¿Cómo puede afirmar que la vida de los que grabaron, comentaron o vieron el vídeo es de tal o cual manera? ¿Qué argumento tiene para afirmar que la envidia es el único motor de las personas?

El morbo es normal, la curiosidad es normal, la crítica despiadada en Internet es normal. Quizás no sea lo que mejor refleje el valor del espíritu humano, pero vivimos en un mundo conectado donde todos tenemos derecho a opinar de lo que se nos antoje, aunque no te guste. Entonces, tanto a Guendelman como a todos los nocartuchos que hacen una defensa acérrima de la pareja, como si no hubiesen hecho nada malo, les digo: andá a cagar. Opino lo que quiero sobre lo que sea cuando se me antoje hacerlo y no va a venir un pelmazo a quitarme ese derecho. ¿Estamos?

“Se están funando a la mina”

Ayer miré los Trending Topics de Twitter, y resulta que los mismos “defensores” del derecho a tirar en cualquier lado eran los que mantenían el tema entre lo más comentado, aumentado la difusión del video. Payasos, cuando quieren bajarle el perfil a algo, lo mejor es no hablar del tema, ni siquiera para decir que a la chica la van a “funar”.

No sé qué significa que “ahora todo Chile va a funar a la mina”. ¿Nadie le va a hablar? ¿Le van a tirar piedras en la calle? ¿No van a darle trabajo cuando termine la carrera? ¿Van a instalarse fuera de su casa con carteles acusadores? Esa es otra característica del no-cartuchismo: los malos son siempre “otros”, la “gente”, nunca ellos mismos (porque ellos son buenos, liberales y comprensivos, y blablá). Es curioso que sean ellos quienes planteen que la vida de la mujer va a irse a pique, porque yo no veo el motivo. Yo al menos no tengo pensado perseguirla, lapidarla ni preguntarle como se siente (todo eso en el remoto caso que nos encontráramos en persona). Seguro que alguien le va a hacer alguna broma pesada de vez en cuando pero ¿y qué? A todos nos hacen bromas y hay que saber aceptarlas.

Escrito por Boolture

4 Comentarios en “Los “no cartuchos” y el video de la UAI

  1. Absoluta y putamente de acuerdo. No hay nada más que decir.

  2. Federico Responder

    Marzo 28, 2013 at 9:28

    Jajajajaja MUY PERO MUY DE ACUERDO

  3. Assilem Responder

    Marzo 30, 2013 at 1:39

    Yo habría mirado, sin duda, y a una distancia prudente. Luego habría llamado a mi mamá y le habría dicho “¡LO DE LA SEMILLITA ERA MENTIRA!” xD
    Hablando en serio, no condeno el morbo, ya que es algo que todos tenemos, en mayor o menor medida. Uno lo acepta o no, punto. Lo que haga un no-cartucho me tiene sin cuidado, total, se traiciona a sí mismo(a). Lo que condeno es que haya gente adulta que lo grabe/fotografíe y lo suba a internet, sabiendo que se va a viralizar. Me parece mucho más enferma esa actitud, consciente y dañina, que la de los jóvenes tirando, pues al menos estos últimos sólo podían dañar su reputación (y la sensibilidad de algún cristiano, jaja).
    Igual no he visto el video ni lo veré.

    Saludos!
    P.S: Evita poner tantas negaciones en una frase, queda terrible enredado!

  4. Pame Responder

    Abril 1, 2013 at 12:31

    Pensé que era la única que encontraba completamente tarado a Guendelman jajajaja….(él se cree inteligentísimo) y completamente de acuerdo con el análisis!!

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