Los verdaderos contras de estudiar periodismo

Assilem es periodista de Conglomo, dibujante y amante del horror y la fantasía. En Twitter es @assilemorama, y publica Periodistante,  un webcomic sobre periodismo.

Me pregunto en qué momento el periodista se escindió: el paladín de la justicia para la sociedad por una parte, un ser preocupado por el bienestar de la gente, interesado en los mismos temas que el resto de sus pares, buscador de la verdad, noble y lleno de fama y, por otra, el inculto que no sabe otro sinónimo de “dantesco”, farandulero, desubicado y profesional al peo que con suerte gana el sueldo mínimo. Bueno, también estamos los ni-fú-ni-fá que hacemos la pega piola, pero no le importamos a nadie.

Para la sociedad no existe otro periodista más que uno: EL DE LA TELE. El rostro que se ve en los matinales, presentando las noticias, haciendo las preguntas al Presidente de la República, incluso el que hace la nota de relleno sobre el frío. Ese es el ideal, el Rey Arturo del gremio. Ahora, si se dedica a la farándula no será tan arturiano, pero apuesto un pack de cervezas a que alguien lo reconocerá en la calle y dirá para sí “oh, este sale en tal canal”.

Cuando una dice que trabaja en un diario, a la gente se le desinfla la sonrisa. Sueltan un “ah” desmañado y se recomponen, porque “bueno, sigue siendo periodista, ¿eh?”. Luego viene la pregunta:

¿En qué medio trabaja?

Y aquí la cosa cae de verdad. Las respuestas son bien aceptadas cuando se trata de un medio conocido, porque ahí hay esperanza de ser un Sir Lancelot para la gente (no es el Rey Arturo, pero es bacán igual). Ponen cara de interés y todo eso. No sé cómo será cuando uno trabaja en un medio desconocido o pequeño, supongo que ahí te mirarán como si fueras un simple escudero o creerán que estás recién empezando y ya saldrás en la tele.

Dependiendo del medio, la gente tiene sus respuestas preparadas. Si trabajas para El Mercurio o La Tercera, supongo que es como “ah, qué serio, qué buenos esos diarios, bien”. Si estás en LUN o La Cuarta, es más probable que te agarren pa’l leseo, como si esa fuera tu actitud natural. “Oye, ¿y vamos a salir en la Bomba 4? Jajaja”.

Pero lo terrible es cuando estás en un área que no conocen ni tus padres, porque todo el mundo te lo pregunta una y otra vez.

-¿Y sigue en la misma pega, mijita?
– Sí.
– Ah, qué bueno… ¿Dónde es que trabaja?

Es tanto, que ya tengo una teoría conspirativa sobre este tema. Llevo cinco años ganándome los morlacos en la misma sección, y hay personas cercanas que lo olvidan siempre. Según mi teoría, bloquean esa información como una forma pasivo-agresiva de expresar su decepción por no esforzarme a llegar a la tele o a El Mercurio, que es EL medio escrito que la gente mira con algo de respeto.

Tú que eres periodista…

Otra actitud a la que hay que hacer frente es a la de los favores. La sección donde estoy pertenece a un diario X, pero no tiene nada que ver con éste. Lo he explicado hasta el cansancio y aún hay conocidos que me dicen algo como: “tú que trabajas en un diario, ¿por qué no haces una nota sobre Perico los Palotes que tienen una vaca con dos cabezas?”.

Ese es un problema de la sociedad. Creen que el diario es de uno, que las notas las cranea uno y las publica sin problemas, que todo es posible porque ERES PERIODISTA. Hay dos caminos: explicarles que no puede ser porque hay editores, reuniones de pauta y todo eso (no sirve), o decirles sin rodeos que uno no tiene peso para cambiarles la vida.

Debe pasar lo mismo con los abogados, ingenieros, diseñadores y un sinfín de oficios y profesiones. Nunca falta la gente que pide favores gratis y luego dicen “ah, es que pensaba que hacías tal cosa”. Paciencia con esas criaturas de Dios: siempre aparece la oportunidad de pedirles favores gratis o hacerles preguntas tontas, relacionadas a medias con su trabajo. Es reconfortante para el alma.

Honestamente, creo que es hora de que parte de la sociedad madure un poco y se dé cuenta de que sí, puede que su vida cambie si aparecen en la tele u otro medio de comunicación, pero que recuerden que ese cambio puede ser para mal (sólo diré: EDMUNDO). Además, a nadie le importa lo que pasa con ellos después de que se apaga la cámara.

Y otra cosa: sus problemas solos no pesan. En vez de quejarse solos, mejor que se junten con otras personas que tengan el mismo atado y vayan a un tribunal.

Escrito por Columnista Invitado

Un Comentario en “Los verdaderos contras de estudiar periodismo

  1. Paola Responder

    Junio 15, 2013 at 10:58

    Y cuales son los verdaderos contras de estudiar periodismo finalmente? :P
    Sobre tu artículo solo puedo decir que respeto más al periodista que escribe bien, que no hace un copiar/pegar de una noticia digerida por otro medio en otro país y que acá llega distorsionada y sin “sustancia”. No tengo idea de qué escribes o donde trabajas pero al leerte podría creer que eres de la clase respetable, porque no eres del medio farandulero ni eres de los diarios grandes pero pencas. :)
    Por eso no veo el “contra” de estudiar periodismo o trabajar en eso.

    Alguien que retuitean noticias sin verificar o aplica copy/paste de un texto, no es periodista, es un personaje random prescindible.

    Hace un tiempo alguien me dijo que en otros paises (no recuerdo cual o cuales) no se “estudia periodismo”, sino que son profesionales de algun área que luego se dedican (no se si estudian algo similar a periodismo en esa transición) a trabajar como periodistas. Me imagino que algo así como un biólogo que reportea sobre ciencias relacionadas y bla.
    Y eso tiene más sentido en algunos temas. En ese caso no existiría un personaje “periodista poco respetable (quizas de una universidad callampera y que ademas es un pobre pollo que apenas sabe hilar una frase)” que lo ponen a hablar de energia nuclear y tiene un entrevistado al lado y no tiene idea de que preguntar que sea realmente relevante y menos sabe como traspasarlo al publico.

    En fin… creo que ser periodista depende demasiado de terceros y del entorno y eso no es fácil.
    Si eres de los periodistas que le dan sentido a lo que hacen (aunque no sea trabajar directamente en eso), mereces mi respeto.

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