Lost y el problema de los finales

Después del final de Lost, algunos (muchos, pocos, varios) se quejaron (y siguen reclamando) porque no les gustó. Entiendo que hay razones válidas para esto, principalmente porque hay muchos misterios que quedaron como tales y porque el cierre final, para algunos, parece sacado de la cajita de las ideas de última hora.

No es un problema pequeño el de los finales de las obras, sea el formato que sea. Son, a mi juicio, lo más importante de una obra de arte. Es la parte más difícil de la labor creativa, por mucho que otros crean que lo difícil es empezar. Una vez iniciado el camino, uno nunca sabe donde va a terminar, y es muy probable que sea en un lugar distinto al que le gustaría o al que planeó inicialmente.

El fenómeno de algo que empieza bien y termina muy mal es frecuente. Matrix, por ejemplo. La primera película de la trilogía dejó un mar de posibilidades que fue desarrollado de manera bastante mediocre en Reloaded y Revolutions. Las referencias bíblicas que hicieron interesante el primer film pasaron a ser masticadas y regurgitadas en una ráfaga de robocs y balazos. No alcanzó para película de acción pura y dura, ni para película religiosa, ni para película épica. Claro, Mónica Belucci es razón suficiente para ver la segunda película y parte de la tercera, pero a mi juicio Matrix, como trilogía, es bastante deficiente.

¿Prison Break? Lo mismo. La primera temporada fue brutal, rápida, angustiante. La segunda temporada fue adrenalínica, casi como tirarse en paracaídas mientras haces malabares con cuchillos. El último capítulo de la segunda temporada (Con Scofield entrando a Sona) fue muy sólido, y de hecho los últimos cinco minutos resultan casi infartantes. La tercera temporada de desinfló al tercer capítulo y la cuarta fue definitivamente infumable. Hubo además un capítulo especial de dos horas para tratar de atar cabos, pero la historia completa padece del mismo síndrome “parte bien termina mal“.

Prison Break

Dos buenas temporadas, una mala y una asquerosamente mala

En Buick 8, de Stephen King, nos encontramos con otra historia que comienza muy bien, pero que termina bastante mal. De hecho, estoy convencido de que ese libro lo publicaron solo porque a King le publican hasta la lista de compras del supermercado, y que si esa hubiese sido su primera novela no habría existido una segunda. Buen principio, pésimo final.

Por lo general uno es mas tolerante a los desarrollos mediocres con buenos finales. Baudolino, de Umberto Eco, es una novela algo pesada de leer pero cuyo último párrafo es tan, pero tan poderoso, que te deja diez minutos pensando en la broma que cierra el libro. Por Quien Doblan las Campanas, de Hemingway también parte despacio, pero las últimas 50 páginas estremecen y las últimas tres líneas me dejaron con la sensación de “ya está todo escrito, no te molestes, buenas noches“.

Un problema de Lost fue su éxito. Ese éxito inicial donde todo el mundo se preguntaba qué pasaba, donde estaban y cómo iban a salir de la isla. A diferencia de un libro o una película, las series se construyen mucho más “en el camino”, según las condiciones comerciales, rating, estudios de mercado, etc. Esto significa que cada semana los productores y guionistas tenían que responder las miles de teorías que poblaban foros y blogs: ¿Están todos muertos? No ¿Es un sueño? No ¿Es un experimento del gobierno? No ¿A tu hermana le gusta el pico? Es posible ¿El oso polar es un oso pardo albino? No. ¿Algún día el gordo bajará de peso? No. Y así hasta el infinito.

Los libros y películas no se topan con wikis que analizan en detalle cada misterio para ver cómo y cuando es resuelto. Creo que eso es un golpe directo a la creatividad y a las posibilidades que existen de inventar relatos, que empiezan a enrevesarse tratando de esquivar todas las teorías y posibilidades ya anunciadas y esperadas por los fanáticos, cuya devoción es un dulce veneno que alimenta y contamina la historia a partes iguales. Estoy convencido de que en algún lugar del mundo alguien saltó de su asiento gritando “¡Lo sabía!” al ver el ojo de Jack cerrándose y dando fin a los seis años de serie, y que en en más de una oportunidad los guionistas tuvieron que modificar los guiones para no confirmar alguna teoría de foro.

La gracia, para muchos lectores/televidentes/auditores/espectadores es que los elementos que parecen dispersos al principio se terminen juntando en un núcleo que explica todo (si aparece una pistola en el primer acto, se debe disparar en el tercero), o al menos casi todo. Así pues, quizás a muchos no les interesa saber porqué había un oso polar en la isla, pero a otros sí, o porqué no están todos los pasajeros de la cola del avión en la Iglesia, o cuales son los asuntos pendiente de Ben, o lo que sea. Leí por ahí que todos los misterios de la isla son un McGuffin, elementos irrelevantes utilizados para impulsar la historia. Suena bien como recurso narrativo, pero seguro que no convence a todo el mundo.

La gracia de la narración es (mi humilde opinión) mostrar algunos eventos y objetos aparentemente al azar y reunirlos dándoles forma y un sentido que no parecían tener a simple vista, y al mismo tiempo entretener a la audiencia. Demasiados misterios sin resolver son como el chiste de la vueltita verde. Sin embargo, quien quiera misterios resueltos tiene CSI. Creo que nadie podía ser lo bastante ingenuo como para creer que en las últimas dos horas iban a mostrar como se resolvía cada misterio desde la primera temporada. Sé que parezco contradictorio, así que trataré de ser más claro: me hubiese gustado que se resolvieran todos los acertijos, pero el final de Lost me emocionó. Sí, tal cual. Y creo que su mayor mérito es que deja en claro que no importa lo que pase, al final del día vivimos de tiempo prestado.

Jack Eye

Principio y final de Lost.

Es difícil que cada libro, película, cómic o serie que veamos termine de manera que te deje marcando ocupado y que te obligue a comentarlo con alguien más. Quizás es por eso que el porno es tan exitoso: pase lo que pase, siempre tiene un final. Un buen final.

4 thoughts on “Lost y el problema de los finales

  1. Lost: aún no veo el final. No quiero, plop!

    Matrix: ¿Creo que vimos ambas en el cine? Lo mejor fue hacerle el spoiler a los giles que estaban haciendo fila para la próxima función. Priceless.

    Prison Break: No la vi, nunca enganché.

    Buick 8: Dios Santo… 1 de cada 5 libros de King son definitivamente raros.

    Baudolino: no me acuerdo si lo compré o me lo prestaste, pero el final es notable.

    ¿Por quién doblan las campanas?: Hemingway siempre me da razones para seguir tomando alcohol.

    Nice post, kid-o!

  2. En 2014, he visto el final de How I Met Your Mother y fue una mierda horrible e insultante, y eso que cuando conocí la serie ya iba como en la séptima temporada y vi todos los capítulos como en un mes. Eso de esquivar las teorías de foro es el apocalipsis de las series modernas. El futuro está plagado de finales tan pero tan raros por eso. Es triste.

¡Comenta!