Lunar Park, de Bret Easton Ellis

No tenía idea de quién es Bret Easton Ellis. Me prestaron el libro y la única referencia que tenía era que es el autor de American Psycho (que no leí, solo vi la película).  Me llevé una sorpresa agradable: el libro es bastante decente.

¿Se acuerdan de los falsos documentales? ¿Esos donde todo parece real (con pruebas y testimonios), pero no lo es? Esta novela es algo parecido: una autobiografía ficticia. Es la historia del propio Ellis (o más bien una historia ficticia con él como protagonista), sobre como el hacerse famoso escribiendo lo hizo transformarse en un personaje que vive por y para los excesos de todo tipo, donde él y otros escritores de la misma generación conformaban un club exclusivo del que por cierto Ellis se burla con todo.

Nuestras payasadas incluían peleas de comida, lanzamientos de langostas y duchas de Dom Perignon hasta que el personal, que no le veía la gracia, nos pedía que abandonáramos el local. Dado que nuestros editores nos sacaban todo el tiempo a gastos pagados, las editoriales costeaban esa vida disoluta. Era el principio de una época en la que casi parecía que la novela ya no importaba: publicar un objeto brillante con aspecto libresco era simplemente una excusa para disfrutar de las fiestas y el glamour y para que atractivos escritores leyeran sus textos de afilado minimalismo a estudiantes que los escuchaban en trance, boquiabiertos de admiración y pensando: yo puedo hacer eso, puedo ser uno de ellos. Pero claro, si no eras lo bastante fotogénico, la triste verdad era que no podías.

Antes de tocar fondo (o mientras está en el fondo con una pala en la mano) reacciona, hace un esfuerzo y trata de llevar una vida más normal, con esposa, hijos, una casa y un perro. En medio de este proceso comienza a sentir la presencia del fantasma de su padre, de asuntos nos resueltos y coincidencias que lo llevan a caminar al borde de la locura: ¿Está alucinando o hay una presencia sobrenatural que lo persigue? Esa es una pregunta que se mantiene durante gran parte de las 377 páginas.

La estructura narrativa es muy similar a la de Baudolino (de Umberto Eco), donde desde la mitad del relato pasamos desde un mundo real, o al menos verosímil, a uno fantástico, y en el caso de Lunar Park, oscuro, paranoico y asfixiante. Hay coincidencias extrañas, eventos de las novelas que se reproducen en la vida de Ellis, los impulsos de de volver a drogarse y beber en exceso siguen existiendo casi como la única forma de hacer frente a lo que está pasando. La relación con su (ficticio) hijo Robby toma especial importancia, aunque el niño de diez años es un personaje carente de emociones (como El Extranjero, de Albert Camus), incluso despreciable por su nula capacidad de hacer algo. Dan ganas de darle un electroshock a ver si reacciona, lo digo en serio.

Uno de los puntos fuertes es la descripción exacta de muchos elementos sin caer en el detalle excesivo. Al mencionar marcas de productos, lugares y personajes del mundo real, consigue hacer más creíble la historia. Lo más débil es el final, que sabe aguado y demasiado sentimental (dado el carácter de la historia), pero por lo entretenido del conjunto de todos modos vale la pena. Los diálogos son breves y directos, a lo Hemingway, y funcionan bastante bien.

Lunar Park me recordó a La Mitad Oscura y La Historia de Lisey (ambos de Stephen King). En algún momento Ellis se separa de sí mismo y recurre a la figura de El Escritor, un otro yo que interviene en la historia y en cómo se estructura el relato (que en este caso no son lo mismo).

Me gustó mucho este fragmento, creo que el motivo se explica al leerlo:

Pero eso es lo que hace un escritor: su vida es una vorágine de mentiras. Centra su punto focal en el adorno. Es lo que hacemos para complacer a los demás. La vida física de un escritor es básicamente estancamiento y para combatir dicha limitación hay que construir un mundo y un yo distintos a diario. El problema al que me enfrentaba esa mañana consistía en que debía componer una alternativa pacífica al terror de la noche anterior, cuando gran parte de la vida de un escritor consiste en fomentar el drama y el dolor, y, además, la derrota es buena para el arte: si era de día lo transformábamos en noche, si era amor lo convertíamos en odio, la serenidad devenía caos, la amabilidad se volvía brutalidad, Dios pasaba a ser el diablo y una hija, una puta.

2 thoughts on “Lunar Park, de Bret Easton Ellis

  1. Interesante. Gracias por publicar tu review!
    Parece que el estilo del escritor esta en describir una realidad que no es tal y que siempre esta llena de excesos.

    Si te animas puedo prestarte American Psycho, para que descubras los elementos comunes (pero te advierto que tiene efectos secundarios en tu entorno), aunque ese libro solo lo tengo en ingles.

  2. Encontré American Psycho por quinientos en una tienda de cachureos y Lunar Park por luca en la Feria Mix… Me encantó como escribe el tipo… Lunar Park me sorprendió mucho… American Psycho me mareó… Mucho detalle, mucho lujo sórdido… Pero me gustó igual…

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