Nada de qué preocuparse

Cuando era mechón,  -esa hermosa época universitaria llena de ilusiones, sexo sin protección, alcohol, experiencias notables y encuentros cercanos del tercer tipo con toda clases de gente- creía al igual que muchos que ciertas cosas que pasaban le importaban a todo el mundo. Bueno, no a todo el mundo, pero sí que era tema de ligera conversación al menos entre dueñas de casa, oficinistas o personas ajenas al asunto en sí.

Me explico: todo estudiante universitario que se precie de tal tiene que haber estado en al menos un paro y una toma. Es en algunos sentidos una prueba de temple, coraje y voluntad. Llorar buscando un limón en medio del gas lacrimógeno en medio de una protesta para exigir al Estado tomar un rol activo y preponderante en la educación superior. Y con una ingenuidad enternecedora trataban -tratábamos- de “crear conciencia” entre la población general sobre la importancia de la educación superior y su estrecha relación con el desarrollo de Chile y una sociedad libre, pluralista y democrática.

Protestas

Todo el mundo tiene que estar aquí alguna vez, como parte de su formación en “vivir la vida fuera de la burbuja”

Aunque no soy muy comunista que digamos, participé en un par de movilizaciones estudiantiles triestamentales, en algunos paros reflexivos y otros instrumentos de presión. Sin embargo, no fue hasta que empecé a trabajar (trabajar en serio, no trabajitos de verano vendiendo mochilas*) y tenía un grado de relación más estrecho con personas fuera del ámbito académico, cuando pude comprender a cabalidad cuanto le importa a la gente cuando los estudiantes universitarios se van a paro:

Nada. Lo que se dice NADA. Ni un poco. Huevo. Cero. Nothing. Niunaweá. Ni un comino.

En este mismo momento, los trabajadores del sector público inician una huelga de 48 horas para exigir un aumento salarial. Salvo a las personas que van a perder parte de su día al tratar de hacer algún trámite, esto no le importa a nadie que no sea empleado fiscal o familiar directo de alguno de ellos. Los profesores continúan también en paro indefinido hasta que el Gobierno vuelva a reconocer la deuda histórica con algunos profesores del gremio. En la Araucanía, hay un estado de sitio que está a un paso de una guerra** declarada, donde la mitad del trabajo sucio lo hacen los medios de comunicación y la otra mitad pacos rasos que están ahí cumpliendo su deber.

No voy a cuestionar aquí y ahora si cada uno de estos grupos tiene razón o no en sus reclamos, o qué debería hacer el gobierno, el congreso, el poder judicial o la ciudadanía en su conjunto. Sólo hago notar el trivial hecho que todo parece estar bien, que la reactivación económica*** ya está en camino. Que mientras los candidatos presidenciales y parlamentarios están consiguiendo votos, Chile está bien. Nada de qué preocuparse. Nada que mirar, circule, circule. Estamos bien. Mañana mejor.

*Algún día contaré esa historia.
**De hecho la Coordinadora Arauco Malleco declaró hace pocos días la renuncia a la nacionalidad chilena, y declaró formalmente la guerra al Estado chileno y a todos los intereses asociados a éste.
***”Después del peor escenario económico desde la Gran Depresión”.

12 thoughts on “Nada de qué preocuparse

  1. Wuau!, fuerte, me conmovió, pero, al contrario de la regla, si me preocupan las cosas que pasan en Chile. Cuando los pingüinos fueron a huelga, marché en mas de alguna oportunidad, también marché por la universidad, y quizás marchare por los profesores. De que se logran cosas, se logran. Tal vez no a la velocidad que todos queremos, pero bueno, así es el sistema.

    Saludos,

    PD: Esperaremos el tema de la mochila.
    PD2: La letra es diferente ¿la cambiaste?

  2. @Ric: puede ser un sábado, no me opongo.

    @Alejandra: Arreglé el problema de los emoticones :mrgreen:

    Y la deuda de los profes son unos pocos millones de dólares, nada para una economía pujante como la nuestra.

  3. Primero, creo que desperdicié bastante mi época de mechona, comparada con la tuya.
    Segundo, en términos de vida-país, yo estoy bien. La mayoría está bien. Pero hay asuntos que no van tan bien. Pero mientras en los rankings estemos bien, el Estado no tendrá apuro en arreglar lo que falta, ni verá razón para quejarse.
    Tercero, si les pagaran la famosa deuda a los profes, después no habría plata ni para el sueldo de la Presi. Y como el 70% de los profes que he conocido eran malos, no me interesan.
    No puedo poner a Mr. Green. Es mi culpa?
    Saludos alesinos.

  4. Es vergonzoso como estos temas solo se manejan en forma circunstancial y temporal. Hoy en día me importan bien poco los problemas asociados al país, solo espero ser millonario para tener poder e influencia para hacer algo, lo que probablemente no voy a conseguir.
    Me declaro un inconsciente en el tema, pero activista en potencia.
    saludos.

  5. Qué? Que la Ale qué? Aaah…
    Lo más probable es que me corra, por varias razones: no tomo alcohol, vivo un poco lejitos de Manuel Montt, soy muy pequeña, inexperta e indefensa como para juntarme con jovenzuelos de mente adulta que no conozco, y más encima ando con un ánimo depresivo de mierda.
    Pero que conste que me tentaba bastante…

    Esop. Y sale un perrito en la foto… :mrgreen:
    Besos alesinos!

  6. jaja, Ale que fome, yo tambien vivo un “pocote” mas lejos de Manuel Montt, y en ves de pedir una cerveza, puedes solicitar un cafe con algo. Fome!

  7. Me dan miedo. De veras soy un polluelo pequeño e indefenso, y con personalidad sólo en el mundo virtual. :roll:

    Y sí, soy terriblemente fome. Y QUÉ?

    Inviten a Mr. Green :mrgreen:

  8. La indiferencia es clave para vivir en este mundo. Mientras no me afecte a mí, que el resto se pudra… Al menos esa parece ser la consigna de muchos, tristemente. Pero, ¿y qué se va a hacer?

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