Necesitamos un barrio rojo

Hace unas semanas, en la casa de un matrimonio amigo, alguien comentó que le “estaban buscando pareja” a uno de los presentes. Algo así como “ampliar su espectro de posibilidades”. La conversación dio algunas vueltas alrededor de ese tema hasta que a este humilde servidor se le ocurrió la herejía de insinuar -con muchos eufemismos- que si llevas un tiempo soltero y sin perspectivas razonables de cambio, visitar a alguna dulce señorita que no tiene más prejuicios que la cantidad de dinero en tus bolsillos no puede ser algo tan malo.

¡Herejía! ¡Herejía! Traigan las cadenas para encerrar a este miserable antes de que los niños escuchen sus palabras llenas de pecado!

Pero, oh confundida sociedad, ¿puedo decir algo sobre esto? Antes que me arrojen a las purificadoras llamas de la Inquisición, claro.

La prostitución, el oficio más viejo del mundo, no es una actividad estandarizada y realizada de la misma manera en todos los lugares del mundo. Digo esto, que parece una obviedad del porte de un portaaviones, porque intuyo que alguien argumentará  que “la prostitución infantil es un mal que debe ser erradicado”. Estamos de acuerdo en eso y en muchas cosas más, y para seguir hablando de lo mismo, quizás sea bueno aventurar una definición de “prostitución” que nos deje contentos a todos  y nos permita tener una base conceptual para conversar del tema.

Entendamos “prostitución” como

“el ejercicio libre y voluntario de una actividad comercial entre dos o más adultos con respecto a sus propios cuerpos y compensaciones económicas para tal efecto”.

Pongo mucho énfasis en las expresiones “libre y voluntario”, lo que excluye la trata de blancas, o cualquier clase de actividad abusiva (por ejemplo relacionada con personas drogadictas, mafias, etc.). “Actividad comercial”, que implica que está sujeta a regulaciones propias del mercado, con entidades fiscalizadoras adecuadas. “Entre dos o más adultos”, nada de menores de edad.

Entonces, ¿qué tiene de malo regular, permitir y usufructuar de la venta de este tipo de servicios, bajo los términos establecidos? Quizás jamás sea bien visto por la sociedad que una persona adulta recurra a otra en busca de sexo pagado, pero ¿podemos al menos discutir un poco al respecto? De manera teórica, yo sé que jamás de los jamases ninguna de las personas que leen este blog podría llegar a solicitar y disfrutar de los servicios de un trabajador o trabajadora sexual.

Creo que hay demasiados mitos en el tema. Es decir, sentidos comunes que no no se sostienen mucho si los analizamos un poco. Así, a vuelo de pájaro, se me ocurren algunas cosas que decir:

Es patético para los hombres no poder conseguir sexo gratis

Esto lo he escuchado incluso de mujeres. Vivimos en un mundo donde -master of the obvious aproaching- el dinero es la demostración de poder. Como ha sido siempre en la historia de la humanidad, las hembras eligen y compiten entre sí por el mejor proveedor. Ya no se trata de cazar un mamut, sino de pagarle a alguien para que lo haga. Quien puede pagar más, debiese ser el macho dominante.

(Estoy excluyendo múltiples dimensiones de las relaciones de pareja, lo sé, y es porque no quiero irme por las ramas).

El sexo es una actividad como cualquier otra. Yo podría decir que es patético que un hombre no pueda arreglar en su casa las llaves que gotean, que no sea capaz de reparar su automóvil o que no pueda resolver sus propios problemas. Pero ya vemos que hay hombres que llaman al gásfiter, al mecánico o al psicólogo porque tienen dinero para pagarlo. No creo que sean “menos hombres” por eso. No creo que yo sea menos hombre por pagarle a alguien por criar a la vaca que voy a comerme después, o sí?

Si entendemos la prostitución como un servicio pagado, bueno, no veo que tiene de malo pagar por él.  La sociedad en su conjunto parecer asumir, en forma equivocada, que todo hombre debe ser un Casanova conquistador. ¿Y si no lo soy? ¿Si realmente es un problema para mí acercarme a las mujeres? ¿Debo sufrir una y otra vez el rechazo o la falta de satisfacción simplemente porque no sé realizar una actividad específica y la sociedad considera poco afortunado de mi parte el utilizar mis habilidades como generador de recursos para conseguir lo que deseo? ¿Si lo que quiero no es una relación, sólo un revolcón loco, y no tengo la personalidad que me permita engrupir a una incauta en una noche de carrete infernal?

Expresar que algo es “patético” implica un juicio de valor, y por tanto una ética asociada. Yo creo que creer en Dios es patético, pero los dejo a todos ustedes rezar de vez en cuando, no? Alguien dirá que creer en que las instituciones funcionan es patético, por tanto hay que tomarse la justicia por la propia mano, o que es patético no tener dinero suficiente para comprar X artículo de valor. Lo que es patético para uno no lo es para otro, y el argumento del patetismo como una negación al uso del dinero para obtener satisfacción es válido sólo mientras compartamos ciertos valores.

Incluso asumiendo que es patético ¿y qué? Muchas cosas pueden parecer patéticas y las hacemos igual, no? por ejemplo, que levante la mano el que hizo un show patético estando ebrio. Yo lo hice. Que levante la mano el que lloró después de que lo patearon. Yo lo hice. En ambos casos, no creo ser el único. Que algo sea patético no es un impedimento.

Finalmente, el sexo gratis nunca es gratis. A una pareja uno siempre le dedica dinero (salidas al cine, a comer, regalos, etc.), pero además debe “pagar” con lo más valioso que tiene: el tiempo. Más allá del axioma capitalista “tiempo es dinero” (por tanto si dedico tiempo a una relación de pareja estoy invirtiendo dinero), ese sexo “gratis” con la pareja requiere atención, cariño, respeto, algo. Si tengo sexo con mi polola, no es porque un día iba caminando por la calle, me vio y me dijo “dame como caja”, sino porque hay una entrega mutua de un montón de cosas (que no viene al caso explicar acá) que tienen un valor, que cuestan algo, que no surgen de la nada.  El viejo dicho “no hay almuerzo gratis” es más cierto que nunca.

Las prostitutas son sinónimo de enfermedades

Seguro que sí. Como cualquier otra actividad sexual, claro está. De hecho, señoritas de buena crianza que visitan este blog ¿cuando fue la última vez que se hicieron un completo examen de ETS? ¿Y cuando fue la última vez que algún afortunado macho se lo metió sin condón? ¿No lo recuerda? ¿Le pidió un examen de ETS a su pololo/amante/amigo para asegurarse que está tan sano como usted, y confía en que no va a andar por lugares de mala muerte metiéndose con peucas de moral relajada? O claro, busquemos a la típica amiga caliente que todos tenemos, esa que sabemos que prende con agua y que después de cinco minutos de charla anodina ya podemos pasar a metérselo en el sillón de su casa. Claro, como ella no cobra es mucho mejor que una prostituta, y seguro que ayer mismo otro desesperado no se la metió a fierro pelado. Claro que no. No tiene nada de patético ni de riesgoso.

Supongo que se entiende la idea. Las enfermedades de transmisión sexual no son exclusivas de las prostitutas, y podemos pensar que son mucho más responsables que las demás personas al respecto. Sabiendo que su actividad laboral es riesgosa en esa materia, no creo que les cueste mucho tener dos dedos de frente y tomar algunas precauciones al respecto, del mismo modo que los obreros usan cascos y zapatos de seguridad. A cualquiera, por mala suerte o descuido, le puede caer un ladrillo en la cabeza, pero los obreros, que saben que se exponen más que el resto, toman las precauciones necesarias. En el caso de la prostitución, entendida como la definí antes, no es difícil pensar que una entidad fiscalizadora entregue “licencias” para el ejercicio legal de la actividad, de acuerdo a cierta normativa que responda a necesidades sanitarias básicas.

Esto no significa que no puedas contagiarte de algo por recurrir a los servicios de una “dama del placer”, pero no porque puedas tener sexo sin pagar estás a salvo de las enfermedades de transmisión sexual. Es decir, el argumento de “te vas a contagiar algo por ir de putas” en realidad no tiene demasiado peso, puesto que te puedes contagiar no importa de con quien te metas o si usas condón o no.

Es una degradación para las personas

Volviendo a nuestra definición de “prostitución”, no podemos concebir que se trate de la última alternativa de una madre soltera y desesperada, abandonada por la vida, para no morir de hambre junto a su hijo. Debemos entenderla, al menos como concepto, como una actividad voluntaria, y por tanto no podemos decir que sea indigno. Quizás estar parado 9 horas al día preparando hamburguesas, manejando una micro o repartiendo volantes, sean para ustedes actividades “no degradantes”, pero ¿Y si para mí sí lo son? ¿Y si prefiero ganar el cuádruple trabajando dos horas diarias? Es decir, una meretriz promedio cobrará ¿40 lucas la hora? Trabajando dos horas al día, cinco días a la semana, obtiene  800 lucas al mes. Son apenas dos horas de trabajo, insisto. Tiene tiempo de sobra para hacer otras cosas (incluso encontrar otro trabajo, si le apetece).

Sexo Vacío

En mi experiencia, esa típica amiga caliente es un cacho difícil de sacarse de encima. Uno no la busca porque quiera o esté interesado en algo más que un polvo, por algo es amiga y nada más que eso. Pero después de sacarte las ganas, no puedes largarte. Tienes que aguantar el “después de”, y eso es bastante penca. No está exento de complicaciones, que en el caso del sexo con una prostituta son menores (en ese sentido).

La idea de Sexo Vacío es muy femenina. La mayoría de los hombres, la mayoría del tiempo, no tenemos problemas en el sexo por el sexo, sexo por deporte, sexo porque es rico tirar.  Muchas mujeres, sobre todo las que tratan de parecer liberales e independientes, gritarán a los cuatro vientos que ellas también pueden tener sexo vacío, por tanto, aunque muy válida, la idea de que el sexo va siempre de la mano del amor o el respeto no es compartida por todas las personas.

La prostitución degrada a la sociedad

Es posible, pero no por eso dejará de existir. De hecho, es importante que una comunidad se haga responsable de sus miembros. Lo mismo pasa con el aborto, por ejemplo. No por decir “esto es feo” desaparece. Lo más sensato es que de común acuerdo las personas decidan regular lo que está pasando frente a sus narices. Una sociedad que reconoce sus falencias y se responsabiliza de ellas es preferible, desde mi punto de vista, a una sociedad hipócrita.

De todos modos, antes de la prostitución hay otros comportamientos que son, a mi juicio, más importantes. El alcoholismo, la drogadicción, la corrupción de los poderes del estado, por ejemplo. La sociedad no se va al carajo sólo porque hayan putas. Si es el trabajo más viejo del mundo, si Jesús tenía como amigui a la zorra de María Magdalena, no puedes decir que la sociedad va a desaparecer porque la prostitución exista.

De algún modo también permite un progreso económico de la sociedad. No sólo hablamos de la mujer o el hombre que obtiene un ingreso monetario con esta actividad, sino también a los cafiches o cabronas que las administran, dueños de restaurantes y moteles, mozos que sirven los tragos,  taxistas, botones de hotel, diseñadores de sitios web que promocionan scorts,  la gigantestca industria de los videos para adultos, empresas de Internet, empresas que venden condones o juguetes de adultos, y muchas otras actividades que dependen directa o indirectamente de la prostitución. ¿Cuanta gente se quedaría sin trabajo si desapareciera la demanda (y por tanto la oferta) de sexo pagado?

Dicho sea de paso

Debemos ser francos y reconocer que todos tenemos un precio. Sí, tú, yo, tu vieja, la mía, tu polola, la mía, tus amigas de la U, el vecino, el conserje, todos, sea quien sea. Todos tenemos un precio por el que dejaríamos de lado un par de convicciones y nos aprestaríamos a realizar las mas obscenas barbaridades. No hablo sólo de tener sexo de alguien por dinero, sino de vender nuestras convicciones o arrendar nuestros valores. De hecho el término “prostituirse” se aplica de manera coloquial a a muchos profesionales que hacen algo que desaprueban y lo justifican por su necesidad de pagar las cuentas. En eso los periodistas llevamos la batuta. Pero a final de cuentas no existe nadie que pueda decir que hay algo que no haría jamás -bajo ciertas condiciones- por una determinada cantidad de dinero. Eso nos convierte a todos en potenciales putas. La pregunta no es si seríamos capaces de prostituirnos, sino de cual sería el precio.

Entonces, ¿qué tiene de malo regular, permitir y usufructuar de la venta de este tipo de servicios, bajo los términos establecidos? Quizás jamás sea bien visto por la sociedad que una persona adulta recurra a otra en busca de sexo pagado, pero ¿podemos al menos discutir un poco al respecto? De manera teórica, yo sé que jamás de los jamases ninguna de las personas que leen este blog podría llegar a solicitar y disfrutar de los servicios de un trabajador o trabajadora sexual.

13 thoughts on “Necesitamos un barrio rojo

  1. Lo que le haría realmente bien a nuestra sociedad, es un barrio rojo. Uno bonito, público, bien protegido y con amplia oferta.

    Quiero recordar el tremendo razonamiento de Lord Havelock Vetinari, patricio de Ankh-Morpork, quien llegó a la conclusión de que, en vista de que el crimen (robos, asesinatos, mendigos, payasos y, claro está, prostitución) no va a desaparecer jamás, lo mejor es normalizarlo e integrarlo correctamente a nuestra sociedad. Dado el caso, bien nos vendría un gremio de prostitutas.

  2. la verdad es q estoy tan desesperada por tener zapatos maravillos y caros q hare un par de favores sexuales.
    y no me da vergienza avecesme he acostado con woenes por q si o por amor y PIERDO TIEMPO.
    ahora ganare zapatos.
    y algo mas ojala….

  3. 1.- Que manía tiene la gente de vivir emparejados… si una persona no tiene pareja y decide estar un tiempo en paz, sin lios emocionales adquiridos, disfrutar de su tiempo como le mejor le plazca, sin tener que dar explicaciones de nada a nadie, tener privacidad es decir sin tener que dar explicaciones del porque tal o cual persona te envia mensajes de movil o te llama a cualquier hora solo para hablar o simplemente decide no tener “sexo comprometido”, es una persona rara… que tiene “algun problema”, en este punto el saco es enorme, y si mas encima es hombre ufff la cosa es grave.
    No nacemos pegados a otro ser humano (excepto a nuestra madre y hay algunos que nunca cortan el cordón) entonces ¿cual es necesidad de buscarle pareje al que no tiene?
    El tema da pa mucho.

    El nombre del post debería ser Vivan las putas y los putos.
    Tenemos la costumbre de pensar en la prostitución solo como una actividad practicada por mujeres y eso esta muy lejos de la realidad, es verdad que son las que mas se ven las calles pero no por eso debemos desconocer la actividad masculina.

    No es necesario salir a algun callejon oscuro o rotonda a altas horas de la madrugada para encontranos con prostitutas (os), segun la definición dada en este post podriamos decir que muchos “matrimonios legales” son el mejor ejemplo de prostitución.

    “el ejercicio libre y voluntario de una actividad comercial entre dos o más adultos con respecto a sus propios cuerpos y compensaciones económicas para tal efecto”.

  4. Putas una pura custión, yo he ido varias a veces a las putas, acá en chilito y en unos 3 países más (pa darmelas de cafiche internacional y la weá) el tema es el sgte, con las putas se goza menos que con una mina caliente y que te guste. Hay excepciones, con una loca de sazié tuvimos harto feeling como diría una mina, yo me estaba vistiendo y quería ella la 2a cuando lo normal es que se quieran deshacer de tí mientras antes mejor. Pero insisto, una mina que rutinariamente ‘hace la pega’ es difícil que goce como una mina que tb te tiene ganas.
    A propósito del tema sexual, el mito de q los hombres gorreamos más no calza con la teoría de conjuntos, a no ser que exista un grupo pequeño de mujeres que absorba a todos los gorreros.

  5. En Chile la ley de sanidad exije a una “Trabajadora Sexual” hacerse examenes de ETS cada 3 meses, te dan un carnet verde que debes exhibir al fiscalizador del MINSAL y la Obligación de trabajar con preservativo.

    En caso de que no cumplas con lo del carnet verde, si un hombre casado se contagia con una de las “trabajadoras” ilegales y la mujer demande por adulterio con exámen de ETS en mano al marido y a la “trabajadora”…El marido y la “trabajadora” se gana un pasaje con todos los gastos pagados a la carcel junto con el embargo de todos los bienes que pasan a ser propiedad del conyuge afectado.
    ¿Sabías eso?

  6. Soy una partidaria de legalizar y controlar el comercio sexual. Imagina las lucas que se pueden sacar poniendo un par de impuestitos por ahí, más que la cresta, y que la wea funcione como cualquier otro servicio, porque eso es, un servicio, ni mejor ni peor ni más ni menos necesario que el agua corriente o el internet.

  7. Como deciamos con mis amigos… “teni toa la raja partia” cuando alguien tenia la razon.

    Las putas hacen un favor a la sociedad, liberan a los agobiados y a los tristes seres que no tienen tiempo ni capacidades para poder conseguir sexo. A algunos hasta los liberan esas manias y conductas sexuales que no pueden ser liberadas con la pareja, pues nuestra hermosa sociedad ha impedido que la mujer sea completamente mujer.
    Hasta en los circulos mas pudientes de la sociedad hay putas, las hay y las habra, siempre que el hombre (y mujer) tenga apetitos sexuales.
    El amor es otra cosa. Quienes tenemos el gusto de amar, somos realmente completos… pero hoy en dia quien es 100% completo??

  8. ya no nos llamamos putas, escort…suena mas lindo y menos insultante….habrá ke seguir haciendole favores a la sociedad, gracias por entender ke no provocamos infidelidades, sino ke las evitamos, es mejor tener una mina pa tirar por calentura ke traicionar a tu mujer enamorandote de otras…

    saludos, daniita.

  9. La verdad es que acabo de opinar respecto a la maldita mania de las minas de no poder decidir, a lo que te encontré toda la razón, y a lo que también mencione que la ventaja de los hombres para no complicarse la existencia, era precisamente que son básicos y simples, por lo tanto eso justifica el por que es tan natural para ti pagar para saciar una necesidad básica y vital, como es el sexo.
    Este negocio fue creado para y por los hombres y si en la historia esto ha ido variando ha sido por la necesidad de la mujer de sentirse igual. La verdad es que este aspecto de ustedes, no lo admiro, también me parece cómodo y poco evolucionado decir que no tienes aires de casanova, que sufres rechazos, que no te va bien con las mujeres… como sea, eso nos pasa todos los seres humanos, pero el punto no es llegar y partir a buscar donde meter tu cosa como animalito. Me he encontrado sola por largos periodos de tiempo y mi mano y el deporte me hicieron sobrellevar muy bien mi soledad. No tengo una mala opinión de las prostitutas, pero me parece mas digno sacarse la mierda trabajando sin tener que transformarte en objeto sexual de tipos muchas veces asquerosos… hay que tener estomago.

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