Objetividad periodística

Leí en Twitter a muchos de mis ex compañeros de carrera y ahora colegas periodistas despotricando contra alguien que no conozco. Alguien me mandó por interno el link a la columna Paulsen y Guillier perdieron el derecho a ser periodistas, escrita por Iván Weissman. No sé quien es, pero él mismo lo señala al final de la nota para que los lectores no pensemos que es un don nadie (como yo). Cito:

Soy economista y cientista político de profesión, pero trabajo como periodista hace ya mucho tiempo. Los últimos 12 años fui gerente general y editorial para Europa de Bloomberg, uno de los grupos editoriales más grandes del mundo basado en Londres. Antes fui reportero, productor, editor y ejecutivo de una de las tres cadenas de televisión más grandes de Estados Unidos.  

Perdonarán mi poca memoria, pero hay una falacia argumentativa cuyo nombre no recuerdo, que es establecer un valor de verdad en base a quien lo dice. Es decir, alguien dice o escribe una imbecilidad máxima y tenemos que darla por correcta solo porque es una persona con conocimiento y experiencia, como si fuera un ser infalible que no pueda estar nunca equivocado. Leyendo la columna de Weissman incluso los alumnos de primer año de periodismo se preguntan con sospecha ¿de qué esta hablando este tipo? ¿Como un tipo con tanta trayectoria dice semejantes disparates? Bueno, he ahí una nueva prueba  sobre la imperfección de la raza humana. Hasta los mejores se equivocan.

El tema de la objetividad periodística es tan viejo que me parece en parte divertido y en parte innecesario comentarlo. Pero a mi pesar descubro que hay personas que opinan que Weissman tiene razón, que Paulsen y Guillier deberían despojarse del título de periodistas porque están “incumpliendo” con uno de los principios básicos del oficio: la objetividad.

El Quinto Poder

Quizás mi cerebro está oxidado después de años de consumo de drogas duras, pero creo recordar a un tal Ramonet planetando la idea de un periodismo renovado que hiciera frente a los otros conocidos poderes del estado, más el cuarto poder, que podríamos definir como “el poder mediático”, controlado por grandes corporaciones y en completa vinculación con los otros tres (Ejecutivo, Legislativo y Judicial). Este quinto poder es el periodismo de trinchera, de guerrilla, que busca romper con la subyugación tradicional de los medios a los poderes económicos.

“…constituye un contrapeso indispensable para el exceso de poder de los grandes grupos mediáticos que imponen, en materia de información, una sola lógica –la del mercado– y una única ideología, el pensamiento neoliberal. Esta asociación internacional desea ejercer una responsabilidad colectiva, en nombre del interés superior de la sociedad y del derecho de los ciudadanos a estar bien informados. (…). Propone además prevenir a la sociedad contra las manipulaciones mediáticas que, como epidemias, se multiplicaron estos últimos años. 

El periodismo debe ser siempre crítico. Es cierto que eso en Chile no ocurre casi nunca. Pero debería ser así. Y las críticas, la denuncia, son parte de un periodismo decente, no de lo contrario.  Weissman señala:

Soy un chileno que volvió hace siete meses al país después de más de 20 años afuera, y al que le da vergüenza el estado del periodismo en Chile. 

Desde mi punto de vista, el periodismo chileno rebosa de esa pretendida objetividad. Porque para denunciar y criticar hay que tener una postura, hay que tener un punto de vista. Con todos los grandes medios controlados por grupos económicos de derecha, ¿que podemos hacer sino agradecer que algunos digan otra cosa? O acaso tenemos que condenar a Paulsen y Guillier por tener opinión y expresarla, pero nos quedaremos callados por los otros miles de periodistas que escriben lo que el editor les dice “de acuerdo a la línea editorial”?

Estos son los dos casos que señala Weissner :

En uno de sus programas de radio de la semana pasada, dijo que el país esta “secuestrado” por un grupo pequeño de “ricos” que se opone a una Reforma Tributaria. Paulsen acusó al gobierno, al oficialismo y al empresariado de que al difundir la idea que la universidad gratis es subsidiar a los más ricos, lo que realmente quieren evitar es que les suban los impuestos, “porque para ellos es más barato pagar la universidad que contribuir realmente de acuerdo a sus ingresos”. Palabras duras, acusaciones fuertes. 

Puede parecerles ingenuo de mi parte, pero ¿no es eso exactamente lo que todo periodista que se precie de tal debe hacer? ¿Denunciar lo incorrecto donde lo vea? ¿Decir fuerte y claro que hay grupos que manejan el país a su antojo? Y, por favor, no es una acusación fuerte, es un reconocimiento de lo evidente. Y tampoco son palabras fuertes. Son palabras suaves a mi gusto. El lenguaje tiene muchas otras expresiones más fuertes. El periodismo “objetivo”, soso, que no denuncia, que no se compromete, que se limita a las declaraciones oficiales, es una lacra que debemos erradicar.

Detrasito de Paulsen, y tocando el bombo de la barra, apareció el conductor de TVN Alejandro Guillier. En su programa de Radio ADN, el ex-rostro de las Isapres acusó al Presidente Sebastián Piñera de ser “bipolar” y al Ministro de Educación, Felipe Bulnes, de tener una actitud fría y provocadora durante la mesa de diálogo con los estudiantes al destinar “gran parte de la reunión a tratar de presionarlos para que volvieran a clases. No había agenda, no había orden, no había nada”. Otra vez palabras duras, acusaciones fuertes. 

Un periodista debe tratar de ser honesto y contar la verdad. Esa credibilidad, que menciona Weissner en otro párrafo como la única moneda de un periodista, se consigue diciendo lo que pasa, lo que vemos, lo que ocurre. La idea de objetividad hace rato que dejó de ser funcional, porque hay una imposibilidad ontológica de serlo. No se puede ser objetivo porque dicha condición es imposible de alcanzar. Es cierto que podemos aspirar a ser justos, pero jamás seremos objetivos.

Es posible que yo esté demasiado influenciado por mi escuela de periodismo,  que a su vez está muy relacionada al Nuevo Periodismo (que es más viejo que el hilo negro), ese ejercicio vivencial de la profesión, que entiende que la objetividad no existe porque para eso habría que ser omnisciente, así que se despoja de la carga de intentarlo y se sumerge en la realidad con la promesa de contar lo que veamos, siendo incluso crudos y amorales, porque así es la vida misma. ¿Será esa una visión obsoleta y volvimos al intento de una objetividad inalcanzable?

Que raro que Weissman se queje por lo que dijeron Fernando Paulsen y Alejandro Guillier, y no por las monumentales faltas a esa supuesta objetividad que miles de periodistas cometen día a día sin arrugar la cara. Y no hablo solo de pequeñas faltas sino a mentiras y manipulación descarada, a la sumisión total a los poderes políticos y económicos. Según Weissman, cuando los periodistas son poco objetivos a favor de las grandes empresas o de grupos políticos, está bien. Pero si son poco objetivos para denunciar esos mismos poderes, es herejía.

Aprendamos la lección. Si eso es herejía ¡Bienvenida sea!

6 thoughts on “Objetividad periodística

  1. Admito que me dio paja leer todo… (la columna, vi el título y me bastó para ponerla en la sección de “Payasos que darían un buen espectáculo en Viña del Mar”) Pero debo decir: ¿El tipo este cree que Bloomberg -Agencia de Economía- es una referencia de buen periodismo? ¿Bloomberg? AAAAAAahahaahahahaaaaaahaahaa… ¡Bloomberg! Jajajaajajajaja…
    Permiso, voy a seguir matándome de la risa por ahí y vuelvo.
    Uta que hay gente cagada de la cabeza. Le doy gaviota de plata al columnista ese.
    Esto definitivamente me arregló el día.

    Saludos!

  2. Ese señor Weissman expone su currículum por la misma razón que los futbolistas y entrenadores le echan la culpa al árbitro de sus tragedias.
    Esto ratifica que la gran cantidad de experiencia y títulos grandielocuentes no sirven de nada sin las habilidades blandas que se requieren, las verdaderamente importantes, las indispensables, las trascendentes.

  3. no conocia el blog, y llegue aqui de casualidad, pusieron un link a regalos para hombres y lo encontre chistoso y bueno. Si lo hubiese encontrado malo el sitio no comentaria, pa que?

    Respecto al tema, El periodista aludido tiene como 400 comentarios de vuelta… entre insultos, niñadas varias, etc.

    Expongo mi posición Paulsen y Guiller son dos personas que admiro mucho, me agradan mucho y valoro harto.

    Mi critica hacia ti. Hablas del periodismo de trinchera, hablas de denunciar, de ser investigador, de decir las cosas de frente, etc. PERO pones como unica posicion valida ser anti derecha, anticapitalismo, osea si un periodista es bueno y de derecha no es de trinchera? no ataca, no vale? Pero si un tipejo mal informado llega y ataca a un empresario, ahi eso vale?, sinceramente leo eso y lo encuentro patetico

    Lamentablemente en Chile faltan mas buenos periodistas y en el conflicto estudiantil se ha demostrado como nos movemos como borregos, todos repitiendo lo mismo como borregos y si alguien dice algo diferente, si alguien PIENSA al tiro lo acusan de vendido al sistema, puerco capitalista, etc. Lamentablemente a nadie le importa la opinion de ese periodista, lo unico que le importa al 90% de los chilenos que ataco a los 2 superheroes del periodismo Chileno, 2 superheroes que estan contra los peces gordos, son “antisistema” “anticapitalismo”… y blabla….

    El periodismo en Chile es malo o los muy buenos no tienen espacio, sobran los pasquines de derecha o izquierda, sobran los medios tibios que no se mojan el potito y quedan bien con todos, sobran los medios que se dicen objetivos y los que se jactan de ser subjetivos. Pero falta gente que no obedezca ni a derecha ni a izquierda, gente PENSANTE y que no tiene miedo a decir las cosas de frente, falta gente que no pretende educar a los ignorantes del pueblo por lo malo de los poderosos sino periodistas que investigan y entregan info para que el ciudadano la comprenda, la asocie y tome decisiones a partir de eso

    Lamentablemente vivimos en una sociedad infantil, donde los padres y profesores te enseñan bajo memoriza odios y a quien tienes que amar y despreciar
    y los periodistas o no hacen nada y relatan datos o se creen superheroes que vienen a quitar de la ignorancia al pueblo oprimido
    faltan profes que te enseñen a aprender, a buscar el conocimiento
    y faltan periodistas que no te entregan datos y tampoco te entregan opiniones o posturas, sino que generan conocimiento y te lo dejan a tu disposición para que tu hagas lo que quieras, pero para eso se necesita un publico maduro, adulto, no infantil.

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