¿Eres una persona abierta de mente?

Durante los últimos dos años mi círculo de contactos profesionales ha crecido mucho. Si viven en Chile, sabrán que las conversaciones que mantienes en el nivel profesional rara vez se tratan precisamente del tema laboral: el inicio de cada reunión (pucha que les gustan las reuniones a los chilenos, pareciera que las reuniones son la única manera en que las empresas pueden producir, pero esa es otra historia), siempre contiene una dosis indigesta de conversaciones triviales sobre la actualidad.

En esas conversaciones, en apariencia inofensivas y parte necesaria de cualquier relación entre cliente y proveedor, son una ventana a lo que está en la cabeza de las personas. En mi cerebro de mentat toda la información que consigo observar y procesar me permite saber más de la entidad que tengo al frente, en particular aquello que le parece importante, trivial o digno de mención.

Por ejemplo, si alguien menciona -de pasada- que mis audífonos (rosados) o el color de mi teléfono (morado), casi siempre es con sorpresa porque:

  1. Creen que soy un hombre heterosexual cisgénero (correcto)
  2. Escucho metal (correcto, pero incompleto)
  3. El arquetipo asociado a los dos puntos anteriores excluye por completo el uso de ciertos colores.
  4. La aparente contradicción provoca una reacción que se materializa en un comentario sobre el uso de ciertos colores.

A partir de este punto la conversación pasa por el ser “abierto de mente“, lo que conlleva a múltiples comentarios con respecto a lo que las personas creen que significa esa expresión. Algo interesante de mencionar es que ser “abierto de mente” es una cualidad que prácticamente todos creen poseer (al igual que el sentido común). Casi cada ser humano con el que me he cruzado cree sinceramente que es muy tolerante con todo, excepto con quienes se pasan de la raya (siendo ese un límite razonable y civilizado, y no una frontera arbitraria creada a partir de las ideas preconcebidas de normalidad y aceptabilidad).

Si estás leyendo esto, es muy posible que creas que eres también una persona abierta de mente (a menos que te hayas intelectualmente en guardia para esquivar el sesgo que acabo de mencionar). La pregunta es ¿por qué exactamente cree alguien que es abierto de mente? Por supuesto, es una abstracción muy maleable, y no una realidad concreta (no quiero entrar en las definiciones de realidad, creo que captan la idea). Sin embargo, me atrevo a plantear algunas dudas sobre el significado de la expresión, basado por completo en mi experiencia cotidiana y las conversaciones que he sostenido.

Ser abierto de mente no es

  • Aceptar que existen personas homosexuales sin sentir asco.
  • Reconocer que las mujeres son personas y tienen derechos.
  • Aceptar que personas que nacieron en otro país pueden viajar, instalarse en otro y vivir y trabajar en ese nuevo lugar.
  • Entender que la patria potestad no le da a un padre o madre derecho a humillar, maltratar o abusar de sus hijos.

Reconocer derechos fundamentales básicos no te hace abierto de mente. Eso es simplemente el nivel mínimo que cualquier ser humano debe mantener para vivir en sociedad. Si pensabas que eras abierto de mente por cumplir todos o algunos de los puntos anteriores (que no son exhaustivos), te tengo una noticia: estás un paso por delante del estado de completa barbarie que ha caracterizado la mayor parte de la historia de la humanidad. Ni por mucho te da derecho a sentir que tienes algún grado de altura moral para juzgar al resto, o a sentir que estás en la vanguardia de la civilización.

¿Qué es entonces ser “abierto de mente”? Me atrevo a dibujar al menos los contornos de una definición. Cuestionar lo que haa creído toda tu vida como una verdad y darte cuenta que quizás no es una verdad, eso es ser abierto de mente.

  • ¿Has creído toda tu vida en la existencia de Dios, o un Ser Superior, y te atreves a pensar que tal idea quizás no tiene ningún fundamento?
  • ¿Siempre pensaste que la reencarnación es algo real, que existe el alma, y que viaja entre cuerpos, y ahora te parece que eso no tiene mucho sentido?
  • ¿Te parecía que el rosado es un color para niñas y el celeste para niños, pero ahora intuyes que las percepciones cromáticas no tienen nada que ver con estereotipos de género?
  • ¿Te enseñaron que hay que trabajar duro para surgir, y ahora comprendes que la evidencia indica que el esfuerzo personal tiene un impacto menor en la riqueza de una persona, siendo su origen mucho más importante, por lo que sacarte la cresta en el trabajo todos los días quizás no es una buena idea?
  • ¿Creíste siempre que el amor romántico monógamo es lo normal y correcto, y ahora, viendo que todas las parejas que conoces fracasan en mantener ese modelo, por lo que parece que las relaciones de pareja ya no funcionan de ese modo (si es que alguna vez lo hicieron).

En esos casos, quizás sí seas abierto de mente. Al menos un poco.