La mejor manera de educar a los niños

En mi época infantil, es decir, hace más o menos 15 años, existía una jerarquía muy definida en la cadena de mando del hogar. Era algo más o menos así:

  1. Padre.
  2. Madre.
  3. Nana.
  4. Perro.
  5. Peces del Acuario.
  6. Mi hermana mayor.
  7. Yo.
  8. Mi hermano menor.
  9. Ácaros y vida microscópica en general.

El orden era mantenido mediante la amenaza de correazos, los gritos desaforados de mi neurótico padre y otros castigos menores. Pero esa disciplina no era ajena al afecto, y dentro de todo creo los padres que me tocaron tuvieron la decencia de esperar a que creciéramos un poco para hacer notar lo locos que estaban (sobre esto me explayaré otro día).

Pero ahora, en esta época de tribulaciones, los niños son verdaderos tiranos en el reino del hogar. No del mío claro, donde el menor tiene 21, sino en los que tienen hijos de entre 5 y 15 años. Poco a poco van metiéndose en asuntos que nos les competen, y si alguien los reta, que esté dispuesto a pagar las 25 lucas por sesión que cuesta el psicólogo. Ahora existe la excusa del Déficit Atencional y que, hasta hace poco no existía. Estábamos los que en el colegio aprendíamos, y los flojos, que aprendían menos o repetían. Niños que creen que al colegio van a pasarlo bien. A sacarse fotos con el celular, conversar de TV y fornicar. No tengo nada en contra del sexo escolar (salvo que mi futura hija quinceañera lo practique), pero que ¡al menos sepan usar un condón, malditas bestias!

Hay quien propone, darles patadas, así de simple. Muchas y muy fuertes, hasta que escarmienten. Pero como yo soy algo más flojo y un poco geek, les traigo la verdadera solución, no solo al déficit atencional, sino a los cabros chicos que no quieren lavar la loza, hacer su cama o barrer el patio. A los que no leen los libros del colegio, no hacen sus tareas o  responden de mala manera a sus padres. Se llama Taser.

Taser
“Niños, hora de hacer las tareas”

Provoca una descarga de 50.000 voltios, pero que al contacto con una persona se reduce a míseros 400. Puede usarse a una distancia de hasta siete metros, y funciona más o menos así:

-Hijo, antes de ver televisión tienes que hacer tus tareas. El colegio es más importante ¿ok?
-Si papaaaaá…

Al rato:

-Hijo, hace media hora que te dije que hicieras las tareas, pero estas viendo tele todavía. ¿Qué pasa? ¿necesitas ayuda?
-No, espera, si yas las hago, es que está terminando…
-Tzzzzz. (El pequeño granuja bota espuma por la boca y sufre espasmos musculares) .

Otra conversación típica:

-Eres mi hijo, soy tu padre y por eso tienes que hacerme caso.
-Es que yo no pedí nacer.
-No pediste nacer, yo te traje al mundo, carajo, y fue porque quería un esclavo que hiciera el aseo por mí. No te debo nada, pequeño pedazo de mierda, así que lava los putos platos ahora mismo!
-(Lágrimas de Cocodrilo)
-Tzzzzzz

Apuesto a que después de unas semanas de tratamiento, tendréis los hijos más ordenados, limpios, hacendosos, cuidadosos y respetuosos del planeta.