¿Sigue la colusión de las farmacias?

Abby es chef. También escribe. Nunca miente y no plancha camisas. Puedes leer su blog y seguirla en Twitter.

Confieso que tengo el temperamento de una dueña de casa italiana. También confieso que me da lo mismo. No me mal interpreten, no ando por la calle pateando perritos ni insultado a las personas, pero cuando algo me molesta, se me nota. Y una de las cosas que me molesta es entrar a una farmacia de las grandes: Cruz Verde, Salcobrand, Ahumada.

Me explico: como muchas personas en este país, tengo de esas enfermedades molestas que no son graves pero deben tratarse. En mi caso, es insulino-resistencia. Para evitar que se convierta en diabetes debo tomar una dosis diaria de 500 mgs de metformina clorhidrato de liberación prolongada. El nombre de fantasía de ese medicamento es Glafornil XR, otra alternativa es Hipoglucin LP o el Glicenex XR.

Recuerdo que hace 6 años atrás, el más cuico de estos medicamentos, con la cajita bonita con suficientes comprimidos para un mes de tratamiento, tenía en esas farmacias de cadena un precio aproximado de $2.200. Hoy, dependiendo de si hay ofertas, es luna nueva o el día del inocente, vale alrededor de $7.200. O más. ¿Cómo? ¿$4.600 de diferencia en seis años? ¿No será mucho una diferencia de 300%?

Como buena compradora que soy, le hice caso al Sernac y coticé. Averiguando en internet y con amigos médicos (el doctor no me quería cambiar el medicamento, seguro tenía beneficios con el laboratorio, pero eso da para otra entrada), encontré las alternativas que mencioné antes. Quería llorar: el Hipoglucin vale aproximadamente $6.800. Con el Glicenex hubo una mejora: $4.990. Igual, mátenme.

En fin, que después de mucho insultar al sistema y maldecir a mis fallas de fábrica, encontré los mismos medicamentos a la mitad del precio en las farmacias Carmen. ¡La mitad! Bueno, no todos, el Glafornil siempre será ABC1.

Ejemplos hay miles

Desgraciadamente, eso se repite. La diferencia de un medicamento u otro, dependiendo del laboratorio, el nombre de fantasía, o el establecimiento donde se compre, es histérica. Lo más terrible de todo es que estos sobreprecios se suelen aplicar en medicamentos que para enfermedades crónicas. Una amiga tiene hipotiroidismo y debe tomar Levotiroxina todos los días: la de marca vale $8.400. La sin nombre bonito en farmacia perdida de la mano de Dios: $1.100. A veces la ha pillado en $730.

¿Hablemos de anticonceptivos? El Nuvaring, en dos años, ha subido de $11.000 a $12.900.

¿Analgésicos? Lertus: $14.990 vs $9.900. Otro ejemplo: clonixinato de lisina, $3.800 vs $1.100. Podría seguir así por horas, pero creo que me entendieron el punto.

Tengo clarísimo que no es lo mismo tomar el genérico, que puede o no ser bioequivalente con el de marca, que puede tener efectos secundarios, etc, etc., pero pucha, a veces el bolsillo simplemente no da para más.

Colusion de las Farmacias
El libre mercado sin regulación siempre termina por eliminar la competencia.

Recuerdo hace unos años atrás, cuando salió en las noticias el tema de la colusión de las farmacias, cuando la fiscalía de no sé dónde anunció con bombos y platillos no sólo que había abuso sino que además ese abuso hacia los pobres consumidores se acabaría, porque no es posible que la señora Juanita de la esquina no se pueda tratar su enfermedad por plata, bla bla bla, y que la justicia, bla bla bla, y el sernac, y las leyes, y el gobiernos, bla bla. ¿En qué quedó todo eso? ¿A alguien le devolvieron la plata? Y más importante, ¿los precios? Colusión o no colusión, yo sigo gastando como 20 lucas mensuales en medicamentos, a plena conciencia que estoy pagando las ganas, porque que yo sepa, el componente de lo que tomo no implica caza de unicornios o ir a buscar hierbas mágicas al Serengueti. ¿Entonces?

Recuerdo que en Buenos Aires los medicamentos tenían precios más razonables. También recuerdo que te pedían receta para todos, lo que tiene sentido, porque allá ir al doctor es gratis, pero eso también es material para otra entrada.

Hoy, al notar con espanto que se me había quedado el remedio en la casa, pasé a una Cruz Verde y pregunté. La vendedora me trató de vender Hipoglucin a $6.900, cuando le pedí la alternativa más barata me dijo que no sólo trabajan esa marca. Cuando le pregunté por una de mejor calidad, mágicamente sí trabajaban otra marca como a $8.000. Cuando le pregunté cuánto ganaba de comisión, se enojó. ¿Esta gente creerá que uno es tonto?

Todos sabemos que pagamos sobre precio, todos sabemos que es injusto, a todos nos gustaría arreglarlo, pero todos sabemos que no va a pasar. Ya estamos en la época en que para poder tratar problemas de salud graves hay que usar la tarjeta Presto. ¿Y las autoridades? Nada. Claro que nada, seguro que las autoridades tienen acciones en las farmacias.

Hago, entonces, un inocente llamado, porque le tengo fe al granito de arena con otro granito de arena, y así, y así: no compren en Salcobrand, Cruz Verde o Ahumada. Compren en la farmacia Carmen, Pepito, o Juanito. Cómprenle al viejito de 100 años que atiende el mismo su negocio. A no ser, claro, que el remedio que necesiten no lo vendan en esa farmacia (como ocurre con la mayoría de los anticonceptivos compuestos) o una cadena se haya puesto donde estaba el viejito. En ese caso, están cagados. Lo lamento.

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Escrito por Columnista Invitado

7 Comentarios en “¿Sigue la colusión de las farmacias?

  1. Boolture Responder

    Diciembre 3, 2012 at 9:13

    Pensé en hacer un agregado al post, pero mejor dejo un comentario. Hace poco compré clorfenamina, un remedio típico para la alergia, en una Cruz Verde. $1300, por 20 pastillas. Se me acabó y pasé a una Doctor Ahorro (o algo así). $660 por 3 cajas de 20 pastillas.

    ¿Alguien me puede explicar porqué un remedio tan genérico tiene una diferencia de precio tan grande? Entiendo que en el caso de ciertos medicamentos algunos laboratorios tienen que costear la investigación y desarrollo, pero para muchos otros no veo explicación más que el abuso de las cadenas de farmacias. Lo mismo para las aspirinas, paracetamol e ibuprofeno.

    Como corolario, me apesta que traten de obtener tus datos para sus programas de descuentos. ¿Les pagaran comisión por eso también?

  2. zRISC Responder

    Diciembre 3, 2012 at 9:24

    efectivamente Boo.
    con esa información de que medicamentos consumes, pueden hacer datamining y perfiles de consumo… y esa información venderla a compañías de seguros e ISAPREs.

  3. Leprosy Responder

    Diciembre 3, 2012 at 9:32

    Yo prefiero comprar en Dr. Ahorro y Dr. Simio. No he notado diferencia alguna en los medicamentos comparado con las versiones “abc1”

  4. PCP® Responder

    Diciembre 3, 2012 at 10:19

    Afortunadamente me gane el Loto y no tengo ninguna enfermedad, aún. Lo que compro por lo general es Paracetamol de 500 mg., que en Farmacia Belén cuesta $590 y que en las cadenas de farmacias cuesta en oferta $990. De seguro en la farmacia del sabrosón Dr. Simi debe costar mucho menos.

  5. Paoliyis Responder

    Diciembre 3, 2012 at 10:44

    Soy de ese desafortunado grupo que está en tratamiento permanente con Eutirox y no puedo usar el genérico simplemente porque la dosis no es equivalente.
    (Existen medicamentos con el mismo principio activo, en que tomando 6 veces la dosis indicada no logran llegar al efecto del innovador).

    He comprado Eutirox en Argentina, el mismo que importan a Chile desde Alemania, incluso me ha tocado comprar de un mismo lote: en Chile cuesta el doble.
    Cómo se justifica que cueste el doble si es lo mismo? Por los aranceles de entrada? Lo dudo. Por la regulación del mercado, de seguro.
    Cada vez que lo he comprado, el famoso medicamento está (levemente) más caro, desde 2007 debe haber subido alrededor de 30%.

    Sobre la diferencia de precios entre innovador, similar de marca y genérico, hay muchos factores. Si el innovador no tiene competencia (patente vigente), el precio se justifica por la investigación.
    Cuando tienen similar de marca o genérico, recién existe competencia de precios. En ese momento pasa lo que dice Abby: las grandes cadenas solo te ofrecen las alternativas entre marcas y dejan de lado los genéricos y las farmacias pequeñas o las tipo Dr. Simi venden básicamente genéricos.
    En ambos casos compiten contra el farmacéutico de barrio porque él no puede bajar costos al comprar por grandes volumenes, aunque existe la (baja) posibilidad de que encuentres exactamente el que buscas a menor precio.

    Mientras tanto, los pacientes crónicos que no pueden variar su dosis, dependen de una marca fija.
    En los precios de esos medicamentos se demuestra que la colusión aún existe.

  6. Maca Responder

    Diciembre 10, 2012 at 3:14

    Acá es distinto. En Finlandia, de partida te piden receta para todo, excepto para el ibuprufeno, las vitaminas y algunos medicamentos para el resfrío. Para todo lo demás existen las recetas (sí, hasta para los anticonceptivos). El asunto es que cuando entras a una farmacia con receta en mano, los químico-farmacéuticos (sep, acá los únicos que tienen permitido vender remedios, deben tener título en mano) te ofrecen primero la opción más barata que para sorpresa del usuario no es la genérica y luego te dan una lista impresa de todas las opciones que tienes para el compuesto que necesitas con sus distintos precios.

    Incluso más, cuando entras a comprar una crema para, no sé, evitar que se te parta la cara por el frío, la vendedora te ofrece la más barata de acuerdo a lo que quieres y después te muestra las otras opciones.

    Acá los remedios no son caros, para nada, y la diferencia de precios entre el más barato y el más caro serán… 5 euros, no más. Y vienen promociones, claro, porque las recetas de anticonceptivos (por ejemplo) te las dan anuales, entonces te venden cajas para 3 meses por la módica suma de 27 lucas.

    Ah! Y todas, absolutamente todas las farmacias (suecas, finesas y demás) tienen los mismos precios en todo, hasta en las cremas.

  7. osmarse Responder

    Diciembre 20, 2012 at 1:24

    Para no redundar, lo bueno es que todos notamos/sabemos lo que sucede en esta materia. Intentemos hacernos cargo. Mi aporte: Las farmacias Santa Gemita de Irarrazaval con Suecia y Exequiel Fernández. Una a cada costado de la Avenida.

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