Viaje a Brasil: Lo mejor de la vida pasa aquí

No puedes decir que estuviste en Porto Alegre sin haber estado ahí. Es conocido en todo el mundo.

Eso es lo que logro descifrar de las palabras del taxista. Si hablara inglés, el viaje sería más simple. De hecho, mi principal temor -más bien el único- con respecto al viaje era si mi deficiente nivel de inglés bastaría para hacerme entender y poder hacer la pega que se me encomendó. Al terminar el segundo día, creo que la preocupación era innecesaria: salvo un par de holandeses, todo el mundo habla portugués. No entiendo nada. Sólo palabras sueltas. Le digo al taxista que no, que vamos a una churrasquería. Debo insistir, con una sonrisa. No, no, no.

Durante la tarde preguntamos a uno de los holandeses, que nos ha paseado todo el día hablando de software, ingeniería y módulos customizables, si hay algún lugar interesante de visitar. Donde podamos tomar una cerveza y mirar un poco más de cerca la ciudad. Los desayunos y cenas -hasta ahora- han sido en el hotel, y los almuerzos -salvo la hamburguesa del primer día- en restaurantes para ejecutivos bastante caros.

Gruta Azul Porto Alegre

Lo mejor de la vida pasa aquí…

Daniel, el holandés, nos recomienda una serie de lugares. La calle Padre Chagas, el Galpón Criollo, John Bull Pub, y la Gruta Azul. “Mujeres muy lindas“, asegura, excusándose de no poder acompañarnos, al menos esta noche.

Nos juntamos los tres en el vestíbulo del hotel a las 20:30. Aunque el almuerzo fue abundante, después del viaje en auto y las charlas en Aracruz, tenemos hambre. Pedimos un taxi y hablamos en el camino sobre donde ir. El taxista recomienda el Barca. No nos decidimos, y el taxista  ofrece ir a ver el lugar. Si no nos gusta, vamos a otro, así de simple.

Parece un buen trato. Nos deja en la puerta. Voy sentado en el asiento del copiloto. Está lloviendo, por primera vez en un mes, según entiendo. Entro. Mis colegas me siguen. Sí, es una casa de “chiquillas de moral relajada”. Está oscuro y el show no ha empezado. Pero ya hay varias chicas dando vueltas, con sus minifaldas fluorescentes, tacones y bien maquilladas. Este taxista conoce muy bien su trabajo, porque se dio más de una vuelta innecesaria para llegar.

Recorremos el lugar. Nadie se decide. Mi pensamiento es que no tengo dinero suficiente como para gastarlo en un local así, donde una RedBull cuesta 5 lucas. Hago un gesto y salgo. Me siguen. Aunque mis colegas son mucho más viejos que yo, casados y con hijos, no manifiestan demasiado su opinión. Recuerdo que, además, yo estoy aquí para trabajar.

El taxista no se hace mayor problema, y nos lleva al lugar recomendado por Daniel: La Gruta Azul. “No creo que Daniel nos mande a una casa de remolienda, lo conocimos recién hoy y es un socio comercial “. Naturalmente, estoy equivocado.

Es el Passapoga de Porto Alegre. Pero el tipo de cambio parece favorecernos. La entrada cuesta 40 reales  y el consumo mínimo es de 50. Nos miramos, sacando la cuenta mentalmente. Salí del hotel con 57 reales y unos US$ 100. La Gruta Azul. O melhor da vida passa aqui, dice el cartel. Lo mejor de la vida pasa aquí.

Mis colegas sonríen. Ninguno quiere ser el primero en decir que no parece un mal plan. Hay una mujer bailando en el escenario, enroscándose con poco entusiasmo en el caño. Hay poca gente -son apenas las 21- y las otras mujeres que pasan cerca nos miran y sonríen, diciendo cosas que no entiendo, tratando de mostrarse lo más posible para que nos quedemos. Un mesero se acerca y habla en castellano. Nos explica que a las chicas hay que invitarles algunos tragos y que podemos ir a un privado o, por una pequeña tarifa adicional, llevar a cualquiera de las bailarinas -o más de una- al hotel.

Mi estrategia es simple: le pregunto al mesero cuanto cuesta llevarse a una chica. Me responde de inmediato que depende del tiempo y del servicio, pero parte de los 99 reales. Mis compañeros me preguntan si hablo en serio.

Claro. Si voy al Pizza Hut pido una pizza, y si voy al McDonalds, pido una hamburguesa. Si es por mirar minas, las miro en cualquier parte.

Uno de ellos asiente y comenta que estando en esa situación, es fácil perder el control y gastar más de lo que se tiene. Y que para hacer un tour “de esos malditos”, hay que estar acompañado por alguien de la zona. Los turistas somos minas de oro y cada persona en estos lugares sabe como sacarnos hasta el último real.

Salimos. Soy honesto conmigo mismo. Me conozco bien, y sé que la sangre me hierve con facilidad. Hay muchas razones por la que quedarnos es una mala idea, pero ya saben cómo es el demonio de la perversidad. Prefiero arrancar antes de caminar por el abismo. Volvemos al taxi. Uno de mis compañeros sugiere ir a algún lugar donde se pueda comer -comida- y ver algunos bailes típicos. El taxista dice que hay una churrasquería muy buena y nos lleva. El Galpón Criollo. La segunda recomendación de Daniel. Comemos hasta hartarnos -y un poco más- en otro buffet.  Volvemos con un taxista loco (o drogado), que nos lleva en una carrera frenética a 120 km/h de vuelta al hotel.

Mi habitación es de no fumadores. Como si me importara. Apago las luces. Abro la ventana. Enciendo un cigarrillo y el netbook. Escribo.

7 thoughts on “Viaje a Brasil: Lo mejor de la vida pasa aquí

  1. putaaaaas PUUUUUTAS, como cuando te digo cuando tay aqui, :roll: , lolcat dice que tienes permiso para usarla si te qdaste con las ganas (no le queda casi nada de comida, asi que traele un cat-necro pa que se lo coma)

  2. :mrgreen: :mrgreen:

    pero dejate de joder!!!!!!!!!!!!!!! Gruta azul es lo mejor que hay, es facil… arreglas con el taxista y no pagás el taxi de ida, ellos por llevar a cada cliente cobran R$ 30, la consumisión tampoco se paga, o sea, pagás 50 o 60 R$ que incluye la entrada y la consumisión de por ej 7 cervezas, si te pasas lopagás…
    Las chicas, lo mejor, no tenñes que invitarlas con ningún trago como en bs as, (BLACK por ej), charlan contigo, te pasan precio y si queres salis, si no, no… sencillo, y si salís te quedas en las habitaciones de ellos que son super limpias y cómodas… Con R$ 350 pagas todo, entrada, consumición, chica y habitación, VIEJO, eso no te lo podés perder, si vas a porto alegre, GRUTA AZUL, y quedás bien alegre por el resto de los días qu eestes ahi jeje

    Otro, LA BARCA, muy bueno, pero de menor categoria que gruta, carmens es otro pero no lo conozco..

    Saludos
    Un uruguayo…

    PD, Si fuiste a POA y no fuiste a gruta, te lo perdiste………..

  3. jaja… La perversidad, la rica, placentera, desmedida perversidad…

    Aun no entiendo como funciona esto de los temas, pincho uno y abajo aparece otro distinto, cuando ya me voy dando cuenta que no hay nada mas nuevo, por arte de magia aparece otro… Que lindo no?

  4. Loco lo que se perdieron¡¡¡¡¡ no saben lo que hacen esas minas adentro de las habitaciones¡¡¡ son mejores y mas baratas que las de Ansterdam que son las mayoria Rusas, cada vez que voy a la ciudad Gaucha paso por la gruta azu¡¡¡ la vida es corta y se acaba loco¡¡¡¡¡ disfruta saludos ´para Todos
    Roberto Enrique

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