Postverdad, y la nueva mentira de la mentira de la mentira del periodismo

Si estás leyendo esto, es bastante probable que sepas que Donald Trump es el presidente electo de Estados Unidos, algo que sorprendió a todos los analistas y expertos porque les parecía imposible que un cerdo fascista llegara a ser el hombre que controla el botón del arsenal nuclear más grande del mundo. Nada tiene de extraordinario que un millonario experto en mentiras y especulación financiera sea el presidente de algún país, elegido por sus propios compatriotas, que creen, por alguna razón difícil de explicar, que un tipo semejante va a cambiar la miseria que viven día a día por alguna especie de paraíso capitalista donde todos tienen trabajo, tiempo libre y un buen auto. Ejemplos de esto hay varios, y cito unos pocos del último tiempo: Sebastián Piñera (Chile), Mauricio Macri (Argentina) o Silvio Berlusconi (Italia). Todos cortados con la misma tijera (y de la misma tela).

Los analistas políticos y especialiastas en encuestas se descubrieron, de un momento a otro, con los pantalones abajo y la enorme verga de la realidad bien metida hasta el fondo. Pero un fracaso estrepitoso duele menos cuando es compartido por muchos, así que se abocaron a la tarea de explicar porqué se habían equivocado (más bien, porqué “los otros” se equivocaron), y cuál es la realidad real y no la realidad aparente que estaban tratando de hacer creer a todos (esto es, que Hillary Clinton iba a arrasar). Incluso inventaron un bonito concepto, el de la “postverdad“, que es lo mismo que el añejo “miente miente que algo queda“, pero más corto.

En este intento de explicar las cosas y no quedar como unos completos imbéciles frente a sus audiencias, surgió una explicación diferente. Al parecer existe un nuevo tipo de sitio web dedicado a manipular a las personas con noticias falsas y titulares del tipo “La verdad que Hillary Clinton no ha dicho sobre su programa nuclear” o “Mail filtrado de la Casablanca : Trump padece cáncer“. Sitios que gracias a la viralización a través de Facebook o Twitter consiguen poner a la vista discursos, noticias o eventos que no han ocurrido, que son un invento creado con el único fin de conseguir su propia difusión, obtener visitas y clicks en la publicidad. Esa publicidad es, la inmensa mayoría de los casos, de Google, a través de su programa Google Adsense, y el tráfico se origina desde Facebook, a través de Facebook Ads. Estas dos grandes empresas han estado haciendo malabares para asegurar a todos que estos sitios de noticias no están dentro del tipo de contenidos que quieren promover, y que van de algún modo- a renunciar a los ingresos que les generan y a vetar los sitios de noticias falsas.

Hasta ahora, bueno, no hay nada realmente novedoso, excepto la indignación y una falsa alerta que los periodistas “serios” están usando para que todos sepamos que en realidad la culpa es de los usuarios que comparten noticias sin leer, sin contrastar fuentes y sin siquiera pasar por el mínimo control del sentido común. Porque para los periodistas, la culpa siempre es es de otros. Siempre. Son (somos) un gremio especialista en eludir su propia responsabilidad, incluso en aquellos temas que los involucran en forma directa. Son otros los que inventan contenido, otros que son los que lo difunden, otros los que ganan dinero con él. Acá, la responsabilidad de los periodistas “serios” que trabajan en medios de comunicación igualmente serios al parecer no existe. La gente es tonta y punto.

¿Me estan hueviando? ¿En serio esa es tu explicación?

Vamos a aclarar las cosas, partiendo por los responsables de este problema.

La culpa no es de Google. No es de Facebook. No es de los que usan Facebook. No es de los que usan Twitter. La culpa de todo esto es de los medios de comunicación tradicionales y de los periodistas que trabajan en ellos. Si buscan responsables, ahí los tienen. ¿Por qué la gente comparte cualquier estupidez que se le cruza por delante? ¿Por qué las personas creen en noticias que apelan a la emotividad y no a la razón?

Esta es la respuesta: porque esa mierda no se diferencia en nada de lo que los medios tradicionales publican todos los días.

El trabajo de chequear fuentes, comprobar datos y de informar lo que realmente importa es una tarea fundamental del periodismo. No se puede concebir el periodismo sin rigurosidad, y una visión clara de país y sociedad. Si los medios y quienes trabajan en ellos decidieron jugar al cortoplacismo y olvidarse de todo lo que se aprende en primer año de Periodismo ¿cómo puede la persona promedio diferenciarlos de un sitio de noticias falsas, si ambos publican esencialmente lo mismo? Las personas le creen a SitioNoticiasTruchas.Com porque lo que publica es igual a lo que publica un medio “serio”: tipos que predicen terremotos, horóscopos, notas con “los mejores memes que dejó tal o cual evento” o “las mujeres más guapas de tal lugar“. Clickbait, artículos mal reporteados y peor escrito, ausencia de contexto. Contenido irrelevante, que no moleste a los auspiciadores pero tampoco a la audiencia, entretenido, facil de digerir, que se olvida en dos minutos.

los-mejores-memes

Acá vemos el resultado de cinco años de carrera universitaria. Terra, Telesur, T13, El Gráfico, La Cuarta, 24 horas, El Periscopio… Estamos con la mierda hasta el cuello.

¿Por qué esperan que una persona pueda hacer esa diferenciación entre sitios “buenos” y “malos”? ¿Por qué quieren que alguien contraste las fuentes de cada noticia antes de compartirla cuando ustedes no verifican las suyas? ¿Cuando publican trascendidos, falsedades y básicamente cualquier mierda que se les cruce por delante? ¿Cuando los medios “serios” buscan viralizar sus contenidos, usando titulares engañosos y fotografías impactantes, que es el mismo recurso que emplean los “tramposos”? ¿Qué diferencia existe? ¿Acaso no inventan noticias también? ¿No levantan temas, personajes o candidatos que reciben minutos de pantalla y miles de líneas de publicidad gratis? Cuando toca fondo la credibilidad de los medios ¿qué tan difícil puede ser para otros tomar su lugar?

El mismísimo Huffington Post publicó un artículo sobre quienes comparten por el titular y sin leer la noticia como si el HP estuviese de alguna forma ajeno al periodismo digital de pacotilla, ese que asume que si otro medio lo publicó, es porque es verdad y si suficientes medios dicen algo, quizás sea verdad. O Postverdad.

¿Hay una solución?

La solución para esto es bastante simple, en realidad, y se reduce a esto: los medios de comunicación serios tienen que subir el nivel. Eso es todo.

(Dije “simple”, no “fácil”).

Si comparto hoy un artículo de El Mundo Today, sé (y todos saben), que es un chiste, una broma. Nadie se lo toma en serio. Su función es hacer reír. Si comparto un artículo de Ciper, sin duda es porque es un artículo bien documentado y con sus fuentes disponibles en línea. Aunque quizás no todos los reportajes de Ciper tienen el mismo nivel de calidad, sin duda la regla general es que hay un trabajo serio detrás del sitio. Pero ¿Emol? ¿La Tercera? ¿El Mostrador? SI eliges un artículo al azar, puede que sea valioso (útil, real, fidedigno), pero puede que no. Dificilmente puedo verificar las fuentes porque estos medios no ponen enlaces a otros sitios que no sean de su propiedad, por lo tanto para encontrar información adicional me veo obligado a pasar 15 minutos buceando en Google para así, con mucha suerte, tener una idea más o menos clara de si cierto evento ocurrió o no.

Esto es mucho más difícil de lo que creen. Miren estos titulares:

  • Nueva filtración de Wikileaks: Piñera compró las acciones en Edelmar siendo presidente
  • Chilenos en los Panamá Papers: Ricardo Lagos y Eduardo Bonvallet con las manos en la masa
  • FIltración de correos en la Corte Suprema: coimas en los tribunales a cambio de fianzas bajas
  • Director del SII en la mira: empresarios dejaron de pagar U$100 millones en impuestos en 2015

¿Qué tan fácil es para ustedes saber si esas noticias son ciertas o no?* ¿Cuanto tiempo podrían pasar recorriendo internet para encontrar fuentes contrastadas, contexto y una verificación completa? Difícil. Muy difícil. Pero ¿de verdad que dan ganas de compartirlas?

Periodismo ciudadano

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Acá vemos el éxito del periodismo ciudadano. Las personas iban a crear sitios de noticias microlocales, a cubrir eventos y dar enfoques que los medios convencionales no tenía a su alcance. Algo pasó en el camino y terminamos en esto.

Les puedo asegurar que ni Google ni Facebook tienen la capacidad de detener las noticias falsas, o las medio falsas, o las mal reporteadas (Google prefirió arrojar la toalla desde el primer minuto). Sólo los medios pueden. Hace siete años (sí, en 2009) escribí que el periodismo ciudadano es un invento, que simplemente no existía y que nunca podría desaparecer el periodismo convencional por la razón más obvia: la rigurosidad cuesta tiempo, esfuerzo y plata, y las personas ya no usan sus teléfonos (nunca lo hicieron) para cazar noticias y subirlas a su blog, sino que prefiren sacarse fotos a sí mismos y ponerse orejas de perro. Ese es el ciudadano que estos periodistas esperan que haga el trabajo que les corresponde a ellos. Buena suerte con eso. Pero no digan que no les avisé.

 

*Ninguna lo es. Creo. Inventé los titulares sobre la marcha. Cualquier semejanza con la realidad es mera coincidencia o porque soy psíquico